lunes, 5 de diciembre de 2011

Denuncian a la policía de organizar venta de drogas *




Carta Abierta a la Sociedad Barilochense

Nosotros, Madres, Padres, y Adultos del alto barilochense queremos alertar sobre la trama de corrupciones que deja a nuestros jóvenes en el lugar de mayor riesgo, beneficiando inmoralmente a algunas personas que se presentan como preocupadas por solucionar una problemática de la que son generadoras.

“El consumo” y el “logro material” son los grandes valores culturales de nuestra época, desde la economía (“agrandar el consumo interno”), hasta la infinidad de mensajes que nos invaden por los medios de comunicación, que traducen cada fibra de nuestras vidas en “consumo de algo” o en “metas materiales”. Las adicciones (cualquiera de ellas) son mayoritariamente la respuesta con que intentamos saltar la brecha enorme entre lo que recibimos como mandato de consumo o logro, y la realidad de lo que logramos. Como en muchas grandes ciudades, las drogas están estructuralmente instaladas en Bariloche en todos los niveles socioeconómicos. El problema de las adicciones es un problema complejo, multicausal y se deberá encarar a través de muchos actores: familia, amigos, escuelas, salud, religión, etc.

Nuestra denuncia apunta directamente al tráfico, la distribución y la venta de drogas, que junto al alcoholismo, son el motivo casi excluyente de la violencia en nuestros barrios. La policía, sospechosamente descontrolada por la justicia rionegrina, se muestra cada vez más impunemente como organizadora de este negocio de la muerte. Sabemos que hay policías y jueces honestos, pero vemos dolorosamente que por temor no denuncian a sus pares corrompidos, a los que pueden ver en la puerta de los "transas" del barrio o “levantar” en camionetas importadas a nuestros jóvenes de madrugada para llevarlos a robar a zonas liberadas del centro de Bariloche para que puedan así pagar las deudas de drogas que ellos mismos les proveen, este silencio de los honestos los transforma indefectiblemente en cómplices y deja a toda la institución bajo un manto de sospecha.

Hay algunos taxistas que realizan el "delivery", generalmente saliendo de las inmediaciones de Beschtedt y La Paz, y Gendarmería desarrolla una tibia representación, incautando periódicamente algún cargamento en la ruta pero sin acciones concretas ni definitivas en cocinas de drogas, transas, y distribuidores. Hay también algunos jueces y fiscales, junto a algunos empresarios de nuestra ciudad, que son tan garantes de este sistema que parecen asociados, y algunos políticos, que creen que su trabajo se traduce en sostener desigualdades, punteros y periodistas amigos, para que parezca que está todo bien o mejorando, mientras el horizonte se va oscureciendo; todos sacan su tajada mientras crece el negocio de la droga en la noche de abajo y en los barrios de arriba dejando a nuestros hijos en la mayor vulnerabilidad.

Mientras tanto muchos barilochenses se muestran discriminadores ante nuestros jóvenes, le piden justamente a esa policía que no los deje bajar por Beschtedt, fractura social que se determina por color de piel y forma de vestir, marchan en apoyo a esa policía pidiendo "seguridad", que no es otra cosa que la política de "mano dura" que los mata, y hacen un esfuerzo inmenso para acrecentar su ignorancia, esa que les permite desdeñar las desigualdades, la destrucción del tejido social y la integridad de la familia, todas causas y efectos a la vez de esta problemática.

Lamentablemente también hay hasta padres de víctimas que prefieren desconocer esta realidad, la que se muestra crudamente cuando se ve, ya no a jóvenes sino a chicos de primaria, conviviendo y "aprendiendo" de sus amigos mayores cuáles son los códigos y prácticas como para sobrevivir en la zona de riesgo, de esa forma se van transformando sin saberlo en las víctimas que vendrán. Los hechos de violencia, robos y muertes, que nos han conmocionado en los últimos meses y que hicieron tristemente célebre a nuestra ciudad a lo largo del país, son consecuencia directa de esta maquinaria de narcotráfico institucionalizado, los empresarios que siempre están tan preocupados por el turismo deberían asumir que no tendrán su “excelente temporada” mientras este problema no se arranque de raíz.

Como madres, padres, y adultos referentes de los chicos del alto denunciamos públicamente esta realidad, esperamos que los miembros honestos de las instituciones involucradas tengan la valentía de dar esta cruzada imprescindible para devolver a esas instituciones su dignidad, también a todas las autoridades que asumirán cargos en los próximos días, especialmente a la Fiscalía Federal y a la Secretaría de Seguridad de la provincia; tienen la oportunidad de crear un tiempo nuevo que puede cambiarle la vida a generaciones enteras, tienen la oportunidad de salvar vidas si deciden enfrentar en serio este sistema de muerte. No queremos más ningún joven “usado” en el negocio de la droga, no queremos más hijos muertos o golpeados, no queremos más “transas” en nuestros barrios, basta de complicidad policial, empresarial y judicial. Como madres, padres y adultos preocupados por esta situación exigimos que esta no sea una carta más, queremos respuestas concretas, “no se metan más con nuestros hijos”.

Esta denuncia es el resultado de lo que vemos diariamente en nuestros barrios y de decenas de testimonios recibidos de nuestros jóvenes a lo largo de los últimos meses, no se firma con nombres y documentos porque como es evidente la impunidad rige en nuestra ciudad y no estamos dispuestos a poner en riesgo ni a mayores ni a menores, es la justicia la que tiene la obligación de actuar.

Foro de Madres, Padres y Adultos del alto barilochense: “No se metan más con nuestros hijos”

Adhieren:

• Osvaldo Bayer
• Docentes del alto barilochense
• Parroquia San Cayetano – Barrio Frutillar
• Pastoral de droga dependencia de la diócesis de Bariloche
• Pastoral carcelaria de la diócesis de Bariloche
• Asamblea Permanente por los Derechos Humano De Bariloche
• Multisectorial contra la represión de Bariloche
• Hijos Bariloche
• Grupo Encuentro
• Mesa Interinstitucional Malvinas Nahuel Hue
• Mesa Interinstitucional Frutillar
• Colectivo Al Margen
• Mesa 6 de Septiembre
• Asamblea Tierra Libre
• Asamblea en defensa de la Radio Pública
• Movimiento 27 de octubre
• Junta Vecinal Barrio Lago Moreno.
• Movimiento de Ocupantes e Inquilinos - MOI Bariloche

*Publicado en Diario Digital Bariloche 2000, 4 de Diciembre de 2011

miércoles, 30 de noviembre de 2011

SENDEREAR – Jorge Leónidas Escudero *



En los cerros i visto sendas de andar

animales sueltos subir o bajar

por rodados difíciles y en las pizarras

escribir con letras de pezuñas, cascos,

patas de guanaco ir

por agua

o pasto en busca de vida.



Ariscos.

Dejar señas desde o a dónde,

rastros efímeros

en los despeñaderos

campo de aludes.



Eso vi allá

y en eso ando, camino este es

mi senderear con palabras ir

por pasto de luz y agua escondida

en los nacederos de la evidencia.



Y aunque también aquí las avalanchas

borrarán todo, éstos mis rastros dejo, voy

suelto

semejante a en el cerro aquellos animales

que andan en lo que son hasta morirse.


