sábado, 28 de agosto de 2010

LOS PICHICIEGOS

LO QUE DEJA UN ESCRITOR por Martín Kohan *
Cuando la literatura se coloca demasiado cerca de los acontecimientos, corre el riesgo de reducirse a una función de mera reproducción: a constatar y a duplicar y no mucho más que eso. Si se separa, en cambio, si se aleja, puede llegar a hacerlo al precio de una renuncia, obligándose a la abstracción o a un repliegue en la prescindencia. No es fácil resolver este dilema sin tampoco ir a parar a la tibieza de una variante intermedia. Pero existe en cualquier caso una opción superadora, y un ejemplo notable en este sentido es Los Pichiciegos, de Fogwill. Esa novela se remite a un hecho: a la guerra de Malvinas en el invierno del ‘82. Fogwill la escribió mientras duraba todavía esa guerra; antes de la rendición, antes del desenlace. Es decir que se situó en la más completa inmediatez respecto de la realidad y de la historia, lo más cerca que se pueda imaginar, una escritura temporalmente pegada a todo lo que estaba pasando. Y a la vez, con singular destreza y en inusitada combinación, Los Pichiciegos consiguió ponerse bien a distancia: distancia ideológica (de la adhesión a la crítica), distancia de género (de la épica a la sátira), distancia de tono (de los ritos de las creencias a la corrosividad del escepticismo cínico).
Lo suficientemente próximo como para interpelar la realidad de los hechos y lo suficientemente aparte como para someter a esos hechos a un sentido tan inédito como revelador, Los Pichiciegos no se ocupa de la guerra sino para desactivar los mecanismos que la hicieron o podrían hacerla posible. Por eso resulta ser uno de los mejores exponentes de la potencia que puede llegar a asumir la ficción. Dando un paso atrás respecto de la pura empiria, pero al mismo tiempo cercándola y acechándola, se desvía de la simple verdad de lo existente para dar con otra clase de verdad, acaso más sustancial, acaso más decisiva. Una clase de verdad, la que únicamente la ficción descubre, que tal vez se incuba subrepticia por debajo de la otra, así como los pichiegos en sus túneles seguían por debajo la otra guerra con su guerra de comercio y de palabras.

