jueves, 16 de octubre de 2014

Presentación de foto grafías


cuando escribía estos poemas      los fui viendo como instantáneas      como fotos tomadas con palabras     mis poemas nacen escritos a mano       mi trazo avanza torpe desmañado     como grafismo adquiere intensidad        desde lo puramente visual      es casi un ideograma          un código que hay que traducir       tal vez me representa más que lo que escribo      tal vez sucede que he encontrado el verdadero poema


Luisa Peluffo

invita a la presentación de su libro
foto  grafías 
(poemas )
en el marco de
Feria del Libro – Fiesta de la Palabra
sábado 18 de octubre a las 19.00
Librería Cultura (San Martín 243)
San Carlos de Bariloche
participarán:
Laura Calvo, Cristina Flores y Bárbara Drausal
 

LUISA PELUFFO SACA FOTOS CON PALABRAS por Adrián Moyano

  La escritora charló con “El Cordillerano” sobre “foto grafías” su libro más reciente. Hacía 13 años que no publicaba en el género. Presentará el trabajo en la inminente Fiesta de la Palabra, junto con Laura Calvo, Cristina Flores y Bárbara Drausal.

“Foto grafías” llama la atención desde el vamos, por la serena elegancia de su portada. Su denominación entraña un significado detrás del cual hay no poca reflexión. Con su publicación, Luisa Peluffo retoma la senda de la poesía después de 13 años de incursionar en la narrativa a través de diversos subgéneros. La escritora, de intensa actividad, aprovechará la inminente Fiesta de la Palabra para concretar su presentación.

La relación con la imagen es una constante en la nueva obra. “Este libro surge porque cuando empecé a escribir y trabajar en estos poemas, los vi como fotos tomadas con palabras, como muy visuales. A partir de ahí surgió el título, en un primer momento pensé que iba a ser provisorio pero después quedó, porque me empezó a hacer ruido la terminación de la palabra, eso de grafías…Entonces, lo separé al título: foto – grafías”.

Pero el asunto no se limita a las palabras. O al menos, en su presentación tradicional. “A partir de eso, que me dio qué pensar, se me ocurrió que las grafías, es decir, las anotaciones de estos poemas, las primeras anotaciones que siempre hago a mano en distintos papeles y demás como para no olvidarme, podían también integrar el libro… Como si fueran otro código, como una partitura o un ideograma. Incluso con esa cosa que tiene a veces un primer borrador, porque cuando pasás a la letra de imprenta con las facilidades de hoy y la computadora, el poema a lo mejor se modifica y esa primera anotación va cambiando. Eso es lo que están en este libro, esa cocina de la poesía y también esa visión instantánea, esas pequeñas epifanías o revelaciones que uno tiene a través de una imagen o un pensamiento”, detalló Peluffo.

No es que la escritora buscó adrede dar con un puñado de poemas visuales, aunque sí se concentró en varias búsquedas. “Los últimos libros míos son bastante más descriptivos en cuanto imágenes si querés, que los dos primeros: Materia viva o Materias de revelaciones. Creo que a partir de De la otra orilla y de Un color inexistente, la imagen empieza a tomar preponderancia. Y bueno, cuando estaba reuniendo los de este último libro, empecé a tomar más conciencia de esta característica. No es que me propuse trabajar, surgieron así los poemas. Algunos más netamente como imágenes y otros un poquito más conceptuales, pero se fue dando y lo capitalicé o lo resumí en el título”, apuntó.

Términos fotográficos

Pero el laboratorio continuó su trabajo porque “también me interesó, al haber pensado en esa idea de fotos tomadas con palabras, dividir el libro en distintas secciones, con términos fotográficos. Incluso, algunos poemas tienen títulos que tiene que ver con la técnica de la fotografía. Me interesó trabajarlos desde ese punto de vista, tal vez porque estamos viviendo un momento en que la imagen tiene una gravitación muy grande y uno no puede sustraerse a eso. No te digo todos pero también hay poemas muy, muy breves que también tienen que ver con esa cosa de lo muy instantáneo, que también gravita en estos momentos a través de los distintos medios de comunicación o las redes. Me interesó ver qué pasa con eso”.

La autora ya vio cuáles son los resultados, al menos en ella misma. “A mí me gustó, realmente estuve un par de años muy concentrada dándole a esto. Es un libro muy personal, muy íntimo. También tiene un poquito de diario porque hay una serie que se llama Autorretratos, otra que se llama Retratos, también está Postales… En fin, es un libro que quiero mucho. También pasa que lo último que uno está haciendo, es siempre a lo que más se aferra o más le interesa. Después, va quedando. Pero en este momento, lo siento muy próximo a mí y muy personal”, confió Peluffo.