* Jorge Leonidas Escudero nació en San Juan en 1920. Abandonó sus estudios de agronomía y se dedicó a la minería. Durante años buscó oro y metales preciosos en las montañas de su provincia. Comenzó a publicar a los cincuenta años. Editó sus poemas en diarios y revistas del país y del exterior. Obtuvo primeros premios en varios concursos e importantes distinciones de entidades culturales de la región de Cuyo.
Editó los siguientes libros de poesía: La raíz en la roca, Le dije y me dijo, Piedra sensible, Los grandes jugadores, Basamento cristalino, Umbral de salida, Elucidario, Jugado, Cantos del acechante, Viaje a ir, Caballazo a la sombra, Aguaiten, Senderear. Le dije y me dijo (antología editada en México en 2006 por Ediciones Azafrán y Cinabrio). En Ediciones en Danza publicó los siguientes títulos: A otro hablar (2001), Verlas venir (2002), Andanzas mineras (2004), Endeveras (2004), Divisadero (2005), Tras la llave (2006), Caza nocturna (2007) y Dicho en mí (2008).

domingo, 27 de noviembre de 2011

Las cenizas del Puyehue



En forma persistente cayó ceniza ayer. La ciudad amaneció con sol, pero poco a poco la nube de ceniza fue avanzando y se instaló pasado el mediodía. De este modo se pudo advertir la caida de una fina capa de ceniza en forma persistente, al tiempo que disminuyó notablemente la visibilidad.

A las 18.30 cerró el paso internacional Cardenal Samoré debido a la escasa visibilidad. Las rutas están transitables con precaución y la ruta 40 norte, en el tramo Collón Cura Confluencia, con extrema precaución.

Defensa Civil adelantó que en diciembre la temperatura será superior a la normal y, afortunadamente, también las lluvias.

El paso internacional Cardenal Samoré fue cerrado a las 18.30, debido a la escasa visibilidad. Las rutas están transitables con precaución y la ruta 40 norte, en el tramo Collon Cura Confluencia con extrema precaución.

Se espera que la pluma se dirija hoy hacia el este-sureste, afectando la Línea Sur y la zona este de Bariloche.

Por tal motivo se solicita extrema precaución en el tramo Bariloche - Collón Cura en la Ruta Nacional 40 Norte, por sectores con visibilidad muy reducida.

Desde Defensa Civil Bariloche, Claudio Knaup, informó que el pronóstico extendido para el mes de diciembre se caracterízará por temperatura y lluvias por arriba de lo habitual:

Defensa civil recuerda la importancia de la utilización de protección respiratoria ante la presencia visible de cenizas en el aire de nuestra ciudad. Se destaca que la protección respiratoria ayuda a prevenir las molestias que se manifiestan producto de la exposición a las cenizas, tales como sequedad de nariz y paladar, irritación y picazón de la vía aérea superior.

Asimismo su uso se recomienda a las personas con antecedentes de enfermedades respiratorias, tales como bronquitis o asma, entre otras. Se recomienda el uso de mascarillas "N95" (disponibles en farmacias y en casas de indumentaria de seguridad), con o sin válvula, las cuales según los profesionales de la salud son las más eficientes para atrapar las partículas de tamaño muy pequeño.

Las personas con problemas de visión, con conjuntivitis o aquellos que usan lentes de contacto podrían requerir un mayor uso de hidratantes oculares. Los días de mucho viento se recomienda el uso de antiparras cerradas con elástico.

Información proporcionada por Diario digital Bariloche 2000

viernes, 25 de noviembre de 2011

Presentan pedido para proteger los glaciares *



Un grupo de representantes de las Asambleas Ciudadanas, Organizaciones Sociales y Ambientales de la República Argentina hicieron hoy una presentación formal en la Legislatura rionegrina para solicitar el urgente tratamiento en la sesión del miércoles próximo del proyecto de ley de Protección de Glaciares.

La iniciativa impulsada por Magdalena Odarda fue aprobada en primera vuelta y su tratamiento en segunda se postergó en la última sesión.

La solicitud, presentada por el ambientalista Elvio Mendioroz junto a un grupo de activistas, incluye un pedido para que se les permita a estas organizaciones participar en la próxima reunión de la comisión de Labor Parlamentaria.

Elvio Mendioroz justificó la urgencia del pedido: “son los tiempos que a nosotros nos comentaron que trabajan en el ámbito de la Legislatura, además estas cosas no se tienen que dilatar”.

“Da mucho trabajo tener que sostener lo obvio, no es sensato ni razonable envenar agua para extraer ningún tipo de recurso mineral, estamos en una situación de vida donde el proceso de degradación ambiental es más acelerado que el tiempo que precisa la naturaleza para recuperarse. Ésta es una ecuación que supera los límites políticos partidarios. La cuestión de la preservación de la naturaleza es una cuestión de Estado, supera al tema de los ecologistas”, expresó.

El ambientalista no puede creer que “haya algún partido político que no entienda que es absoluta prioridad preservar la naturaleza de nuestros recursos, porque dependemos de ellos. No se puede producir a partir de la destrucción de lo que tenemos".

De no tratarse el proyecto en segunda instancia, el ambientalista advirtió que será una responsabilidad que tendrán que asumir los propios parlamentarios. “Nosotros hicimos hasta donde pudimos. No vamos a depender del 'no' de nadie, pero va a ser una responsabilidad de cada uno de los legisladores si no tratan este tema, de igual modo, si no sostienen la ley del cianuro”, concluyó.

* Publicado en Diario digital Bariloche 2000, 25/ 11/ 11

martes, 22 de noviembre de 2011

Un verano particular



Mensaje del Área de Prevención- SPLIF Bariloche

Al finalizar el invierno y comenzar el aumento de las temperaturas, las instituciones abocadas a la prevención de incendios forestales comienzan a trabajar en la nueva temporada de incendios que se inició el pasado 1 de octubre.

Las brigadas de incendios forestales, lograron adaptar su estrategia operativa en función de una llegada rápida, para evitar que el foco de fuego se transforme en un gran incendio forestal. De esta manera el verano pasado resultaron muy efectivas las cámaras de monitoreo localizadas en el Cerro Carbón y Centro Atómico, sobre todo por que permitieron orientar a las brigadas en el terreno respecto a la localización de columnas de humo en un radio de 10 kilómetros.

Sin embargo, este año la situación es completamente distinta.

La ceniza en suspensión en determinados días, reduce la visibilidad hasta 500 metros, lo cual dificulta la detección de una columna, tanto para los torreros como para las cámaras de monitoreo. Además, como es de conocimiento, los vehículos y herramientas de corte y bombeo reducen su rendimiento debido a la acción abrasiva de las partículas en suspensión, y probablemente no dispongamos el apoyo de medios aéreos en la zona los que son tan útiles en el combate de incendios.

Las condiciones climáticas son preocupantes, debido a que los pronósticos estarían indicando precipitaciones por debajo de lo normal en los meses de verano, en conjunto con temperaturas algo más elevadas que las últimas temporadas. Sin duda, estas condiciones, estarían favoreciendo la propagación de fuegos.

Por si esto fuera poco, el evento de floración de la caña colihue ha dejado en la zona oeste de Bariloche y gran parte del Parque Nacional Nahuel Huapi, una importante cantidad de material muerto y seco que tarda en descomponerse en forma natural entre 10 y 15 años.

En este contexto, es de suma utilidad que la comunidad se sume y comprometa adoptando medidas preventivas rigurosas, tanto en su predio como en el uso de lugares de esparcimiento.

Lamentablemente y pese a toda la difusión y campañas de educación es frecuente observar muchas veces filtros de cigarrillos despedidos desde ventanas de automóviles, quema de residuos en forma clandestina o fogones realizados en cualquier lugar y sin las medidas de seguridad.