* Publicado en diario Perfil 28/ 08/ 10

domingo, 22 de agosto de 2010

CAMBIO DE GEOGRAFÍA por Lidia Garro



Cuando el colectivo comenzó a alejarse la oscuridad me rodeó. No era tarde, pero en invierno oscurece muy temprano y las nubes ocultaban la luna. La lluvia y el viento fríos me golpeaban la cara.-
Parada al costado de la ruta me invadió una inquietante sensación de soledad.-
¡Sos grande! - me dije – No podés tener miedo a la oscuridad.-
Para darme coraje pensé: - Son solo doscientos metros para llegar a casa.-
Y mi lado negativo contestó: - Si, pero cruzando el bosque y en subida.-
Cerré bien la campera, levanté la capucha tratando de protegerme un poco la cara y comencé a caminar.-
Según mis cálculos estaba en la mitad del camino, cuando por un instante las nubes dejaron asomar la luna. Así fue que descubrí que... ¡el camino no estaba!.-
En realidad no lo veía por ningún lado. Sólo había oscuridad, y en ella, más oscuros aún los árboles. Sacudidos por la tormenta parecían monstruos decididos a devorarme.-
Entre el silbido del viento escuchaba aullidos; sentí como si algo o alguien sujetara mi rosa. Al borde del pánico, ideas descabelladas me aturdían: ¿Había osos o lobos en Bariloche? ¿Me había alejado demasiado? ¿Había bajado en una parada equivocada?.-
Por otro lado recordé la tierra llana del sur de Córdoba, donde siempre se puede distinguir el horizonte, el calor de las noches de verano, el olor fresco de la tierra mojada por el rocío. Con la pérdida de realidad que da la distancia, creo que por un momento hasta extrañé los mosquitos, los tornados y las tormentas eléctricas con granizo incluido. Y me pregunté: ¿Qué haces acá? Si hace frío, llueve, está oscuro, y además extrañas tu tierra, tu casa y tu familia.-
El corazón parecía querer saltar del pecho, tenía la respiración agitada, me temblaban las piernas. Aún así hice un esfuerzo y logré serenarme. Ya más tranquila, tratando de convencerme, pensé: “Estás en Bariloche y, según lo que estudiaste en el secundario en la Patagonia no hay lobos ni osos, lo que te sujeta la ropa son ramas de rosa mosqueta y los aullidos son ladridos de perros del vecindario. Además, estas acá por propia elección y no vas a arrepentirte ahora”.-
Corrí la capucha de la campera y me limpié los ojos para ver mejor. Mirando con atención descubrí el camino... a dos pasos de donde estaba. Lo retomé y al frente pude distinguir la luz de la casa de mi vecino.-
Llegué a mi casa. Me recibió mi esposo y el calor confortable de la leña en la estufa. Al notarme alterada preguntó que me pasaba.-
- Nada – le dije – Sólo tuve un día de mucho trabajo y estoy cansada.-
Sin embargo esa noche me dormí preguntándome si habíamos hecho lo correcto cuando decidimos mudarnos.-
La respuesta la tuve unos días después. Un domingo a la mañana en que me despertó el silencio. Un silencio nuevo, al que no estaba acostumbrada.-
Me levanté y miré por la ventana. Un manto majestuoso parecía abrigar al bosque, los copos de nieve, como minúsculas plumas se asentaban con suavidad, como temiendo romper ese silencio.


Lidia Garro: Nací en Adelia María (sur de la Provincia de Córdoba) y desde 198l resido en San Carlos de Bariloche. Empleada administrativa, esposa y madre - comencé a participar - después de los cuarenta años, en el Taller de Escritura de la Escuela de Arte La Llave, de esta ciudad, tratando de saldar una materia pendiente en mi vida personal, lo que me resultó muy estimulante.

viernes, 13 de agosto de 2010

DESCRIBEN 237 MALEZAS COMESTIBLES



TODAS SE ENCUENTRAN EN EL PAÍS Y ALGUNAS SON TANTO O MÁS NUTRITIVAS Y APETITOSAS QUE LAS PLANTAS CULTIVADAS por Nora Bär*
Maleza : según el Diccionario de la Real Academia Española, "hierba mala". Los agricultores las consideran una molestia; sin embargo, el poeta norteamericano Ralph Waldo Emerson las definía como "plantas silvestres cuyas virtudes aún no fueron descubiertas".

El doctor Eduardo Rapoport, investigador de la Universidad del Comahue y del Conicet, va aún más allá: "En lugar de malezas tendrían que llamarse «buenezas»", sostiene.
El científico - que reside en San Carlos de Bariloche - puede decirlo con fundamento: en la guía Malezas c omestibles del Cono Sur y otras partes del planeta (publicada por el INTA) describe e ilustra -junto con Angel Marzocca y Bárbara Drausal- 237 especies que crecen en nuestro territorio, muchas de las cuales son tanto o más nutritivas y apetitosas, afirma, que las 15 o 20 que se compran en las verdulerías.

"Se sabe que muchas de las plantas que hoy comemos comenzaron siendo consideradas malezas -explica-: por ejemplo, la avena fue originalmente una maleza de los trigales hasta que se hizo tan abundante que el ser humano se dio cuenta de que, en lugar de eliminarla, era mejor cultivarla. Aunque incluimos sólo un puñado en nuestra dieta, se calcula que habría 20 o 25.000 plantas comestibles." De hecho, Rapoport está trabajando en un segundo tomo que contendrá las que restan de más de 500 que crecen en el Cono Sur de nuestro continente.

