viernes, 15 de mayo de 2009

El otoño en el sur es una belleza




Te regalo un haiku:

En la otra orilla
pequeñísimo herrumbre:
¡es el otoño!


Por lo menos a mí es la época que más me gusta.
Si bien en San Martín de los Andes, La Angostura,
Bariloche y El Bolsón hay turismo todo el año, en otoño viene
menos gente y el ambiente se tranquiliza un poco. Tenés
tiempo de verte con los amigos, que en alta temporada están
trabajando a pleno.
En la primavera sucede lo mismo, pero el otoño tiene un
no sé qué.
Empieza con ese olor a bosque húmedo, a resinas, a leños
ardiendo en la chimenea... Y después el colorido... En
Bariloche el otoño se anuncia con la mancha amarilla de un
grupo de álamos en la orilla sur del Nahuel y también con
una franja roja en la parte alta del cerro Catedral que ya
empieza a acumular nieve en la cumbre. Ese rojo oscuro son
los ñires y las lengas que mutan del amarillo al bordó pasando
por todas las gamas de verdes, naranjas, ocres y rojos.
Y no hay excursión comparable a un paseo por el bosque
del Challhuaco en otoño. Es impresionante. Las hojas de estos
árboles, chiquitas y dentadas caen y el suelo es la alfombra de
un pintor.
Es un lindo paseo para hacer por el día, también podés llevar
chicos pequeños porque son caminatas con subidas graduales.
Es muy probable que cuando te largues a caminar por
alguno de los recorridos de este bosque (están muy bien
señalizados y no hay forma de perderse) vas a escuchar ruidos,
como si alguien estuviera martillando madera.
Si avanzás despacio y en silencio hacia el ruido, vas a ver
arriba, en lo alto de algún árbol, a los pájaros carpinteros. El
macho con su copete rojo, igualito al del dibujo animado,
picoteando el tronco, detrás de la corteza, para encontrar su
alimento. También se los ve en el bosque de Llao Llao.
Al refugio del Challhuaco se puede llegar en auto. Otro
lugar que no podés perderte en otoño es San Martín de los
Andes, con sus bosques de roble pellín y raulí y toda su gama
de amarillos, naranjas y rojos.
También es buen momento para cruzar la cordillera hacia
Chile y disfrutar ese momentáneo colorido de las cumbres
en medio de las primeras nieves.
Todo esto, más hacer dulces y licores y juntar hongos –
que no es poco – es lo lindo del otoño.
Lo imbancable son las lluvias.
Porque si algo tenés que saber, antes de venir a instalarte,
es que mayo, junio y julio llueve seguro.
Llueve, llueve, llueve, y no “lluviecita de montaña”: llueve
torrencialmente y a veces las casas o cabañas (propias o
alquiladas) tienen goteras.
Mi primera casa en Bariloche tenía y te puedo asegurar
que se me empapaba el alma, la camiseta (sí, al principio usaba
camiseta y cancanes de lana) y además, la alfombra. Tuve que
poner la Pelopincho de mis hijos en el entretecho y me peleé
con mi marido. Un arquitecto tiene que solucionar una gotera,
pensaba yo. Pero él miraba el techo, las paredes y los baldes y
trapos de piso empapados – porque no era sólo una gotera –
y comprobaba.
Comprobaba lo que le habían enseñado: que el agua
siempre sigue el curso más fácil. Es fiaca, teorizaba. Y a mí
qué. En aquel momento sólo me gustaba la que salía por la
canilla, pero ríos de agua fiaca se despeñaban arrasando con
todo y nuestro jardín se inundaba y subía la napa, y
desbordaba la cámara séptica y los baños...
Cuando García Márquez se fue a vivir a Bogotá, dijo que
era una ciudad remota y lúgubre donde estaba cayendo una
llovizna inclemente desde el principio del siglo XVI...
Yo nunca me imaginé que en Bariloche también, por lo
menos durante Mayo y Junio. Y que hacía frío, tanto frío. Y
viento.
Y otra cosa, siempre había visto llover de arriba para abajo,
pero nunca horizontalmente, de lado a lado. Entonces mandé
todo a la mierda y me instalé en el ventanal, viendo llover en
Macondo. ¡Perdón! en Bariloche...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

luisa gracias por dejar volar mi imaginacion con tu relato.cada vez que estoy medio depre leo el blog y me imagino viviendo alla, el sueño de mi vida que alguna vez sera realizado

Anónimo dijo...

como es la seguridad en el sur?
se puede vivir tranquilo?
que zonas son mejores?
Gracias

Luisa Peluffo dijo...

Problemas de seguridad hay, como en todos lados, pero no se compara con ciudades grandes como Buenos Aires.