Los brigadistas estamos dispuestos y preparados para esta nueva temporada, pero bajo estas condiciones desfavorables necesitamos la colaboración de todos los vecinos.

Por eso recomendamos:

Prestar atención a las advertencias y recomendaciones institucionales.

Colaborar indicando y asesorando a los visitantes de nuestra región de los cuidados a tener.

Dar aviso rápidamente ante la presencia de columnas de humo.

Cualquiera de estos teléfonos son útiles y están a su disposición:

Defensa Civil 103
ICE - Parques Nacionales 105
Bomberos 100
Policía 101
Servicio de Prevención y Lucha Incendios Forestales 437417-428188

viernes, 18 de noviembre de 2011

Brotar respirar latir

Cuando el año pasado anunciaron que este año iba a haber una floración descomunal de la caña colihue (se da una vez cada 70 años) y que eso iba a aumentar la población de ratones por la cantidad de alimento que encontrarían y el hanta virus y bla, bla, bla, decidimos hacer podar al mango el nogal que tenemos en el patio, para que no hubiera nueces en el suelo, o sea alimento que pudiera atraer a los ratoncillos.
Vinieron los de la poda, pero HORROR, nos descuidamos y se les fue la mano.
Y después erupcionó el volcán Puyehue en Chile, que nos sigue ahumando con las cenizas que que trae el viento sureste.
Llegó la primavera. En mi patio lleno de cenizas, el pasto brotó con un ardor y un verdor inusitado. La lila una maravilla:



Pero el nogal… nada. Ni una miserable hojita. Se secó pensamos. Qué tristeza.
Hace unos días empecé a mirarlo con atención. No podía creerlo. Fui a buscar unos primáticos. Arriba, en las ramas más altas, distinguí unos brotes minúsculos.
Hoy está así:




De paso les comento que desde la Intendencia de Parques Nacionales informaron que las actividades turísticas dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi se desarrollan con normalidad, a pesar de la caída de ceniza en algunos sectores. Recuerdan que en la zona sur no cayó nada. Respecto a la proliferación de roedores señalan que no afectó a todo el parque y que el número ya volvió a los valores habituales.
Más info a través de la web www.nahuelhuapi.gov.ar, al mail informesnh@apn.gov.ar o al teléfono 02944-423111 interno 130.

domingo, 13 de noviembre de 2011

EL VIAJERO por Juan José Saer *



Rompió el reloj el vidrio que protegía el gran cuadrante en el que los números romanos terminaban en unas filigranas prolijas delicadas lo diseminó sobre el montón de ceniza húmeda que dos noches atrás había sido la hoguera temblorosa que él mismo había encendido

Estuvo acuclillado un momento entregado al trabajo pueril de espolvorear de vidrio la masa grisácea y pegoteada de la ceniza después se paró y miró a su alrededor

La llovizna seguía impalpable lenta adensándose pareciéndose más y más a la niebla a medida que se alejaba hacia el gran horizonte circular

Su cara permaneció más dura y más tranquila que si la hubiese alzado para mirar la hora en el Big Ben

Estaba tan acostumbrado a esa llanura que parecía retroceder a medida que él avanzaba que sentía por momentos la ilusión de no progresar se había familiarizado tanto con ella y al mismo tiempo se concebía a sí mismo como un hombre tan resignado y gentil que el hecho de vagabundear por ella desde hacía cinco días su caballo había tropezado en un agujero se había quebrado la pata delantera el hecho de dar vueltas en redondo sin poder encontrar un punto de referencia un rancho un árbol ni la posibilidad de guiarse por las estrellas porque apenas si había dejado de lloviznar unas horas en cinco días y en todo caso en ningún momento el cielo se había despejado el hecho de estar perdido en la llanura sin nada con qué alimentarse sin hablar otra cosa que inglés sin haber visto nada viviente como no hubiesen sido unos pájaros negros rígidos altos en el cielo
que emigraban no parecían producir en él ningún sentimiento la comprobación serena la desesperación fría la perplejidad

Un momento antes de romper el reloj la perplejidad creció un poco
descubrir que después de caminar dos días parándose únicamente de tanto en tanto para jadear más cómodo se llegaba otra vez al punto en que la tregua de la llovizna había permitido encender una hoguera débil con la esperanza de que alguien divisase su resplandor la perplejidad creció un poco instalándose en su cara bajo la forma de una semisonrisa

Nadie había divisado nada ni la hoguera que había encendido ni las otras hogueras la cara rojiza las ojeras azuladas los cabellos color zanahoria rodeando la gran frente y la coronilla calva el agua implacable las hace relucir

Está otra vez en el punto de la hoguera sacó el reloj de su bolsillo lo rompió diseminó los pedacitos de vidrio sobre la ceniza acuclillado

Se paró y miró el horizonte el pajonal no sabía que se llamaba así se extendía hasta el horizonte gris parejo monótono

Le llegaba a la altura de las caderas

A veces entre las matas había claros estrechos estrictos
un hombre podía tenderse y desaparecer había que estar ahí para saber que existían

Cuando avanzaba las hojas filosas se abrían chasqueando se cerraban por detrás se paraba se daba vuelta ni rastro de su paso
estaba dado vuelta no notaba ninguna diferencia ninguna
su lengua su recuerdo decían me he dado vuelta me he dado vuelta no estuve todo el tiempo mirando en esta dirección

No se percibe la más mínima diferencia

Es exactamente igual la lluvia más transparente o más densa ya está más lejos o más cerca del horizonte el cielo gris bajo el pajonal no sabía que se llamaba así hasta el horizonte gris parejo monótono

Razonable y gentil acepto me he dado vuelta estoy en otra dirección ahora giro otra vez estoy de nuevo en la antigua yo creo persevero Jeremy Blackwood en nombre de la Compañía establece los puntos cardinales encontrará el saladero

Miró el montón de ceniza el reloj roto diseminado siguió caminando

Anduvo un tiempo incalculable negrura más pareja todavía que el pajonal más densa que la llovizna chasquido de las hojas flexibles se hundía hasta las caderas sonaba y resonaba en la mente en el recuerdo durante horas incluso y más si se paraba un momento no dejó grieta el silencio no se pudo colar
Un chasquido seco terminando en una especie de deslizamiento al volver hacia atrás las hojas desplegaban ese sonido y lo hacían cimbreante y resonante

Amaneció

Todo sigue ahí idéntico férreo implacable la llovizna el cielo el horizonte el pajonal

Sé que avancé la Compañía desde Londres sabe que caminé que avancé veo en el alba un punto idéntico a los otros un punto idéntico no el mismo estoy seguro es mi propia palabra contra los pajonales el cielo el horizonte la llovizna

Jadea

Está todo mojado el sacón de cuero retorcido pegoteado al cuerpo el agua chorrea por la cara los cabellos rojos color zanahoria oscurecidos llameantes

Caminó todo el día voy a parar cuando el agua pare parándose únicamente para jadear llegó la noche y la llovizna

Paró

Se dejó caer hacia adelante sobre los pajonales que se abrieron y se cerraron como un látigo