La imagen de la escritora que “borronea cuartillas” tiene más que ver con aquellos que ponen la inspiración delante del trabajo. O al menos a la par. “Sí. Yo siempre tengo una libretita o un papel en la mesa de luz, porque además hay unos momentos que están en el entresueño, a la madrugada o antes de dormirte, tal vez porque uno está muy relajado y no tiene todas esas defensas que durante el día… Entonces, aparecen cosas muy interesantes que tienen que ver con la esencia de uno y bueno, hay que anotarlas porque son como los sueños, después te olvidás”.

La última obra poética de Luisa databa de 2001, año no muy glorioso para los argentinos…
“Ese libro se llama Un color inexistente, se editó en España gracias a un premio que obtuvo, el Premio Carmen Conde… Lo editó Torremozas en Madrid y también es un libro al que quiero mucho. Siempre mis libros tienen alguna referencia al sur o a la Patagonia, pero ese sucede todo en una zona del Litoral. Es como un viaje que hace el protagonista en un largo poema narrativo. Ahí recupero cosas que tienen que ver con mi familia, con mi abuelo que era correntino y bueno… Pero entre 2001 y ahora, uno siempre va anotando cosas, va registrando”.

De hecho, “otra de las secciones de foto grafías se llama Registro, referida al volcán Puyehue. Entonces, uno va anotando y después tiene que armar ese rompecabezas, entrar a corregir, a pulir, a darle forma… A que todo ese material tenga una unidad, eso me parece importante. Y a descartar una cantidad de cosas que en su momento a uno le parecieron geniales y después te das cuenta de que no. Ese es el trabajo del escritor, uno oscila entre creerse maravilloso y entre sentir que es el último desastre, que no sirve para nada lo que hace. En el justo medio estaría el equilibrio”, apuntó la escritora. Que del tema entiende bastante.

Minimalista

Luisa Peluffo dará a conocer “foto grafías” en unos días más, en la Librería Cultura. “La presentación va a ser muy minimalista, como el libro. Lo voy a presentar en la Librería Cultura en la calle San Martín, el próximo 18 de octubre, en el marco de la Feria del Libro y Fiesta de la Palabra. Van a hablar sobre el libro Laura Calvo, que es poeta y otra amiga poeta que es Cristina Flores. También vamos a tener la opinión de Bárbara Drausal, una amiga que es artista plástica. Me interesa por el tema de la imagen y además yo estoy ligada a la plástica. De hecho, mis estudios terciarios fueron en la Academia de Bellas Artes. Así que hay toda una conexión entre lo que yo escribo y ese enfoque de la realidad”, estableció la autora.

De manera muy visible, hay un planteo plástico en su libro más reciente. “Totalmente. Creo que tiene que ver con ese recorrido mío… Fijate que hay algunos que no se entienden nada, que ni yo me entiendo. Pero está bien, los textos manuscritos son como garabatos, como dibujos si querés…Lo que importa es la impronta, el trazo”, explicó. Las imágenes de esas primeras notas, forman parte de “foto grafías”.

Diario El Cordillerano 08/ 10/14

martes, 7 de octubre de 2014

"foto grafías" Realidad, ficción e imaginación


La última publicación de Luisa Peluffo recupera el valor de la escritura, ante el asedio constante y vertiginoso de las nuevas pantallas. Los recuerdos afloran pertinaces y capturan el presente en alianza con el futuro, en estado de alerta abierto y secreto. Una crítica de Nora Blok de Pecchia, especial para B2000.

"foto grafías" de Luisa Peluffo
Por Nora Blok de Pecchia

Los derechos de la subjetividad se ejercen de un modo original y diáfano en esta última publicación de Luisa Peluffo. “Foto grafías” es un recorrido con doble intención: recuperar el valor de la escritura, ante el asedio constante y vertiginoso de las nuevas pantallas que, en ritmo acelerado y en lo poco que va del siglo XXI nos cercan, nos obligan a entrar en ese mundo o quedar fuera de él.

La segunda finalidad es la presentación de momentos en los que los recuerdos afloran pertinaces y capturan el presente en alianza con el futuro, en estado de alerta abierto y secreto. Oposición no vulnerable.

En cuanto a la escritura -manuscrita o no- muy rara vez somos conscientes de la estrecha interrelación entre la escritura, el pensar, el saber y el ser. Como tampoco lo somos de su ligazón con el yo y con el nosotros.

La escritura con papel y lápiz, que la autora intenta revalorizar o recuperar, en los tiempos que corren, ancla su ejercicio en las escuelas y en amplios sectores, que arraigan en ella por múltiples razones.

