sábado, 6 de noviembre de 2010

PIONEROS EN EL FIN DEL MUNDO por Francisco Seminario *



FARO Les Éclaireurs

Les Éclaireurs ("Los Iluminadores") es un faro emplazado en el islote NE del conjunto de islotes Les Éclaireurs en el Canal Beagle, frente a las costas de la Bahía de Ushuaia, en Tierra del Fuego, Argentina. El conjunto de islotes que dan nombre al faro fueron bautizados por el Capitán de Fragata Luis Fernando Martial, al mando de la expedición francesa La Romanche en los años 1882-1883. Algunas agencias de turismo de Ushuaia promocionan las excursiones a este faro bajo el erróneo nombre de Faro del Fin del Mundo. Como se sabe, la novela homónima, escrita por Julio Verne, fue inspirada en el Faro San Juan de Salvamento, enclavado en la Isla de los Estados.

PIONEROS EN EL FIN DEL MUNDO

USHUAIA. Quizá porque la geografía imponente empequeñece cualquier gesto del hombre, o porque la nieve oculta una y otra vez todo rastro de lo que es humano, como un recordatorio de que la naturaleza estuvo antes y estará después. Lo cierto es que en esta ciudad de confín parece tener lugar, de manera cotidiana, ese encuentro último entre el ímpetu de la civilización y las fuerzas de lo originario y lo salvaje.

Es que Ushuaia es una ciudad al borde de lo posible. Un paso más allá este equilibrio se rompe definitivamente. Más al sur están el Canal de Beagle, el Estrecho de Magallanes y el continente antártico, ya fuera del mapa de lo habitable. Pero aquí todavía se percibe la tensión entre naturaleza y civilización. Una y otra parecen triunfar alternativamente, en una lucha sin fin, lo cual vuelve conmovedor el esfuerzo diario de sus pobladores y admirable la decisión de las miles de personas que llegan todos los años hasta aquí, buscando un destino. De alguna manera esta es una ciudad donde la idea del pionero resiste. Donde el término todavía tiene significado y remite a una etapa fundacional del país, a gestas muchas veces cruentas y muchas veces ejemplares.

Hay marginalidad, sin duda. Hay precariedad, injusticias y también adolescentes que consumen alcohol hasta la inconsciencia. Todo esto se ve en las calles un día cualquiera. Ushuaia no es ajena a lo que pasa en el resto del país. Pero el goteo de inmigrantes no cesa. Llegan desde hace años de todas las provincias porque perciben que en este rincón cerca del fin del mundo hay mucho por hacer.

Tierra del Fuego "está literalmente explotando en puestos de trabajo y en la generación de empleos", dijo el mes pasado la Presidenta en un acto en la Casa Rosada. Pueden coincidir con ella el mozo de un restaurante de Ushuaia, una empleada de comercio y un chofer de combi: hay trabajo para quien esté dispuesto a trabajar, aseguran. Y quizá no sea cierto para todos, pero hay una pujanza que no se ve en todos lados. En una época fue la fiebre del oro lo que atrajo a aventureros, soñadores y sinvergüenzas. Hoy, el turismo, que es aquí una industria de cuatro estaciones, crea nuevas oportunidades continuamente. Hay una verdadera invasión de brasileños, impulsada en parte por el cambio favorable. Hay un comercio dinámico, una industria tecnológica que crece, hay actividad pesquera y minera...

La ciudad se ve desordenada. Posiblemente creció demasiado rápido en las últimas décadas. Creció sin orden ni concierto, un poco como pudo, como crecen las ciudades de frontera y los puestos de avanzada de una nación que se expande en territorio inhóspito. Pese a las dificultades evidentes, al rigor del clima y a la lejanía, Ushuaia protagoniza una historia de éxito que de alguna manera ha ido a contramano del país. Y en esa tensión con la naturaleza imponente ha mantenido vivo el espíritu pionero que hace posible su propia existencia.

* Publicado en La Nación, Domingo 12 de setiembre de 2010

1 comentario:

Graciela dijo...

que hermosoo!!
La verdad es que aunque me encuentre viviendo en uno de los lugares mas lindos del mundo (ya que consegui trabajar para una cadena de los mejores hoteles en Barcelona), igualmente extraño mucho argentina, y sobretodo el sur,que tiene tanta paz y es tan hermoso