Quedó dormido inmóvil

Al alba únicamente el sueño se desplegó un abanico fosforescente vio Londres flotando iluminada como una catedral transparente Londres ladrillos rojos el ruido de los coches de los caballos resonando sobre el empedrado gritos de comadres de ventana a ventana mercados pirámides truncas de tomates pescados blandos blancos abiertos como en los mostradores de las pescaderías reses rojas mujeres cangrejos todavía vivos arrastrándose impúdicas descuartizadas prostitutas mostrando sus senos manchados de pecas chicos corriendo entre los vendedores ambulantes la música de las tabernas y de los mendigos ciegos elevándose por encima de la muchedumbre

Se despertó inmóvil la cara aplastada contra los pajonales se movió un poco los oídos todavía cerrados la sonrisa deshecha por la posición y por el estremecimiento

Llegaré al saladero porque la Compañía me eligió digno honrado predestinado Jeremy Blackwood pelirrojo y gentil con la razón y la memoria de su parte para vencer la tentación de lo idéntico de lo inmóvil

Bendita sea Londres

Bendita sea la muchedumbre que camina por sus veredas benévolas

Bendita sea la luz que sale por las ventanas de sus casas

Benditos sean el ruido y el color de las ciudades

Jeremy se sentó despacio se quedó un momento con los ojos abiertos orgullosos

Baja la cabeza y ve otra vez el montón de ceniza negruzco los fragmentos de vidrio diseminados el reloj roto abierto el gran cuadrante circular en que los números romanos terminan en unas filigranas prolijas delicadas

Gloria

A los viajeros ingleses y sobre todo

Gloria

A Jeremías Blackwood que no dejó ni rastro de su viaje




* Juan José Saer nació en Serodino (Provincia de Santa Fe) el 28 de junio de 1937 y falleció el 11 de junio de 2005. Fue profesor de la Universidad Nacional del Litoral, donde enseñó Historia del Cine y Crítica y Estética Cinematográfica. En 1968 se radicó en París. Su vasta obra narrativa, considerada una de las máximas expresiones de la literatura argentina contemporánea, abarca cuatro libros de cuentos –En la zona (1960), Palo y hueso (1965), Unidad de lugar (1967), La mayor (1976)– y diez novelas: Responso (1964), La vuelta completa (1966), Cicatrices (1969), El limonero real (1974), Nadie nada nunca (1980), El entenado (1983), Glosa (1985), La ocasión (1986, Premio Nadal), Lo imborrable (1992) y La pesquisa (1994). En 1983 publicó Narraciones, antología en dos volúmenes de sus relatos. En 1986 apareció Juan José Saer por Juan José Saer, selección de textos del autor, y en 1988, Para una literatura sin atributos, conjunto de artículos y conferencias. En 1991 publicó el ensayo El río sin orillas, y en 1997, El concepto de ficción. Su producción poética está reunida en El arte de narrar (1977), título que expresa el intento de Saer por "combinar poesía y narración". Ha sido traducido al francés, inglés, alemán, italiano y portugués.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Floración de la Caña Colihue

Se percibe poca presencia de roedores en Bariloche *




Desde la Mesa Interinstitucional de Trabajo por la Floración de la Caña Colihue se informó que el "peor panorama" que se esperaba con el aumento de la población de roedores "no ocurrió". Hubieron denuncias "aisladas" pero hasta el momento no generan alarma.

El peor panorma de crecimiento de roedores que se esperaba para esta época no ocurrió hasta el momento y desde la Mesa Interinstitucional de Trabajo por la Floración de la Caña Colihue recomiendan mantener los niveles de información y prevención sobre el tema.

Así lo expresó Larisa Beletzky del Parque Nacional Nahuel Huapi (PNNH) quien indicó que hasta el momento "han habido denuncias muy aisladas de presencia de roedores en senderos de Villa Los Coihues y en el bosque Llao Llao".

Según señaló a El Vespertino de Radio Seis en la zona de Bariloche hubo casos "muy puntuales y con muy baja cantidad" de roedores aunque aclaró que "esperamos que el pico máximo ya haya pasado pero como es un fenómeno que desconocemos no sabemos cómo puede evolucionar en adelante por lo que tenemos que seguir con los mecanismos de prevención".

Beletzky desestimó el informe emitido por un canal de aire nacional al que vinculó a una búsqueda de espectacularizar la información y señaló que la situación que se reflejó "ni siquiera está ocurriendo en la zona de El Manso".

"En todo el parque, en El Manso, en Puerto Blest y en el Tronador bajó notablemente la presencia de roedores, no se ven" indicó y subrayó que se continúan haciendo los controles intensivos como desde el primer momento y "dentro del parque no se vio nada".
Al mismo tiempo señaló que hubo algunas denuncias en la zona de Villa Los Coihues, Playa Muñoz y el Bosque Llao Llao de hace un mes aunque definió que fueron "a cuenta gotas".

"En todos los casos la gente avisó después de que ocurrió. Se vio el desplazamiento, capturaron varios roedores, los enterraron y luego dieron aviso. Eso habla de que los pobladores saben qué hacer", expresó.

Graficó además que en Pampa de Huenuleo donde el gobierno municipal realizó una zanja "preventiva" cayeron 5 ratones en total. Por otra parte, destacó que esta información se corresponde con la ausencia de casos de Hanta Virus en la población.

Finalmente, informó que todos los campings están habilitados y "no hay presencia de roedores" en los alrededores por lo que el PNNH y Bariloche son un destino turístico apto y saludable.

"El fenómeno no se dio con la masividad que se esperaba hasta ahora y Bariloche y el Parque son destino seguro para venir a vacacionar", concluyó.

Para realizar consultas o denuncias: 103 Defensa Civil - 02944 426118 Salud Ambiental - 02944 423111 int 130 PNNH


La Mesa Interinstitucional de Trabajo por la Floración de la Caña Colihue se reunió con autoridades electas

La Mesa Interinstitucional de Trabajo por la Floración de la Caña Colihue se reunió este miércoles con los concejales electos de los diferentes partidos a quienes se informó acerca del trabajo realizado y la importancia de su continuidad en forma sinérgica y con representantes municipales.

Se destacó que la problemática a tratar en lo inmediato es la campaña de “Prevención de Incendios Forestales” y en este sentido se detalló las necesidades primordiales a tener en cuenta.

* Publicado en www.bariloche2000 10 de Noviembre de 2011

sábado, 5 de noviembre de 2011

Hallaron en Río Negro un mamífero parecido a la ardilla de "La Era del Hielo" *



Descubren en Río Negro una especie de ardilla que convivió con los dinosaurios hace 95 millones de años.

Un pequeño mamífero fósil de agudos colmillos parecido a una ardilla, que vivió hace 95 millones de años entre los dinosaurios en territorio rionegrino, fue presentado hoy en Buenos Aires por el paleontólogo Sebastián Apesteguía, cuyo hallazgo escaló la publicación en la revista especializada Nature.

De extraordinario parecido a la ardilla prehistórica que perseguía la avellana en la película "La era del hielo", el "Cronopios dentiacutus" -en homenaje al escritor Julio Cortázar y por la agudeza de su mandíbula- era un animal hocicudo que se alimentaba preferentemente de insectos, aunque también de carroña.

"Encontrar un mamífero en época de dinosaurios es muy difícil, y es muy revelador porque llena un bache de millones de años en los que no teníamos datos de mamíferos", afirmó Apesteguía durante una conferencia de prensa en la Universidad Maimónides.

Para toda Sudamérica se conocía hasta ahora el cráneo de una sola especie de mamífero mesozoico, el Vincelestes neuquenianus, del Cretácico Inferior -130 millones de años-, en Neuquén.