Este biólogo que comenzó investigando en "ecología geográfica" y "ecología de las invasiones" (analizaba cómo se diseminan las especies en el nivel continental), se deslumbró con estos "yuyos" que nos acompañan y que nos alimentaban cuando, hace siglos, éramos cazadores y recolectores.

"Me interesaron las especies superextendidas, las «exitosas»... todas las que se portan mal -bromea-. La inmensa mayoría vienen de Europa o Eurasia. Los españoles diseminaron sin quererlo las malezas en sus colonias. Las trajeron en las ropas, en los bultos, en las maletas. Ahora las llevamos en barco o en avión."

Y enseguida exclama: "No hay razón para que la gente pase hambre, no puede ser, es inadmisible, porque la cantidad de yuyos es fenomenal. En las huertas es donde más hay, pero los arrancan y los tiran".

Prueba y error

Esencialmente, encontrar malezas comestibles es cuestión de prueba y error. Los etnobotánicos están continuamente alertas y observan cuáles son las plantas mágicas, las medicinales y las comestibles que incluyen en su dieta los nativos de lugares remotos. "Nosotros juntamos toda esa información y vimos qué especies se comen en distintos países -cuenta Rapoport-. En otros casos aparece una especie de un género conocido, pero que nunca se probó, entonces con un poquito de cuidado probamos uno o dos pedacitos y nos fijamos si después de dos o tres horas no tenemos dolor de barriga. Después, probamos otros dos pedacitos más, y si a lo largo de un día uno no nota nada raro, lo anota. Entonces ahí hace una ensaladita y se la come. Y si no pasa nada, se invita a la familia."

Eso es lo que Rapoport y sus colegas hicieron con diez especies que nunca habían sido descriptas. "Un joven investigador brasileño, no en 20 años, sino en dos, encontró 68 especies nuevas -se entusiasma-. ¡Las probó todas! Y no sólo eso: les hizo exámenes bromatológicos para saber cuántas proteínas, cuántos azúcares, cuánto calcio, cuánto hierro y otros nutrientes contienen."

Contrariamente a lo que podría pensarse, estas plantas no son una rareza. En un trabajo que mereció el Premio Bunge y Born 1999, Rapoport y un equipo de otros cuatro investigadores calcularon que una hectárea de Bariloche, donde vive, puede contener hasta 7000 kilogramos de alimentos.

"En Bariloche está lleno -cuenta-. Cuando mi hija terminó la licenciatura en Cinematografía, se nos ocurrió hacer un documental sobre este tema. Entonces, una mañana salimos a recorrer los alrededores de mi casa. En cien metros, encontramos 28 especies comestibles."
Convencido de que las malezas comestibles podrían ser un recurso valiosísimo contra el hambre, Rapoport se desespera por difundir estos conocimientos. En la obra publicada por el INTA no sólo figuran sus características y cuáles son sus partes comestibles, sino también su hábitat, sugerencias de cocción y recomendaciones para su recolección y manejo con seguridad. "Tienen un sabor parecido al de la acelga y la espinaca -dice-. Y todas las recetas que sirven para éstas también pueden aplicarse a las malezas." La guía se consigue en la librería del INTA, Chile 460.

