jueves, 4 de septiembre de 2008

Por la inseguridad

La inseguridad, sí. Pero en general uno no toma la decisión
a partir de una teoría, o de una idea abstracta, o de un
entusiasmo poético. Casi siempre hay un detonante puntual.
Por ejemplo, nosotros nos vinimos al Sur en 1977 porque
llegó un momento en que no aguantamos más el clima de
violencia que se vivía en Buenos Aires. Detonantes puntuales
fueron: la tarde que mi marido en un embotellamiento de
tránsito en pleno centro vio bajar del auto que iba delante
suyo a un tipo de civil, con pinta de gangster, enarbolando
una metralleta para que le abrieran paso. Otro detonante
fue estar en la calle con mi hijo de dos años en su cochecito y
enterarme que a una cuadra acababa de estallar una bomba.
Recuerdo que pensamos en ir a España, pero todavía
gobernaba Franco y no nos decidimos.
Tal vez pensamos en Bariloche por la sensación de que al
sur del Río Colorado empezaba otro país, (y era como irnos,
pero no del todo).
Y además estaba aquel viaje premonitorio en que me había
despedido “provisoriamente” del Limay...
Poco tiempo después del golpe del ’76, mi marido renunció
al trabajo que desempeñaba en el Ministerio de Bienestar
Social por temor a integrar una lista de “prescindibles” (en
aquel momento eso equivalía a un denuncia seguida de
secuestro y desaparición) y esto fue la gota que desbordó el
vaso y nos obligó a concretar nuestra venida al Sur.
Y esa fue la tercera vez que vine, antes de radicarnos. Que
vinimos, porque en esta oportunidad lo hicimos por primera
vez juntos, para tomar contacto de nuevo con el lugar y
averiguar el tema de la vivienda que entonces era bastante
problemático.
La cuarta vez volvimos con nuestro hijo mayor que
entonces tenía dos o tres años. Unos amigos de amigos nos
prestaron una cabaña de piedra y madera, algo precaria, sobre
el lago Gutierrez. Era mayo y la primera vez que yo vi nieve,
porque nevó y la única calefacción de la cabaña era la cocina
a leña (que estaba tapada) y una gran chimenea... Pero me he
olvidado de todos los inconvenientes y lo recuerdo como algo
abolutamente romántico. A la noche hacía tanto frío en el
dormitorio que arrastrábamos los colchones de los tres frente
a la chimenea y dormíamos iluminados por el resplandor de
las llamas.
Yo no sé cuales son tus razones para querer venir al Sur.
Pero no me extrañaría que me dijeras que es porque te han
robado al salir del cajero, o porque algun familiar o amigo
tuyo padeció un secuestro express.
Cuando nosotros vinimos a Bariloche, en 1977, la
inseguridad provenía de las fuerzas armadas y la ingenua
sensación inicial – en medio de estos lagos y montañas – de
haber emigrado a otro pais, se esfumó rápidamente cuando
se produjo el secuestro y la desaparición del estudiante
universitario barilochense, Juan Herman (sobre su
desaparición, el director Carlos Echeverría filmó el
documental “Juan, como si nada hubiera sucedido”).
Otro hecho, que nos hizo volver a asumir rápidamente
nuestro destino sudamericano, fue que al año de llegar se
declaró la guerra con Chile.
Y para que te quede claro que muchas veces las cosas no
son precisamente como uno espera, de pronto nos
encontramos tapando las ventanas de nuestra casa con papel
negro, porque los milicos hacían simulacros de bombardeo .
También requisaron los camiones y las estaciones de servicio,
construyeron mangrullos para mirar la lontananza (en medio
de las montañas...), pintaron una enorme cruz blanca sobre
el techo del hospital y se dispusieron a despachar muertos a
diestra y siniestra, porque a la estación de Bariloche llegaron
macabros trenes con los vagones repletos de brillantes ataudes
de aluminio. ¿Qué tal? Nosotros que huíamos de la violencia,
que queríamos vivir en paz…
Han pasado 32 años desde entonces, esa guerra se evitó,
por suerte, no así la de Malvinas y finalmente recuperamos
algo que nunca debimos haber perdido: la democracia. Pero
la poblacion creció muchísimo y la desocupación ha
incrementado también aquí la delincuencia y si bien no se
puede comparar con lo que sucede en una gran ciudad como
Buenos Aires, está claro que al sur del Río Colorado no
empieza otro país, sigue el que tenemos, con sus bolsones de
pobreza y su secuela de delitos. Con su impunidad y su
corrupción.
Tambien pienso que los asaltos y los robos a mano armada
y los crímenes y los secuestros actuales son, en gran parte,
consecuencia de la violencia de los '70, sobre todo del
terrorismo de estado durante la dictadura, cuando nuestras
vidas no valían nada.
Pero a lo mejor vos tenés otras razones para venir.

3 comentarios:

Kairos + que dos dijo...

He pasado por tu blog, y realmente me ha gustado, es sincero y claro.
Con mi señora y cuñados vamos por Bariloche desde el 20/9/08 al 27/9/08 y podré comprobar todo lo lindo que tu expresar que es.
Estaré en el hotel Catedral y mi nombre es Aldo Montoro. chau
P.d.: Si quieres ver algo de mi lo podras hacer en los blogs:
http://kairosdos.blogspot.com/
http://kairosytuquesabes.blogspot.com
http://www.fotocommunity.es/pc/pc/mypics/1198104
Espero que te gusten

Luisa Peluffo dijo...

Muy buenos tus blogs, y coincido en gran parte con tu elección de películas.

Mariana dijo...

Luisa...gracias por tu blog!! Somos un matrimonio con dos nenes pequeños, y estamos pensando, hace ya varios años, en irnos a vivir allá. Admiro a la gente que logró hacerlo..ojalá nosotros también lo logremos...sobre todo por nuestros hijos que se merecen una mejor calidad de vida de la que tienen aquí en Capital. Gracias nuevamente!!!