Apesteguía describió al animal como predominantemente "insectívoro, de dientes y hocico extremadamente largos, muelas con única raíz y mandíbula finita, de un parecido indiscutible con la ardilla de 'La Era del Hielo', aunque ese fenómeno ocurrió hace entre 10 mil y 20 mil años, y ya no había dinosaurios".

Dos cráneos y varios restos de mandíbulas del pequeño mamífero fósil, de unos 20 centímetros de largo desde el hocico a la larga cola cubierta de pelos, fueron encontrados en La Buitrera, una localidad fosilífera en el noroeste rionegrino cercana a El Chocón, en la que afloran rocas de unos 95 millones de años conocidas como Formación Candeleros.

Los antecedentes de búsqueda de fósiles en la región se remontan a 1922, y la historia del actual hallazgo comenzó con expediciones desde 1999.

En la Formación Candelero, de un gigantesco cañón tallado por agua en el que anidan los buitres, fue encontrado el mayor ejemplar mundial de dinosaurio carnívoro, el bípedo Giganotosaurus carolinii, además de cocodrilos terrestres, serpientes con patas y el esqueleto completo del Buitreraptor gonzalezorus.

"La Buitrera era una zona de ambiente parecido al de Chaco, con desbordes estacionales de ríos, que ahogan a los animales pequeños", contó Apesteguía.

La época corresponde "al último Cretácico, entre 144 millones de años y 65 millones, que es cuando mueren dinosaurios como el Giganotosaurio -fósil hallado a escasos 10 kilómetros del Cronopio- y tiene 95 millones la especie“, que existen en general durante un período de 5 millones, informó.

El naturalista especializado en paleontología planteó que “la extinción masiva de fines del Cretácico abarca a multitud de especies y se cree que fue provocada por uno o varios asteroides que impactaron en la península de Yucatán, fenómenos del que hay marcas como restos de tsunamis y esferas de rocas fundidas esparcidas por todo el mundo, que lleva a pensar que algo pasó".

Apesteguía lideró un equipo de exploración de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara -con científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, CONICET, y la Universidad Maimónides-, y paleontólogos de la Universidad de Louisville, Kentucky, y el Field Museum de Chicago.

El fósil fue estudiado entre Apesteguía, Guillermo Rougier, paleontólogo argentino residente en Louisville, y Leandro Gaetano, becario doctoral de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales.

Los materiales del Cronopio, así como todos los fabulosos fósiles hallados en La Buitrera, están en el rionegrino Museo Provincial Carlos Ameghino, en Cipoletti.

El Cronopio marca un hito en el estudio de los mamíferos mesozoicos de América del Sur y en el análisis de cráneo completo de los "driolestoideos" , grupo de mamíferos que se alimentaban algunos de insectos y otros, de frutos.

* Publicado por La Gaceta (Tucuman) 4 de Noviembre de 2011

lunes, 31 de octubre de 2011

La Biblioteca Popular Osvaldo Bayer de Villa La Angostura cumple 20 años



El miércoles 2 de noviembre, dentro del marco de la 8° Feria del libro juvenil e infantil, el escritor Osvaldo Bayer disertará acerca de "Patagonia , territorios de lucha", 90 años despues de las huelgas de los peones patagónicos y su posterior represión con el resultado de mas de 1500 fusilados.

La Semana Trágica

Los hechos a los que se referirá Osvaldo Bayer, tienen su antecedente en enero de 1919, en lo que se conoce como la Semana Trágica. Entonces estaba viva entre los obreros la llama de la revolución social; corrientes de pensamiento revolucionario marxista y anarquista habían llegado a las costas del Río de la Plata de la mano de la abundante inmigración europea. Las recientes experiencias de la Revolución Mexicana y la Revolución Rusa eran además vistas como un estímulo por los obreros y como una amenaza por las clases dominantes. Simultáneamente, se daba en Argentina un incipiente proceso de industrialización en forma paralela al modelo agroexportador imperante, lo que permitió la formación de un proletariado urbano.

Los sucesos comenzaron el 7 de enero con una huelga en los Talleres Metalúrgicos Vasena en la Ciudad de Buenos Aires, que se encontraban donde hoy se encuentra la Plaza Martín Fierro (Barrio San Cristóbal). Los huelguistas reclamaban la reducción de la jornada laboral de 11 a 8 h, el descanso dominical y aumento de salarios. La empresa intentaba seguir funcionando con obreros rompehuelgas provistos por la Asociación del Trabajo, una asociación patronal. Un disturbio entre los obreros en huelga terminó con la intervención de la policía, que disparó con armas largas contra la multitud. Los disturbios no tardaron en extenderse a las zonas cercanas, con rotura de vidrios y levantamiento de adoquines de las calles. El saldo fue de cuatro obreros muertos y más de treinta heridos, algunos de los cuales fallecieron después.

En repudio a este hecho las asociaciones obreras del momento propiciaron una huelga general que se dio a partir del día 9 de ese mes. Numerosos obreros se convocaron para asistir al entierro de los asesinados el día 7. Allí, mientras se oía el discurso de uno de los delegados, un grupo de policías y bomberos armados abrió fuego sobre la concurrencia. El diario La Prensa contabilizó 8 muertos, el diario socialista La Vanguardia elevó la suma a más de cincuenta. Este incidente marcó el inicio de una lucha desordenada y caótica contra la policía.

De entre las clases altas surgieron grupos paramilitares, como la Liga Patriótica, creados para defender los valores conservadores, la tradición y fundamentalmente la propiedad. Estos grupos no dudaron en perseguir y matar a dirigentes obreros, anarquistas, pero también arremetieron contra todo aquel que pareciera extranjero. Así, apalearon y detuvieron a judíos, rusos, polacos y alemanes, entre otros. El caso de los judíos fue notorio por el alto grado de antisemitismo de estos grupos. Según fuentes obreras (el periódico ‘La Vanguardia’ del 14 de enero), el saldo de la Semana Trágica fue de 700 muertos y 4.000 heridos.

Ante esta situación el presidente Hipólito Yrigoyen puso la ciudad bajo las órdenes militares del coronel Luis Dellepiane, quien movilizó tropas por toda la ciudad, dando lugar a semanas de enfrentamientos en las calles que dejaron un saldo cercano a los 1.000 muertos.

Patagonia Rebelde
La FORA había organizado en Río Gallegos (Santa Cruz) la Sociedad Obrera de Río Gallegos dirigida por el anarquista español, Antonio Soto, conocido como "el gallego" Soto. Santa Cruz era un centro de producción de lana con destino a la exportación, con grandes latifundios y frigoríficios ingleses.

Al año siguiente de la masacre de la Semana Trágica, en Octubre de 1920, la policía de Santa Cruz detiene a los sindicalistas a cargo de la Sociedad Obrera, la mayoría de ellos inmigrantes, y pretende expulsarlos del país, aplicando la Ley de Residencia. La Sociedad Obrera declara entonces la huelga en toda la provincia por la libertad de los dirigentes sindicales. Obtenida la libertad el conflicto continúa por mejoras salariales y de condiciones de trabajo para los peones de campo. Se inicia una larga negociación con los terratenientes que termina fracasando por graves desaveniencias entre anarquistas, sindicalistas, socialistas y comunistas. El gobierno de Hipólito Irigoyen envía el ejército, al mando del teniente coronel H. Benigno Varela (2 de enero de 1921) quien descabeza la huelga. El conflicto tiene un principio de solución a través de un laudo del gobernador Yza, que es aceptado por las partes y homologado por el Departamento de Trabajo de la Nación (22 de febrero de 1921).

