sábado, 18 de octubre de 2008

La distancia




Otra cosa que va a surgir cuando comentes tu decisión es
el tema de la distancia. Claro, no te vas ahí nomas, te vas a
una terra incógnita a miles y miles de kilometros de tu terruño.
Al sur del mundo, que es en realidad el fin del mundo.
Hablando claro y pronto: al culo del mundo. Allí, donde te
caes del mapa...
Y es muy probable que oigas este lamento: “¡Ay nena...!”
o: “¡Ay nene! tan lejos te vas...”
Cuando nos vinimos yo me consolaba pensando que
cualquier cosa me subía a un avión y listo. Pero era una idea
abstracta, no conté con que me iba a dar miedo volar ni que
el avión cuesta una fortuna. Conclusión: lo utilizo sólo en
caso de extrema urgencia.
Por otra parte, también es absurdo que Bariloche esté tan
lejos de Viedma –la capital de su provincia –como de la
Capital Federal; lo lógico sería que su capital fuera Neuquén,
a 400 kilometros. Pero las provincias patagónicas se dividieron
arbitrariamente sin tener en cuenta accidentes geográficos e
intereses comunes.
Sin embargo el progreso, tan nefasto a veces para la
preservación del medio ambiente, también tiene aspectos
positivos y hoy el avance de las comunicaciones subsana en
gran medida el tema de la distancia.
De esta distancia, y de que la Patagonia es realmente un
país dentro de otro, tomé realmente conciencia durante uno
de los tantos viajes en auto que hicimos desde Buenos Aires a
Bariloche. Los primeros años íbamos y veníamos en auto (con
el tiempo empezamos a hacerlo en colectivo; en los coches
cama se viaja bien y es más descansado que manejar 1700
kilómetros).
Una vez, creo que era mayo o junio, el asunto es que hacía
un frío de aquellos... Veníamos en un Renault 6 con nuestro
hijo mayor que tendría cuatro años y de pronto, a la tardecita,
en la ruta desértica, después de pasar un letrero despintado
en el que todavía se adivinaba la palabra “CHELFORO”, el
auto claudicó. Con el último envión en punto muerto
consintió en dejarse arrimar a un caserío perdido en medio
de la nada.
Una de las casas tenía aspecto vagamente civilizado.
Entramos; era un bar con piso de tierra y cancha de bochas.
Algunos paisanos jugaban a las bochas bajo la luz fluorescente.
Detrás del mostrador había un tipo con pinta de dueño;
mi marido preguntó si todavía faltaba mucho para Chelforó.
– Esto es Chelforó – dijo, ofendido. Le preguntamos
dónde podíamos conseguir un mecánico.
– Mecánico no, pero aquí al lado hay una gomería y el
pibe algo entiende.
Fuimos a buscar al gomero que abrió el capó, se sumergió
adentro y empezó a desarmar. No teníamos idea qué
desarmaba, pero él a cada rato se asomaba y nos sonreía, como
para tranquilizarnos.
– Estoy probando – nos decía, contentísimo como chico
con juguete nuevo. Anocheció y seguía desarmando.
Mi marido no entiende nada de mecánica y miraba con
desconfianza el motor, que ya se acumulaba en infinidad de
minúsculas piezas sobre los guardabarros.
No quise ponerlo más nervioso y me instalé en el bar con
mi hijo. Por el vidrio sucio de una ventana se filtraba el último
resplandor del desierto. De pronto se levantó una ráfaga
violenta que hizo temblar las chapas. El viento mordió las
paredes y se filtró por las aberturas.
Esto es la Patagonia, me dije: piedra, viento, coirones. En
ese momento, en medio de esa intemperie terrosa, tomé
conciencia de la distancia y la soledad. No me gustaba para
nada la posibilidad de tener que quedarme en esa inmensidad
mientras mi marido iba a buscar un repuesto quién sabe
adónde.
Por suerte, cuando ya me había resignado a pasar el resto
de mis días allí, jugando a las bochas, volvió y anunció:
–Ya está, dice que a Regina llegamos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Luisa, mi nombre es Fernando y estoy en un momento de la vida en el cual exactamente podria ser el protagonista de tu libro. Estoy en buenos Aires y en 6 meses me voy a vivir a Villa la Angostura con esposa y dos hijitas. Profesional (y Neuquino de origen, de Cutral-Có, emigrante por estudio/profesión, y volviendo a los pagos). Me intereso mucho tu libro y me encantaria saber donde conseguirlo en papel para leerlo pronto, me interesan muchos los consejos a la hora de alquilar una casa...
Muchas gracias desde ya y mi direccion personal es ferser55@yahoo.coma.r

Anónimo dijo...

Luisa,

Muchas Gracias por compartir tus experiencias !!!

Seguire por aca!!

Luciano

Luisa Peluffo dijo...

ok. Gracias Luciano