sábado, 10 de enero de 2009

Hacer dulces y preparar conservas...



También en esos ratos libres que te permitirá esta saludable
vida provinciana pensás explorar una veta pendiente:
preparar dulces y conservas y hacer pan, como te enseñó la
amiga de un amigo que vive en El Bolsón. Mmm, qué rico...
No hay nada más agradable que una cocina rezumando aroma
a pan casero recién hecho...
Y ya te ves – mientras afuera hace frío y está nevando – en
una cálida cocina, asando castañas en el fuego, o haciendo
dulce y preparando conservas con las frambuesas, guindas o
mosquetas que has juntado, o secando hongos recogidos con
tus propias manos bajo los pinos.
Porque todos, absolutamente todos – mujeres y varones –
hacemos esto al llegar al Sur.
Te cuento que cuando recién nos instalamos aquí
juntábamos moras en el kilómetro 4, entre los arbustos y
retamas que bordean la ruta que va a Llao Llao, y también
hongos en la Plaza Belgrano, en pleno centro de Bariloche...
Juntar mosquetas y frambuesas es divertido, sobre todo si
tenés chicos, a ellos les encanta y está comprobado que son
los mejores recolectores de frambuesas porque se meten sin
ninguna dificultad debajo de las plantas y las detectan
enseguida.
Pero lo de las moras (aquí también las llaman blackberrys)
es arduo, te lastimás los dedos porque es una zarza (la
zarzamora) que además te los deja teñidos con un azul bastante
difícil de sacar. Las más fáciles de juntar son las frambuesas,
de paso te podés comer la mitad, en cambio las otras frutas
no porque son ácidas. También podés plantarlas si tenés jardín,
pero ojo que es una planta rastrera, o sea que avanza bajo
tierra y te invade. Y no vayas a hacer lo que hizo una amiga
mía el año que llegó a Bariloche, vio en su jardín una plantita
muy linda, con flores blancas y rosadas y se puso a regarla.
Un día su vecina la vio y se empezó a matar de risa: estaba
regando una mosqueta que crece por todos lados y es plaga.
Lo más práctico y rápido para hacer dulce es comprar la
pulpa de cualquiera de estas frutas. La venden por kilo y en
el caso de la mosqueta (la fruta tiene espinas) te ahorrás de
colarla.
La proporción para el dulce es: 1 kilo de pulpa = 1 kilo de
azúcar. Mezclás bien y lo cocinás a fuego fuerte (sin agregar
agua) revolviendo, unos 15 minutos, hasta que tome punto.
Te aconsejo no moverte de al lado, porque se pasa fácil.
Los dulces de guinda, cereza y frambuesa se pueden hacer
durante el verano, el de mosqueta y el de sauco (que es
riquísimo) en otoño.
En caso de no comprar la pulpa:
1) Hacer dulce de frambuesa es fácil porque no tiene
carozos o espinas. Mezclás con el azúcar como te dije y 15
minutos al fuego revolviendo.
2) El dulce de guinda o de cereza es otra historia. Yo lo
hago así: primero pongo la fruta en una cacerola y la caliento
al fuego. Cuando está blanda y ha largado agua, dejo que se
enfríe un poco, le saco todos los carozos y los pongo en un
filtro de café, de esos de tela, que utilizo sólo para hacer este
dulce. Recién entonces le agrego el azúcar a la fruta y coloco
adentro de la olla el filtro con los carozos; estos largan una
sustancia gomosa que es lo que le da rico gusto al dulce.
Al sauco y a la mosqueta – que tiene espinas muy finitas –
conviene deshacerlos pasando la fruta por una procesadora
antes de cocinarla. Queda un puré que mezclás con el azúcar
y al fuego revolviendo, 15 minutos.
No hay nada más rico que una buena rebanada de pan
casero, recién hecho, untado con manteca y dulce de guinda.
Ni más engordante...
En cuanto a los hongos, la época es el otoño. Aparecen
bajo los pinos después de las lluvias y en general son
comestibles los que tienen la parte de abajo lisa. De todas
maneras, antes de comerlos, consultá.
Una vez nos invitaron a juntar hongos a un campo donde
había plantaciones de pinos. Fuimos con nuestros respectivos
chicos y volvimos con un cargamento impresionante. Pero
después hubo que lavarlos... Como eran tantos pusimos a secar
una buena cantidad en el lavadero y freímos otra parte con
ajo y perejil y nos dimos un buen atracón. Para qué. Al día
siguiente amanecimos descompuestos y creo que durante dos
años ante la sola palabra “hongos” vomitábamos.

1 comentario:

Paola dijo...

gracias por los consejos!!! soy de Piedra del Águila en Neuquén, y estoy haciendo dulce de guinda. Espero que me salga rico. un abrazo a la distancia...