No deja, sin embargo, de ser un propósito entendible la añoranza de aquello que fue y va dejando de ser. Sobrevuela la certeza de  que es recuperable, posible y no audaz. Siempre hay testimonios de su existencia. Y aquí encontramos uno más.

 Se trata –sin dudas- de visitas al pasado, en una estructura sólida. Enuncia, desde sus títulos, el contenido irrefrenable de aquello que perdura. Algunas de esas partes articuladas desde un lugar, el yo, los gatos importantes de dueños conocidos y renombrados, las cenizas, los recuerdos, las postales y las veladas arrastran epígrafes.

Epígrafes que –como citas verdaderas-tienen un destino: ligar el discurso nuevo a un conjunto de enunciados anteriores. En términos de Maingueneau, resultan marcas, señales definidas.

Tampoco falta el cántico chilota navideño o la letra de una canción; pero tampoco el acompasado rezo y los “signos” que remiten a otros signos. Cada uno de ellos conlleva un sentido claro de descubrir y permite que uno esboce el sentimiento que le provoca.

Pero no es lo único recurso. En la mayoría, el ritmo lo marca quien lee. No hay signos de puntuación. A lo que se suma el uso cuidadoso de la palabra. Hay antecedentes de este modo ausente de puntuar: Mario Benedetti, por ejemplo y entre otros autores.

Tampoco falta el escueto prólogo y el índice. Ambos con intenciones distintas. El primero con una función informativa e interpretativa que conlleva, a su vez, el propósito de capturar al lector. El segundo –como una tabla- despliega y orienta el contenido.

En la totalidad del texto,  emerge la textura de ideas y experiencias con la potencia de la narración, la descripción o los interrogantes, sin aplacar la operación tenaz del pasado en el presente.

Al ceñirse a recuerdos y seleccionarlos, la memoria se nos transparenta como –según Halbawachs-  “un revelador del presente”. Presente que despliega un ayer que se vivió y que se vio  “con sus propios ojos”.

Al recorrer cada una de las líneas que la subjetividad propone, el lector –seguramente- apreciará que no es un hilo vertebrador aquello de “todo tiempo pasado fue mejor”, sino “no olvidemos que” o singularmente “no olvido que” y necesito compartirlo.

Por último, a lo largo de todas estas visitas de la mano de la memoria y el recuerdo, como una “cazadora furtiva” sostiene el principio de rebeldía y -con él- los principios de conservación de la identidad. Ambos principios se anudan en las referencias y la originalidad para potenciar aún más la evocación.

Luisa Peluffo, oriunda de Buenos Aires; pero barilochense por elección. Cuenta con una trayectoria literaria diversa e importante y con premios en su haber. Una vez más, asombra al lector con sus decisiones y elecciones, que invitan a ir mucho más allá de la línea que se escribe.

 Bariloche 2000
7 de Octubre de 2014 08:57

   

miércoles, 1 de octubre de 2014

El país de las manzanas


lunes, 8 de septiembre de 2014

ALDEA INFANTIL BARILOCHE por Fabián Piqué *

 Una Aldea que ayuda a los niños a vivir mejor. 
La fundó Nelly Panizza en el barrio El Vivero de Bariloche.

Energía que contagia y emociona, que moviliza por el sólo hecho de ver en acción a esta increíble mujer de "apenas" 81 años, que habla y ríe como una jovencita, pero que transmite con sus ojos una profundidad y experiencia que obliga a centrase y estar atento.
Nada resulta indiferente ante la sola cercanía de Nelly.

La Aldea Infantil pasó a ser un lugar conocido y querido desde que su relato me llevó a conocer cómo fue su gestación, hace más de 15 años. Con el tiempo, las anécdotas sobre su larga y prolífica vida fueron relatadas mientras compartíamos largas tardes y varias tazas de té.

Costurera, peluquera, comerciante, oficios varios que le permitieron viajar, criar a sus hijas y finalmente establecerse en un pequeño Bariloche allá por 1970…
–¿El nombre de la mercería "Al divino botón" se te ocurrió a vos?
–No, ya estaba. Una vecina me vendió el fondo de comercio y se lo dejé, me llamaba la atención y me caía bien. Fue mi primer negocio en Bariloche, estuvimos como 20 años allí, arreglando ropa, vendiendo artículos de mercería y usando el local como lugar de reuniones cuando hacia falta.
–Tu relación con la escuela y la educación viene de lejos y además es un tema familiar, siendo que tus hijas son maestras.
–Sí, una de ellas, Pilar, es maestra de plástica y profesora de inglés. Y la otra, Gabriela, ya tiene tantos títulos que me sorprende, fue maestra en Ñirihuau, directora del Colegio del Sol y trabaja ahora en el Instituto de Formación Docente.
–Te mueve una profunda espiritualidad. ¿Siempre sentiste cercanía con Jesús? ¿Rezás mucho?
–Rezar no, yo hablo con Jesús. Desde que tomé la primera comunión, sentí que me enamoraba de Él, y ese sentimiento me dura hasta hoy. Yo le hablo, ¡Y Él me contesta! Está siempre presente.
–Te referís a Él como "La Voz".

