sábado, 4 de abril de 2009

¿Existe el monstruo del lago Nahuel Huapi?


Cuando en Bariloche sale el tema del monstruo del lago,
amigablemente bautizado “Nahuelito” (tal vez para que sus
míticos atributos no espanten a los turistas) inmediatamente
hacemos la conexión con el monstruo del lago Ness en Escocia
y, por supuesto, sospechamos que “Nahuelito” no es otra cosa
que una copia, mínimal, de este precursor.
Sin embargo, algo hay en el lago Nahuel Huapi, además
de truchas. Mi afirmación se basa en que mucha gente, digna
de confianza (no estaban ni borrachos ni drogados) ha
observado un fenómeno en el lago. Todos coinciden en la
descripción de una forma oscura emergiendo del agua (¿la
cabeza y parte del cuello de un animal...?) que avanza
rápidamente dejando una gran estela.
Otra coincidencia: por lo general esto sucede en días
calurosos en que el lago está muy calmo, “planchado” como
decimos aquí, como si el monstruo viviera en las profundidades
y aflorara a la superficie a causa del calor...
Lo interesante es que hace unos años se produjo el
enfrentamiento de la superstición con el pensamiento
racional, cuando unas veinte personas (la mayoría físicos) que
viajaban en un colectivo rumbo a su trabajo en el Instituto
Balseiro (comúnmente llamado “el Centro Atómico”) vieron,
sí: vieron, lo que siempre habían supuesto era sólo producto
del imaginario popular...
Lo cierto es que a partir de entonces hasta los incrédulos
suponen que el famoso monstruo del lago puede ser una
manada de huillines (especie de nutria o lobito de río) o de
ciervos, o El Cuero, terrorífico monstruo de la mitología chilota
con las características de una manta raya.