* Publicado en La Nación 13 /08 /2010

sábado, 7 de agosto de 2010

El libro de David Cox



Acabo de terminar – conmovida - el libro de David Cox: “Guerra Sucia, Secretos Sucios”, sobre la actitud ejemplar de Robert J. Cox (padre de David) periodista y director del diario Buenos Aires Herald durante la dictadura.
El libro me transportó a 1979, cuando hacía dos años que nos habíamos venido a vivir al sur (ver en Etiquetas: “inseguridad”).Los sistemas de comunicación de Bariloche, entonces, eran muy limitados. No solo no existían los celulares, no existía el discado directo para hablar por teléfono a cualquier lado y para llamadas de “larga distancia” había que pedir comunicación a una operadora que informaba la demora(por lo general eran horas de demora…). Tampoco había televisión satelital (en Bariloche funcionaba un circuito cerrado de TV). Ni fax, ni computadoras, por lo tanto minga de correo electrónico. El único medio que conectaba con el exterior era la radio. Entonces, el Herald, por más que llegaba a la tarde como todos los otros diarios, era algo ansiado y me precipitaba a comprarlo.
Nadie se atrevía a publicar información sobre secuestros y derechos humanos, pero Robert J. Cox lo hizo en el diario que dirigía. Fue el único, y por eso fue detenido, humillado y amenazado junto a toda su familia. Cuando en 1979 me enteré de que abandonaría nuestro país (las últimas amenazas fueron dirigidas a sus hijos) envié esta carta a la sección “Cartas de lectores” del Herald. Lo hice por reconocimiento al coraje de Cox , por todo lo que había intentado desde el diario y también por desaliento: se perdía la única voz que decía algo acerca de lo que estaba pasando.
La carta (guardo el recorte amarillento bajo el vidrio de mi escritorio) fue traducida al inglés y publicada en el Herald a fines del ‘79:

Hope,despair

I have thought about writing this letter ever since I read the sad news that Robert Cox and his family were obliged to leave our country.
I wish I would have complimented him on his magnificent editorials at another time and not just now at the moment of his departure.
He has always excelled in balance, intelligent thought and positive thinking in his articles. His was one of the very few voices which at all times defended the excercise of justice within a legal framework. I agree with him; I admire his courage and I believe that his situation affects all of us who, like him, still believe in the possibility that our country will progress.
The Herald’s editorials were a hope. Hope despairs – this is what I felt when I learned of his departure plans.
Luisa Peluffo, San Carlos de Bariloche, diciembre 1979

(Esperanza, desesperación

He pensando escribir esta carta desde que leí la triste noticia de que Robert Cox y su familia se ven obligados a dejar nuestro país.
Hubiera querido felicitarlo por sus magníficas editoriales en otro momento y no justo ahora, con este motivo.
Sus artículos siempre se destacaron por su equilibrio y su pensamiento inteligente y positivo. La suya fue una de los pocas voces que en todo momento defendió el ejercicio de la justicia dentro de la legalidad. Coincido con él; admiro su coraje y creo que su situación nos afecta a todos los que, como él, todavía creemos en la posibilidad de un país mejor.
Las editoriales del Herald eran una esperanza. Esperanza desesperación – esto es lo que sentí cuando me enteré de su partida.)

miércoles, 4 de agosto de 2010

POLÉMICA POR LA LEY DE GLACIARES *


Si hay algo que debés saber, vos que venís al Sur atraído
justamente por sus bellezas, es que la lucha para conservarlas no termina nunca. Ver Archivo del blog 2008 (Calidad de vida).


Bonasso arremetió contra oficialistas y opositores tras el faltazo en Diputados:
“La Ley de bosques, de mi autoría, fue aprobada en general por una composición de la Cámara y en particular por otra, tiraron la pelota afuera la mayor cantidad de tiempo que pudieron para no perjudicar los intereses sojeros, y ahora pasa lo mismo con los intereses mineros”, afirmó el diputado a este medio y marcó que “el oficialismo no está de acuerdo con el convenio que yo hice con el senador Filmus, con quien yo discutí muy fuerte para llegar a un acuerdo que sea aprobado en diputados y en el senado, por eso ellos lo tenían que bombardear”.

El parlamentario, un ex aliado del kirchnerismo que a raíz del veto a la Ley de Glaciares en 2008 pegó un portazo definitivo, sostuvo que el proyecto “no lo bombardearon sólo matoneando el presidente de la bancada oficialista, Agustín Rossi, con sus clásicos modales, patoteando y pidiéndole al presidente que levante la sesión cuando sólo faltaba un diputado, en una actitud abiertamente antidemocrática”, sino también con una complicidad opositora.