–Es así, es la voz que me habla ¡incluso a veces me reta! Me guía y me sacó de muchas situaciones muy bravas. Pero hay que saberle escuchar y estar convencido de que está ahí, tenerle fe.
–¿Qué son para vos los chicos de Aldea Infantil?
–Los chicos de la escuela, los de todo el barrio, son como mis hijos. De joven quise siempre tener como seis hijos, pero nos quedamos en dos con mi marido. Y ahora sólo en la escuela tengo 106, los disfruto un montón.














–¿Es cierto que el proyecto creció de la nada? ¿Qué fue deseado e imaginado cuando no existía edificio alguno y luego con el tiempo gestaron lo que vemos hoy?
–Nació de un trauma, algo muy feo, cuando nos enteramos con un grupo de mujeres de una situación que había en el barrio El Vivero. Ello nos movilizó para acercarnos personalmente y allí nos comentan entre otras cosas de la necesidad de contar con una escuela (que no tenían) para que los chicos no tuvieran que viajar tanto para ir a la primaria. Ese fue el comienzo, gestionamos una tierra con el municipio y luego empezamos el largo camino de conseguir elementos y donaciones para tener el edificio y habilitarlo con el Ministerio.
–Donaciones que vinieron de mucha gente, de aquí y del extranjero, según veo.
–Sí, la gente de Bariloche apoyó muchísimo, algunas empresas comenzaron a aportar cosas que hacían falta. Y del extranjero, cuando podíamos, hacíamos gestiones, algunas medio "locas". Pero fueron buenas ¡incluso Paul Newman colaboró enviando un cheque!
–¿Cómo se puede colaborar con la Aldea Infantil como voluntario?
–Sí, tenemos incluso algunos voluntarios que llegan del extranjero. Llegan para contarles cuentos a los chicos, enseñarles idioma inglés, juegan con ellos y las maestras tienen así un apoyo adicional muy lindo. Se puede ayudar de muchas formas, siempre que haya ganas.
–¿Tenés algo entre manos ahora?
–Trabajar con los padres y madres de los chicos que van a la escuela. Acercarles ideas que los ayuden a valorar lo que tienen y que mejoren sus condiciones de vida, así de paso los chicos reciben más calidad de vida.
 –La clave está en la entrega, que dando se recibe.
–Sí, el servicio, la entrega, es lo que te alimenta. Pienso todo el tiempo en cómo hacer para ayudar, y siempre creo que hago poco. Escuchando a la gente y entregando amor es como aparecen las cosas.

Escuela Kailen Barrio “El Vivero”
Casilla de correo Nº 539 (8400) San Carlos de Bariloche - Río Negro
Tel.: 02944 443421 Cel.: 15536965

*Publicado en Diario Río Negro 12/07/10

viernes, 5 de septiembre de 2014

Descubren en Santa Cruz los huesos de un dinosaurio "colosal"


 Un equipo de paleontólogos presentó en una revista científica a un dinosaurio gigantesco que vivía hace 77 millones de años en la Patagonia argentina, cuyo esqueleto es "el más completo" que se ha encontrado hasta ahora.

Vivió hace 77 millones de años; era hervíboro y pesaba unas 60 toneladas, siete veces más que un Tiranosaurio Rex; es casi tan grande como un Boeing 737

Este nuevo dinosaurio, cuya descripción publica este jueves la revista Scientific Reports, pertenece a la familia de los titanosaurios, unos dinosaurios herbívoros, numerosos en el Cretácico Superior, en la región en la que se descubrió en 2005 este fósil: la provincia de Santa Cruz. La Patagonia argentina es el lugar donde habitaron los dinosaurios más grandes de la Tierra.

El grupo de científicos que trabajó en el lugar bautizó al animal con el nombre de "Dreadnoughtus schrani". El descubrimiento, anunciado hoy, habla de un fósil bastante completo del dinosaurio y bien conservado, que pesaba unas 60 toneladas y medía 26 metros de largo, con un cuello de 11,3 metros y una cola de 8,7 metros, según se estimó. Además, su esqueleto muestra que cuando murió aún no había terminado de crecer.