La tragedia se desata cuando los terratenientes deciden desconocer el laudo argumentando la baja del precio de la lana (julio 1922). Actúa la parapolicial Liga Patriótica. El 24 de octubre se allanan y clausuran los locales de la Federación Obrera de Río Gallegos, Puerto Deseado, San Julián, Puerto Santa Cruz y se detienen a los dirigentes obreros. Se declara la huelga general en Santa Cruz.

10 de noviembre. Vuelve Varela a Río Gallegos imponiendo "la pena de fusilamiento" contra los peones y obreros en huelga. El gobierno trasandino colabora con las fuerzas argentinas. El ejército perseguirá a los huelguistas, los irá atrapando y fusilando sumariamente. Total, unos 1500 obreros y líderes sindicales fusilados.

El 27 de enero de 1923, el anarquista alemán Kurt Gustav Wilckens, mata, de un balazo, a Varela en el barrio de Palermo de la ciudad de Buenos Aires.

Testimonios y Filmografía
"La Patagonia Rebelde" (1974), película de Héctor Olivera, narra estos sucesos. Está basada en el libro de Osvaldo Bayer “Los vengadores de la Patagonia Trágica” , documentado a su vez por el libro “La Patagonia Trágica” (1928) de José María Borrero. La película fue censurada, hasta que el 13 de Junio de 1974 fue aprobada por Perón, para ser censurada nuevamente por el gobierno de Isabel Perón. Recién pudo ser exhibida en 1984.

jueves, 27 de octubre de 2011

Alerta Roja en Aysen por el volcán Hudson *



Desde Defensa Civil Bariloche se informó que, según el Organismo Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior de Chile (ONEMI) se declaró el Alerta Roja Preventiva para las comunas de Aysén, Río Ibáñez y Chile Chico, en la Región de Aysén, debido a la actividad del volcán Hudson, obligando a la evacuación de 97 personas que habitan en 40 kilómetros a la redonda de la caldera volcánica.

Los Ministros del Interior y Seguridad Pública de Chile, Rodrigo Hinzpeter y Minería, Hernán de Solminihac, junto al Director Nacional de ONEMI, Vicente Núñez se reunieron en la Oficina Nacional de Emergencia para entregar los últimos antecedentes en relación al incremento de la actividad del Volcán Hudson, en la Región de Aysén.

Defensa Civil Bariloche informó que entró en contacto con el Volcanólogo del INIBIOMA - CONICET Dr. Gustavo Villarrosa, el cual coincidió en que este volcán no representa un riesgo directo para San Carlos de Bariloche. Los registros históricos de sus erupciones indican que la dispersión de cenizas sobre el territorio argentino fue en dirección este y sudoeste.

Si bien se seguirá de cerca el fenómeno, "nuestra atención seguirá centrada en el proceso eruptivo del Cordón Caulle".

* Información de Diario Digital Bariloche 2000, 26 de Octubre de 2011

jueves, 20 de octubre de 2011

Actividad del Puyehue *


Foto Alejandra Bartoliche

Desde el Sernageomin, en Chile, Waldo Vivallo, confirmó que la actividad del volcán continúa decreciendo. Sostuvo que el incremento del número de sismos de 5 a 13 es relativo y recordó que al principio del proceso el número ascendía a 200 sismos por hora. Enfatizó que "la situación no ha cambiado, se mantiene totalmente en el curso que se ha venido desarrollando, con una tendencia a la baja de la erupción".

Ante algunas versiones que hablaban de un incremento en la actividad volcánica, desde el Sernageomin, en Chile, Waldo Vivallo afirmó, en diálogo con Radio Seis, que la situación es la misma de las últimas semanas y "tal vez de los últimos dos meses". Aseguró que "no hay incremento de la actividad" sino que la erupción continúa en descenso y va disminuyendo en intensidad. No obstante sostuvo que "todavía hay ceniza y mucho vapor de agua".

En cuanto al incremento en el número de sismos "es bien relativo, estamos hablando de 5 sismos por hora, cuando comenzó teníamos 200 sismos por hora, ahora ha llegado hasta 13".

Explicó que cuando se lee el registro de sismo, estas erupciones en su etapa más intensa tienen un ruido de fondo muy importante y en la medida que disminuye se puede contar más fácilmente el número de sismos y "por eso en parte se explica el incremento que ha habido, que no es significativo,la situación no ha cambiado, se mantiene totalmente en el curso que se ha venido desarrollando, una tendencia a la baja de la erupción".

Pidió paciencia a la comunidad porque "estos procesos naturales son largos". Recordó que en el sur, con el Chaitén, "demoramos casi dos años en que se normalizara la situación, hoy todavía tenemos actividad pero es una actividad muy menor". Estimó que "pueden pasar todavía unos cuantos meses con este tipo de actividad".

Consultado por el vapor de agua explicó que por un lado el magma libera al final el agua y por otro se cuenta el aporte el agua subterránea que existe en la zona que con el calor que genera el centro volcánico se transforma en vapor y es expulsada con los productos de la erupción, es lo que se llama un sistema hidrotermal, agua caliente que circula en la parte más superficial de la corteza.

Insistió en que la tendencia es a declinar "hasta aquí todo indica eso". Agregó que "la magnitud de los sismos también ha disminuido, el ruido de fondo, el tremor, también ha bajado, todos los parámetros que se pueden medir han ido disminuyendo, la cantidad de las cenizas es mucho menor, la altura de la columna que teníamos de 12 kilómetros no sobrepasa los 4. La pluma podía tener más de 2 mil kilómetros de largo y hoy no supera los 50. Todo indica que este proceso va disminuyendo, va perdiendo energía".

Finalmente sostuvo que la ceniza que es muy fina tiende a permanecer en suspensión más tiempo y otro fenómeno se da cuando hay viento intenso, porque hay mucha ceniza acumulada en el terreno y el viento la levanta.

Defensa civil recuerda la importancia de la utilización de protección respiratoria ante la presencia visible de cenizas en el aire de nuestra ciudad. Se destaca que la protección respiratoria ayuda a prevenir las molestias que se manifiestan producto de la exposición a las cenizas, tales como sequedad de nariz y paladar, irritación y picazón de la vía aérea superior. Asimismo su uso se recomienda a las personas con antecedentes de enfermedades respiratorias, tales como bronquitis o asma, entre otras. Se recomienda el uso de mascarillas "N95", "N99", o "N100" (disponibles en farmacias y en casas de indumentaria de seguridad), con o sin válvula exclutoria, las cuales según los profesionales de la salud son las más eficientes para atrapar las partículas de tamaño muy pequeño. Las personas con problemas de visión, con conjuntivitis o aquellos que usan lentes de contacto podrían requerir un mayor uso de hidratantes oculares. Los días de mucho viento se recomienda el uso de antiparras cerradas con elástico.