“Yo podría nombrar algunos casos muy concretos de apoyo al oficialismo en esto. La diputada Silvia Vázquez, que viene del cobismo, y que integra un bloquecito chichorro del oficialismo, chichorro de la nave insignia, estaba hablando con los periodistas seguramente del Mundial, de Maradona, de Grondona, mientras se discutía la ley de Glaciares”, disparó Bonasso. “Entonces le fueron a decir, ‘Diputada, ¿no va a ir a debatir de Glaciares, falta un sólo diputado para el quórum?’; entonces ella levantó el dedo como los emperadores y dijo: ‘Que se caiga la sesión’. Yo no la puedo felicitar”, agregó.

En la catarata de críticas de Bonasso también cayeron la fueguina Mónica Belous (SI), Carlos Heller (Nuevo Encuentro) y Laura Alonso y Christian Gribaudo (PRO), pero también hubo reconocimientos: “Quiero señalar también que hubo diputados que tenían posiciones más afines al gobierno, como Vilma Ibarra, Martín Sabbatella, Ariel Basteiro, que fueron, e incluso el diputado Federico Pinedo, del PRO, que se había comprometido conmigo a dar quórum, lo dio, aunque me consta de sus discrepancias”.

* Publicado en Perfil 4/08/2010
DIEZ CLAVES PARA ENTENDER EL POLÉMICO PROYECTO por Iván Ruiz*
1. Diferencias dentro del kirchnerismo. Pese a que el oficialista Filmus, principal defensor de la preservación de los glaciares en el Senado, acordó con la oposición en Diputados un proyecto en común, el kirchnerismo no acompañó su decisión. Tras pedir 15 días de prórroga para estudiar el tema, el oficialismo votó en contra del acuerdo que selló un legislador de su misma fuerza en la última sesión. En diálogo con lanacion.com, el diputado Daniel Tomas ratificó la negativa del Frente para la Victoria en la votación de esta tarde. "No vamos a apoyar lo acordado porque el concepto de área periglaciar no es válido. Se va al extremo de prohibir toda la actividad industrial en nuestra zona", afirmó. El oficialismo intentará introducir modificaciones en la iniciativa.

2. Pro, en contra. Si bien el bloque macrista apoyó el acuerdo en la votación en general, su postura es negativa con respecto a los artículos polémicos que prohíben la actividad industrial en la zona periglaciar. "Vamos a votar en contra", aseguró a lanacion.com el jefe de esa fuerza en Diputados, Federico Pinedo. "Esos lugares de agua congelada que menciona el proyecto como zona periglaciar es la totalidad de la cordillera. Si van a prohibir cualquier industria, obviamente no lo vamos a apoyar", explicó.

3. Cuentas. "No les dan los números", dijeron fuentes oficialistas a este medio, entusiasmados por la negativa de Pro a los artículos más polémicos. Del otro lado, aseguran que juntan los votos para aprobar la iniciativa: el Acuerdo Cívico, el Peronismo Federal y los bloques de centroizquierda la apoyan. Por eso, se niegan a concretar un nuevo acuerdo con el kirchnerismo.

4. La minería, eje del debate. La discusión por la preservación de los glaciares pone en agenda la discusión sobre la minería a cielo abierto. La negativa del kirchnerismo en la Cámara baja está vinculada, entre otras disidencias, a ese tema. "La sanción de este acuerdo perjudica el desarrollo de proyectos mineros, porque la mayoría de las minas funcionan con suelo congelado en invierno", dijo Tomas. La oposición, en cambio, se manifestó en contra de cualquier tipo de actividad industrial en la zona periglaciar. "Sostenemos la prohibición de las actividades que generen impacto sobre los glaciares", dijo la diputada Fernanda Reyes (Coalición Cívica) a lanacion.com.