Durante cuatro campañas de excavaciones, entre 2005 y 2009, los palentólogos lograron hallar más de 70% de la osamenta, excluyendo los huesos de la cabeza, o sea más de 45% del conjunto del esqueleto. Según los investigadores, es mucho más que en los demás titanosaurios descubiertos anteriormente.

Los científicos también tiene prácticamente todos los huesos de los miembros inferiores y superiores, incluyendo un fémur de 1,80 metros y un húmero. Esto permite describir detalladamente al animal y calcular de modo confiable sus impresionantes medidas.

Kenneth Lacovara, de la universidad estadounidense de Drexel (Filadelfia), dirigió al equipo que estudió al fósil. Sus principales colaboradores fueron Matthew C. Lamanna, del también estadounidense Museo Carnegie de Historia Natural (Pittsburgh), y Lucio M. Ibiricu, del Centro Nacional Patagónico, en la provincia argentina de Chubut.

Este dinosaurio fue bautizado Dreadnoughtus schrani, ya que "dreadnought" significa "no le teme a nada" en inglés antiguo. El término "schrani" rinde homenaje al empresario Adam Schran, quien brindó su apoyo a las investigaciones.

El "Dreadnoughtus" pesaba más que una manada entera de elefantes africanos. Siete veces mayor que el tiranosaurio rex, conseguía que la célebre amenaza norteamericana -que también vivió en el Cretácico- pareciera diminuta. Según Lacovara, el "Dreadnoughtus" tenía "el mayor peso calculable de forma fiable" de cualquier animal terrestre conocido, dinosaurio o de otro tipo.

Pese a ser vegetariano, el Dreadnoughtus no era una presa fácil. Con su tamaño y una cola que podría haber aplastado a un depredador lo suficientemente valiente como para atacarlo, probablemente no tenía nada que temer ni siquiera de los mayores dinosaurios carnívoros.
 Los científicos hallaron los restos de dos especímenes de "Dreadnoughtus", uno de ellos con el esqueleto completo al 45 por ciento, algo poco habitual. El estudio fue publicado en la revista Scientific Reports de Nature.

"Es por lejos el mejor ejemplo que tenemos de todos los animales más gigantescos que caminaron alguna vez por el planeta", declaró Lacovara.

Para su estudio, el fósil de Dreadnoughtus fue trasladado a Estados Unidos para ser analizado en la universidad de Drexel y en el Museo Carnegie de Historia Natural.

La universidad de Drexel indica en un comunicado que el fósil, que pertenece al gobierno federal argentino y debe permanecer en la provincia de Santa Cruz, donde se lo descubrió, habrá de ser devuelto al Museo Padre Jesús Molina en Río Gallegos en 2015.




miércoles, 20 de agosto de 2014

Kallfv mapu Tierra azul



Graciela Huinao:

LA VOZ DE MI PADRE

En lenguaje  indómito
Nacen mis versos
De la prolongada noche
Del exterminio

LÁGRIMAS

La lluvia
Penetra huesos
Al sur de mi mirada

LA LAGARTIJA

Ante mí
Entibia su carne
Con sol
De cada día.

Graciela  Huinao fue la primera mujer indígena en publicar un libro de poesía, de relatos, en ser traducida al inglés. “Pero no es que mis anteriores generaciones de mujeres no hayan tenido capacidad”, dice Graciela, sino que la discriminación es tan grande que a veces nos acobardamos ante este flagelo”. Algunas de sus obras: Walinto, La nieta del brujo, Hilando en la memoria.

Leonel  Lienlaf:

 MAMAYEJA

Tus manos
Acariciaron estos sueños
y tu nombre
lo dijo mi boca
como un canto:
Mamayeja
tu Mamayeja.
Entonces me escondí
En tus brazos
Cansados por los años.
Allí,
en un rincón de tu ruka
siguen durmiendo nuestros sueños
con tus hilados
Mamayeja.

SE HA DESPERTADO EL AVE DE MI CORAZÓN

Se ha despertado el ave de mi corazón
Extendió sus alas y se llevó mis sueños
Para abrazar la tierra

Leonel Lienlaf  nació en la comunidad mapuche de Alepue – Valdivia, Chile, en 1969, el día del Año Nuevo mapuche. Traducido al inglés y honrado con distinciones como el Premio Municipal de Literatura de Santiago, algunos de sus libros son: Pewma Dungu, Se ha despertado el ave de mi corazón, Voces mapuches.

De Kallfv mapu (Tierra azul) Antología de la poesía mapuche contemporánea.

 Selección de Néstor Barron. Prólogo de Osvaldo Bayer.
Ediciones Continente

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