* Fuente: Diario Digital Bariloche 2000, 19 / 10 / 11

lunes, 17 de octubre de 2011

El ratón Pérez - Emilio Di Tata Roitberg *



El tío Alfredo había salido tiempo atrás del manicomio de Neuquén,
y ese domingo venía de visita a nuestra casa por primera vez. Era mucho mayor que mamá, nosotros no lo conocíamos.
Había quedado en venir al mediodía, después que volviéramos de misa.
Mi viejo no quería saber nada. Parece que una vez lo había visto al tío Alfredo descontrolarse durante un asado; estaban todos charlando lo más bien hasta que alguien dijo algo que al tío Alfredo no le gustó. Ahí nomás se puso a discutir a los gritos, tiró cosas al suelo y repartió varios tortazos antes de que lo pudieran reducir.
- ¿Me vas a decir que ahora está curado? Si todos saben que de esos lugares salen peor de lo que estaban.
Dijo que lo mejor era ir a un restorán. Así, si le agarraba la pataleta y quería romper todo…
- No – dijo mamá-. Es mi hermano y quiero recibirlo en mi casa,
no entre un montón de extraños.
No había de qué preocuparse, esta vez no iba a haber ningún problema.
- Le están dando una medicación nueva. Martita dice que le está haciendo muy bien.
Papá terminó por aceptar,con una condición: que en la mesa no hubiera ningún cuchillo.
- ¿ Y con qué vamos a comer entonces?
- No sé. Prepará algo que no se coma con cuchillo. Ni tenedor.
- ¿Diez años que no veo a mi hermano y querés que lo reciba con sopa?
- Yo no pienso sentarme al lado de ese tipo habiendo un arma cerca. Es lo único que digo.
- Es lo más estúpido que escuché en mi vida. Vos no lo conocés a Alfredo, no sabés cómo era cuando yo era chica. Me llevaba a pasear. Me contaba cuentitos. Es muy culto, además habla idiomas y todo. En casa tenía una biblioteca alta hasta el techo.
- Para lo que le sirvió
- Y siempre fue muy bueno, además. Lo único que hay que hacer es no llevarle la contra. Es lo que a él no le gusta. Hay que decirle todo que sí, como a los locos.
- ¡Como a los locos! Pero si el tipo está loco.
- Bueno, basta, me tenés podrida. Como si yo hablara tanto de tu familia.
- ¿Qué tenés que decir? Por lo menos no hubo nunca ninguno internado en un psiquiátrico.
El día estaba espléndido. La primavera empezaba al fin, y el jardín se despertaba de su letargo invernal. Por la ventana del comedor se veía el lago planchadito, allá abajo, y los cerros del Cuyín Manzano con nieve todavía.
Mamá preparó la mesa para seis. Aparte del tío Alfredo teníamos dos invitados más.
- Van a venir Claudio y don Calfueque – le dijo la noche anterior mi papá.
Claudio era un compañero suyo del trabajo, pero a don Calfueque apenas si lo conocíamos.
- ¿Invitaste al sepulturero?
- De joven era peón en una estancia, allá por Maquinchao. Sabe usar muy bien el lazo. Si la cosa llega a complicarse con el loco, entre Claudio y yo lo atajamos y don Calfueque lo ata como un matambre.
- ¿Te pensás que mi hermano es una vaca?
- Quedate tranquila. Si se porta bien no le va a pasar nada.
Pero sólo don Calfueque vino. Claudio llamó a último momento diciendo que no se sentía bien, que tenía angina o algo así.
- Ese cagón… - dijo mi viejo -. Ya va a venir a pedirme algo.
Dejaron el rollo de soga escondido atrás de una puerta. Mamá preparó una picadita, y antes de que mi viejo protestara le dijo:
- ¿Qué, tenés miedo que te ataque con un escarbadientes?
- Yo no le tengo miedo. Es por la nena.
- ¿Te pensás que le va a hacer algo a la Romi? Vos estás mal de la cabeza. Peor que él.
Todavía estaban discutiendo cuando sonó el timbre. Era el tío Alfredo, puntual como un inglés. Causó buena impresión. Era muy alto, con el pelo todo blanco; parecía más un abuelo que un tío nuestro. Tenía puesto un traje oscuro y la camisa abotonada hasta el cuello.
Mamá lo abrazó. Le dijo:
- Alfredo, tanto tiempo…
Estaba emocionada. El tío Alfredo se mostró muy natural, como si viniera de visita todos los domingos. A Romi le trajo de regalo un libro de cuentos con dibujos
- Es igualita a vos cuando eras chica.
Cada uno fue ubicándose en la mesa. Papá en la cabecera. Mamá y Romi de un lado, del otro el tío Alfredo y don Calfueque, que se había venido con el sombrero de gaucho y el traje gris que usaba todos los días para ir al cementerio.
El tío Alfredo no probó la picada, y mientras esperaba el almuerzo prendió un cigarrillo negro que apestó todo el ambiente. Mi viejo se revolvió en la silla y tosió un par de veces pero él no se dio por enterado.
- ¿Tuviste un buen viaje de Neuquén, Alfredo? – le preguntó mamá - . ¿Estaba bien la ruta?
El tío Alfredo dio una pitada y se quedó pensativo, como si no se hubiera fijado en ese detalle. Dijo que sí, había viajado sin problemas.
- Menos mal – dijo mamá -. La semana pasada volcó un micro en la bajada de Collón Curá. Parece que pisó un manchón de hielo en una curva…
Era la única que hablaba, a lo mejor para que nadie se sintiera incómodo. El tío Alfredo se mostraba interesado, aunque de a ratos parecía como si pensara en otra cosa. Papá no le sacaba la vista de encima, y cada tanto miraba de reojo a don Calfueque para indicarle que no se descuidara.
Llegó la sopa. Mamá la fue sirviendo. Cuando los platos estuvieron llenos el tío Alfredo se colocó la servilleta al cuello, sostuvo la cuchara levantando el meñique y la empezó a tomar. Hacía un ruido espantoso; cada sorbo retumbaba como un martillo neumático. Mi viejo la miró a mamá como diciendo “¿Ves? Ya empezó a hacer de las suyas.” Mamá estaba mortificada, después de toda la propaganda de hombre culto que le había hecho. Romi lo miraba divertida; el único a quien parecía no importarle era a don Calfueque. Chiquito y encorvado, el sepulturero no parecía muy en condiciones de contener a nadie, menos a un hombre del tamaño de tío Alfredo, si es que llegaba a ponerse violento.
El concierto de cuchara llegó a su fin. El tío Alfredo se sacó la servilleta, se
limpió educadamente las comisuras de la boca y se dispuso a charlar. Habló con Romi, más que nada. Le preguntó qué hacía, si le gustaba el jardín de infantes y cosas así. Romi estaba un poco tímida, primero, después se largó. Le habló de sus amiguitos, le cantó una canción,fue a su pieza y trajo un cuaderno con garabatos. El tío Alfredo la escuchó con una paciencia que la mayoría de la gente no suele tener con los chicos. A don Calfueuqe también le preguntó qué hacía, y encontró muy interesante que trabajara en el cementerio.
- ¿Qué hace? ¿Es sereno?
- Soy encargado – dijo el viejo, señalándose con el pulgar -. Controlo a la gente que entra, arreglo las tumbas. A veces hago pozos…
- Mire usted, qué interesante.
- Sí - dijo Don Calfueque, aunque comentó que el cementerio ya no es lo que era unos años atrás. Estaba muy descuidado. Los pocos empleados que había no daban abasto, y los del Plan Trabajar que puso el gobierno eran todos una manga de atorrantes.
- ¿Más sopa Alfredo?
- No, te agradezco.
- ¿Alguna fruta de postre? Hay manzanas, peras...
- Una manzanita podría ser.
- ¿Usted, Don Calfueque?
- No, señora. Muchas gracias.
El tío Alfredo eligió una manzana roja y miró por encima de la mesa, como si hubiera perdido algo.
- ¿Un cuchillo, no tenés? – le preguntó a mamá.
- Sí – dijo ella, y sin mirarlo a mi viejo fue y le trajo un tramontina.
- Servite.
- Gracias. ¿Así que está muy lleno el cementerio, me decía?
- Está que no da más – dijo el viejo Calfueque, contento de volver al tema que mejor dominaba – . Ayer nomás tuvimos que desenterrar a dos que se les había vencido el plazo. Hay que hacer lugar todo el tiempo para los muertos nuevos que van llegando.
- ¿Qué te parece la manzana, Alfredo? – preguntó mamá, tratando de dar por terminado el asunto de las sepulturas – recién llegadas del Valle, me contó el verdulero.
- Está buena – dijo el tío Alfredo, que terminó de pelarla y la fue cortando en pedazos antes de llevársela a la boca.- ¿Y cuánto tiempo los dejan antes de sacarlos de la fosa?
- Diez años. Después, si los parientes no renuevan, se saca y se tira todo a la fosa común.
- Romi, ¿por qué no te vas a jugar un ratito a tu pieza?
Pero Romi también parecía interesada en lo que contaba el viejo Calfueque y no se movió ni un milímetro. Mamá lo miró a mi viejo, como pidiéndole que interviniera, pero él hizo un gesto que quería decir “Ah, no sé. Arreglátelas vos.”
- ¿Y el cajón cómo está, después de tanto tiempo?
- No queda nada. Unas maderas sueltas nomás, algunos huesitos…
- Don Calfueque…
- Un pedazo de cránio, sabe haber, un par de dientes. Ni eso, a veces.
- A mí se me salió un diente – dijo Romi, feliz de poder intervenir en la conversación. Y para que vieran que era cierto sonrió, mostrando un huequito en la dentadura.
- Mirá vos – dijo el tío Alfredo -. ¿Te dolió mucho?
- No, pero el Ratón Pérez no me va a traer nada.
- ¿Por qué no?
- ¡Porque se me perdió! Me lo tragué cuando estaba durmiendo.
- Ay ay ay…
- Y si no lo dejo debajo de la almuada el ratón no sabe que se me salió.
- Lo sabe, sí – dijo el tío Alfredo -, tiene todo registrado en su computadora. Taca taca taca… - hizo como si escribiera en un teclado-. No se le escapa un solo diente. Seguro que uno de estos días te encontrás con algo debajo de la almohada.
- ¿Sí?
- Sí, sí. No gran cosa, eh. Los ratones no son animales que manejen demasiado efectivo; pero alguna monedita, de repente…

