viernes, 8 de mayo de 2009

LAS ESTACIONES: Mamá ¿aquí siempre hace frío?


La Patagonia tiene un clima que podríamos definir como...
prepotente.
Las estaciones se diferencian muy nítidamente y sus ciclos
de repliege, descanso, renovación y expansión se vivencian
con todos los sentidos.
El invierno, es invierno con nieve, el otoño es especialmente
colorido y lluvioso, la primavera muy ventosa y el verano no
es del todo verano. Te puede tocar un fresquete...
Uno de mis chicos, durante un campamento en pleno mes
de enero en que se levantó un viento infernal, me preguntó:
“mamá ¿aquí siempre hace frío?”
Tuve que contestarle que sí. Y lo mismo te digo a vos. Tené
muy en cuenta que siempre hace frío y hay viento. Y que sólo
esporádicamente enero y febrero son “verano”. Una amiga mía,
con mentalidad práctica, me dijo: “aquí hay que llevar siempre
un par de zoquetes en la cartera”.
Otra amiga, esotérica ella y nada práctica, no me dio
ningún consejo. Tenía esa onda de “experimenta y verás” y
sólo me regaló un gatito (que resultó ser gatita) y una lima
de uñas. También me dijo, textualmente: “una lima de uñas
es muy útil, siempre hay que tener una a mano”...
Así me estrené yo en el Sur, con una lima de uñas, una
gata negra que bauticé Dorotea y en casa prestada con una
cocina a leña (que nos proveía de agua caliente cuando no se
congelaban las cañerías) y una chimenea por toda
calefacción...
¡Qué desastre! Estoy hablando igual que esos viejos
barilochenses que se enorgullecen de sus penurias...
Pero mi intención es decirte que si con todos esos
inconvenientes nosotros pudimos, con mucha más razón “tú
puedes” porque ahora hay mucho más confort que entonces...
De todas maneras una característica climática cordillerana
es la incertidumbre.
Un verano fuimos con unos amigos y nuestros respectivos
hijos a la playa de Villa Tacul, en la península de Llao Llao.
La tarde era espléndida: sol radiante, ni una gota de viento,
el lago era un espejo. Nuestros amigos tenían un gomón con
motor y nos propusieron cruzar el lago hasta el cerro Millaqueo
que parecía un inmenso y rosado animal, echado en la orilla
de enfrente. Dejamos a los chicos más grandes jugando en la
orilla y nos embarcamos las dos parejas con mi hijo menor, en
ese entonces de cuatro años. Cruzamos, recorrimos un poco la
costa de enfrente y cuando decidimos volver se empezó a
levantar viento. Al principio una brisa que erizó la superficie
del agua. Enseguida se levantó más viento, el cielo se llenó de
nubarrones, el lago se oscureció tenebrosamente y empezaron
a caer unas gotas como chicotazos.
Nos agarró una tormenta en medio del cruce, que no me
la olvido, porque el paisaje paradisíaco cambió en segundos:
el cielo y el lago pasaron del azul al gris oscuro, las ráfagas de
viento transformaron la placidez del lago en oleaje
embravecido y aparte del susto – volvíamos contra el viento y
con el bote a los saltos pegando sobre las olas – estábamos
todos en traje de baño y nos congelamos.
Esa y otras experiencias nos enseñaron que en la cordillera
nunca podés prever el clima. Si un sábado o domingo el día
es lindo: APROVECHÁ.
Aquí no podés decir como en otros lados: “está lindo,
mañana podemos hacer un asadito afuera” porque el tiempo
cambia en dos segundos y “mañana” puede estar lloviendo o
nevando. Esto también me resultó muy instructivo: me enseñó
a vivir el presente.

4 comentarios:

Alina dijo...

Hola Luisa.Me devoré tu blog!! Gracias!! Me encantó y me sirve muchísimo. Me estoy por ir,junto con mi novio, a Bariloche en poco tiempo y ya tomé nota de tus comentarios. Espero los próximos!! Estuve tratando de comprar tu libro y está agotado, sabés de alguna librería en Bs As que aún lo tenga?
Gracias nuevamente :)

Luisa Peluffo dijo...

Hola Alina, gracias por contactarte. Te cuento que ya no quedaron más ejemplares de "Me voy a vivir al sur", por eso armé este blog y cada semana subo un capítulo. Saludos, Luisa

Anónimo dijo...

Hola Luisa. Seré una más de las que elogian tu blog. Con tus palabras confirmo lo que mis amigos, que viven allí, me dicen y repiten cuando con mi cabeza terca de porteña sospecho de sus conocimientos empíricos acerca del clima, de los lugares para construir o comprar casa, etc.... Yo estoy amasando la idea de ir a vivir a Bariloche hace un tiempito y he ido varias veces a ver si el clima me sienta... Pero siempre me tocó un clima hermosamente soleado, clima "caza-bobos" como me dicen mis amigos sonriendo. Por suerte justo "justo" me encuentro con tu blog. Lástima que no hayan vuelto a editar tu libro, habrías vendido unos cuantos más. Gracias por la generosidad de subirlo. Un saludo, Mabel

Monica dijo...

como me gustaría conocer la nieve, hay tantos sitios en la Argentina para ir pero nunca tengo el dinero para poder tomarme vacaciones. espero que pronto pueda hacerlo. pero el alquiler temporario en buenos aires no se paga solo..