5. Artículos polémicos. Existen diversos temas que despiertan polémica en torno a la protección de los glaciares. El artículo 2, ya aprobado en particular por la oposición (sin el apoyo del kirchnerismo ni de Pro), es determinante para los intereses de ambas partes. En ese apartado se define el concepto de glaciar y de área periglaciar. Como el oficialismo ya no puede modificarlo, apuntará al artículo 6, que prohíbe la exploración y explotación minera en el área periglaciar definida en el artículo 2. El kirchnerismo considera excesiva la zona delimitada por el proyecto conjunto y planteará que los apartados polémicos sean reemplazados por los del proyecto aprobado en el Senado, iniciativa que rechaza la oposición. El debate continuará con el artículo 15, en el que se discuten las disposiciones transitorias para las minas en funcionamiento. La oposición propone que la auditoría ambiental que determina si una mina contamina sea realizada 180 días después de la sanción de la ley. El kirchnerismo, en cambio, pedirá que el estudio sea ejecutado en el mismo plazo, pero luego de la culminación del inventario que desarrolle cada jurisdicción, en plazos que no son determinados dentro del proyecto.

6. El veto. Tras obtener un apoyo unánime en el Congreso, la ley de glaciares fue vetada en 2008 por Cristina Kirchner. En los fundamentos expuestos por el Ejecutivo, se cuestiona que la ley "no puede limitarse a la absoluta prohibición de actividades" y se considera "excesivo prohibir la actividad de minería o perforación petrolera en los glaciares y en las áreas que bordean los glaciares". Además, el Gobierno admitió que "gobernadores de la zona cordillerana han manifestado su preocupación con lo dispuesto por la norma sancionada" porque afectaría inversiones y puestos de trabajo.

7. El acuerdo. Luego del veto, la Presidenta impulsó la presentación de un nuevo proyecto en el Senado, a través de Filmus. La iniciativa fue aprobada por unanimidad en la Cámara alta. Pero en Diputados no contó con el mismo apoyo. La oposición introdujo considerables cambios en el proyecto original, lo que motivó un fuerte debate entre el diputado Bonasso y Filmus. Finalmente, los legisladores limaron las diferencias y acordaron un proyecto conjunto que, curiosamente, no fue votado por el FPV.

8. El encuentro que mantuvo en Canadá Cristina Kirchner con el CEO de Barrick Gold, Peter Munk, despertó la ira opositora. Durante el almuerzo de negocios organizado para promover las inversiones mineras en el país, la mandataria recibió los elogios del empresario por "mantener las reglas de juego" para los capitales del sector. "Las reglas no cambiarán y eso es muy importante para una inversión de largo plazo", asintió ella.

9. Las acusaciones. Desde el veto de la Presidenta, la oposición vinculó la decisión presidencial con los intereses de las empresas mineras. Los diputados Bonasso y Reyes presentaron una denuncia ante la Justicia en la que se acusa a funcionarios kirchneristas por incompatibilidades entre la función pública y el vínculo que supuestamente mantienen como empresarios con empresas mineras. La relación del Gobierno con Barrick Gold es el principal argumento que esboza la oposición para explicar el rechazo oficial de aprobar al proyecto que había sido aprobado por unanimidad. Los apuntados fueron el senador kirchnerista César Gioja y el secretario de Minería, Jorge Mayoral. "Están defendiendo negocios particulares, como en el caso de Gioja y de Mayoral, que tienen vínculos con Barrick", acusó Bonasso ante lanacion.com.

10. La última sesión. Cuando el acuerdo parecía sellado, el oficialismo sorprendió en el recinto con un pedido de prórroga por 15 días para estudiar el tema. El arco opositor se negó y le torció el brazo: el kirchnerismo votó en contra, pero el proyecto fue aprobado en general. En plena discusión artículo por artículo, la oposición se quedó sin quórum y postergó su aprobación hasta que se reanude la actividad legislativa, la semana próxima.

