jueves, 7 de octubre de 2010

RELATO DE UN MÉDICO ESPAÑOL QUE RESIDIÓ EN BARILOCHE *



Roberto José Sánchez es un joven médico generalista español que realizó una pasantía en febrero. Al regresar quedó ligado al paisaje, la gente, las constumbres, algún "medio amor" como él dice. Y su añoranza se tornó semblanza crítica y memoria. Urticante y conmovedora. El asombro de un médico extranjero ante ciertas cosas que nos pasan y que solemos pasar por alto. El entrañable modo de ser argentino y barilochense. La pobreza. Los miedos:

“Bariloche es una ciudad trampa, como tantas. El que vaya de turista conocerá las tres calles principales, adyacentes al bonito lago y los montes, con lujosas tiendas de ropa, con las firmas más caras de artículos para la montaña, con restaurantes, discotecas, chocolaterías, agencias de viajes, algún parque, la bonita plaza mayor, alguna iglesia. Todo preparado para satisfacer a los turistas de fuera del país y a las clases más altas de dentro, sobre todo en el invierno, cuando la ciudad se convierte en un importante centro de esquí (…) Es una ciudad trampa, como tantas. Como casi todas las ciudades grandes. Como tantos sitios en el mundo que parecen lo que no son. Una de las mayores mentiras del mundo es el turismo. Los turistas, en nuestro afán por satisfacer las ideas preconcebidas que tenemos sobre el lugar al que queremos ir, nos tragamos lo que sea y nos vamos creyendo que sabemos algo del lugar y, más gravemente, de la gente que vive en los lugares que hemos visitado. En Bariloche, como en tantos sitios, los turistas y los locales se dan la espalda. Como en tantos sitios, y sobre todo como en los países pobres, los lugares son diferentes para los turistas y los locales: los bares, los parques, los restaurantes, las tiendas, los supermercados, las calles, el aire, la soledad, la resaca... Me he pasado la vida en sitios en los que la gente se da la espalda, en mi Salamanca natal los viejos y los estudiantes, en Madrid los madrileños y los de fuera, los españoles y los de fuera... No darse la espalda no es sólo no agredirse, sino que es conocerse y convivir, mezclarse.

Una cosa es la imagen que tiene un turista que pasa tres días en un sitio y otra alcanzar a intuir los mecanismos íntimos en los que se articula la ciudad. Cuando yo llegué a Bariloche, mi deseo era ver cómo funcionaban los engranajes, esos hilos que unen a la gente y sus sentimientos y que son de finos como los hilos con los que nos manejan. ‘Lo esencial es invisible a los ojos’ … “

* Publicado en Bariloche 2000 6/ 10/ 10. Nota completa en: www.bariloche2000.com

2 comentarios:

Carolina dijo...

que fuerte este relato, pero es real cada palabra. La pobreza en Bariloche es terrible, pero LA MISERIA es peor aún. Las perosnas que viven en los barrios de "arriba" cerca del centro, la acultura, las niñas madres.
La miseria justo al lado de la riqueza, y no hablo de la riqueza de los turistas, sino del paisaje. Cada vez que voy descubro un lugar que antes no conocía, jamás terminaré de conocer la geografía de Bariloche.
Pero en cuanto a lo social... quisiera conocer en verdad Bariloche.

Anónimo dijo...

Hola Roberto soy Gladys,Amiga de tu Tio Goyo , casada con un Ledradence, y nacida en esa hermosa provincia que es Neuquén, te felicito por la labor que has realizado en Bariloche, espero conocerte pronto y charlar largo y tendido como dicen por mis pagos.-
muchos cariños Gladys Lujan