* Publicado en La Nación 4/08/2010

lunes, 2 de agosto de 2010

A LA VERA DEL FOGÓN: Don Alberto Goye entrevista por Sebastián Carapezza * (2º Parte)



Don Alberto acaba de cumplir 95 años. Nació en Colonia Suiza el 21 de junio de 1915. Sus recuerdos son vívidas postales de un Bariloche de mito y leyenda:

“ …Fui poco a la escuela, solo durante un tiempo en el que mi padre me dejó trabajar en el Hotel Parque, donde me hacían trabajar de jardinero, de seca platos y de lustrabotas (…) Durante ese tiempo fui a la escuela que estaba por Mitre y Onelli. Salía del trabajo a las doce y a las cinco tenía que estar de vuelta. Estuve en segundo y en tercer grado. Lo demás lo aprendí por ahí y hasta que me dio el marote. En ese tiempo la península San Pedro se llamaba península chilena porque eran puros chilenos por ahí. Yo recorría mucho esa parte con un maestro llamado Santos Romano que se juntaba con ellos a tomar, el maestro me tenía para los mandados y fue muy poco lo que tuve de clase con él. Y la isla Huemul tampoco se llamaba así, se llamaba isla Huenul, porque ahí vivía un araucano chileno que tenía una embarcación con la que cruzaba a Playa Bonita y andaba por todos lados. Todavía recuerdo las veces que lo vi a Huenul, y si me preguntan qué personas sigo recordando a lo largo de la vida él sería uno. Y otro sería un chileno llamado Pascual Soto que vivía cerca de Llao Llao. Yo era de andar mucho de chico, a mí me decían mata caballos porque cabalgaba a pelo nomás, solo con una soga. Una vez me mandaron a comprar huevos a lo de unos vecinos y yo andaba con la yegua parida. Venía cuesta abajo y la yegua volcó, y cuando me caí me golpeé la cabeza. Entonces me tiré en el monte y me quedé dormido un buen rato, y cuando me desperté tenía todavía en la mano la bolsa con todos los huevos sanos (…) La verdad es que por aquellos años, además de trabajar había pocas cosas para distraerse. Yo nunca pude jugar mucho, siempre donde andaba mi padre andaba yo, y fiestas había una vez cada año. Una vez por año se juntaban todas las familias de la zona y empezaba la fiesta, duraban 3 o 4 días y después por un año no había más. Nosotros nos juntábamos también para hacer las señaladas, pero eso era solo para trabajar y marcar a los animales. Yo trabajé casi cuatro décadas en el aserradero Goye & Fant, y antes trabajé mucho con los caballos en la montaña, abriendo picadas en el López y en el Tronador para ir hasta Pampa Linda. En aquel momento para ir al Tronador se pasaba por el otro lado del Mascardi, por el lado de la montaña, y se tardaban seis horas para llegar a Pampa Linda. También trabajé en Paso de las Nubes y Paso Vuriloche. Las picadas las abríamos a hacha y machete, no se conocían las máquinas. En esos años no había comunicaciones de ningún tipo por esa zona y para ir a Bariloche teníamos que galopar 5 leguas, es decir 25 kilómetros atravesando las montañas. Pero yo, cuando trabajaba lo hacía variando, un día trabajaba en el aserradero y al otro iba a abrir un camino. Y también he salido a corretear animales ariscos. Había muchos vacunos ariscos en el Catedral y había que ir a cazarlos con lazos y con perros (…) He vivido muchas peripecias por estos lados, imagínese que cuando yo era chico usábamos candiles para iluminarnos. Sí. Candiles. Tarros con grasa y un trapo. Por eso somos medio conservados al humo todos nosotros, por eso duramos tanto tiempo…”

* Publicado en Revista Todo, Nº3 junio 2010, San Carlos de Bariloche.