Don Calfueque se fue un rato después. Se despidió con mucho afecto del tío Alfredo, y lo invitó a visitarlo al cementerio cuando quisiera.
- Cualquier cosa que precise, ya sabe.
Mamá levantó la mesa. Papá se sentó a leer el diario en el sillón, como hacía siempre los domingos a esa hora. Romi tomó de la mano al tío Alfredo y se lo llevó al jardín. Se sentaron en el pasto, abajo del ciprés. Por la ventana del comedor mis viejos vieron como el tío Alfredo le explicaba algo moviendo los brazos y ella lo escuchaba sin perderse una palabra.
- Parece que ya está mejor, ¿no? – dijo mi papá -. Esas pastillas le deben estar haciendo bien.
Mamá salió un rato después. Escuchó al tío Alfredo que decía:
- Al hijo mayor le dejó la mitad de su reino; al segundo la otra mitad, y al tercero…
- ¿Qué es un reino?
- ¿Un reino? El castillo, los campos, todo lo que tenía.
- Ah.
- Pero al tercer hijo le dejó solamente… una moneda.
- ¿Una moneda de cincuenta?
- Mmm, no estoy seguro. Sí, una moneda de cincuenta, pero nada más. El muchacho se enojó tanto que subió a la torre del castillo y tiró la moneda bien lejos.
- ¿Por qué la tiró?
- Porque estaba enojado, pensó que era muy poco. Pero cuando metió la mano en el bolsillo se dio cuenta de que la moneda estaba otra vez ahí. Era la famosa Moneda Volvedora. La podía gastar todas las veces que quisiera que siempre volvía a aparecer.
Mamá se acercó y le apoyó una mano en el hombro. El tío Alfredo se interrumpió para mirarla. Ella le dijo:
- Estamos muy felices de que hayas vuelto, Alfredo.
El tío Alfredo puso su mano sobre la de ella y le dijo:
- Yo también.


* Emilio Di Tata Roitberg nació en la ciudad de Buenos Aires. Vivió en Madrid y Jerusalem, y reside en San Carlos de Bariloche desde 1986. Alternó su actividad literaria con diversos oficios (panadero, albañil, empleado de comercio, camionero). Editó, entre otras, las novelas “El oso” y “El oso en Villa La Angostura” y el libro de cuentos “Mosquita muerta”. Recibió el Premio de Narrativa “Buenos Aires No Duerme” (1998), el 1º Premio en el Concurso de Cuentos “Donde tu historia hace historia” de la Subsecretaría de Cultura de San Carlos de Bariloche (2006) y el Premio del Fondo Editorial Rionegrino (2007). Fue director y co-fundador de la revista literaria Castillo de Palabras (1999-2003). En la actualidad colabora con el magazine cultural Tríptika.

sábado, 8 de octubre de 2011

La Patagonia Trágica - José María Borrero *



…Y para concluir voy a relatarle a usted algo increíble, fantástico, un hecho concreto que la más exaltada imaginación no podría producir por mucho que se la torturara.
Uno de los cazadores, que cobraban la libra esterlina consabida por cada cabeza de indio que presentaban, uno de los secuaces y cómplices del famoso "Chancho Colorado", tuvo la visión remota de una mayor ganancia que la "libra esterlina". Valiéndose de las mañas más inverosímiles, consiguió astutamente apoderarse de una familia completa de onas vivos, compuesta de once personas, entre hombres, mujeres y niños.

Puesto de acuerdo con el patrón de un buque ballenero francés, obligó a los pobres e infelices onas a embarcarse en la "ballenera", que de inmediato levó anclas y puso rumbo a Francia, en cuyas costas desembarcó su rara y exótica carga, no sin que en la travesía hubieran arrojado a las profundidades del mar los cadáveres de dos de los desdichados "fueguinos", que murieron...

Una vez en Francia, y conducidas a París, donde se celebraba la Exposición Universal del año 1889, las víctimas fueron introducidas en una jaula de hierro rodeada de una gran carpa, sobre la que flameaban banderas y gallardetes conjuntamente con letreros alusivos, que excitaban la curiosidad del público y atraían innumerables espectadores, que pagaban cinco a diez francos por contemplar aquel grupo de "caníbales" (así se les anunciaba).Y he aquí cómo y de qué manera "nueve ciudadanos argentinos" - pues nunca los "fueguinos" han dejado de serlo- fueron públicamente exhibidos como "antropófagos", comedores de carne humana, en la Ciudad Luz, en el cerebro del mundo, en la entraña de la civilización y del progreso. Y más todavía robusteció la creencia arraigada de que se trataba de verdaderos "antropófagos" el hecho de verles devorar ansiosamente pedazos de carne cruda, que a la vista del público y con ademanes teatrales se les arrojaba después de haberles sometido a largo ayuno y sabias y metódicas dietas; como antes le dije, la ilusión era completa, el negocio fabuloso, y al parecer, sin riesgo de ningún género.

Pero, amigo mío, son inescrutables los designios de la Providencia, y muy ocultos, aunque seguros, los caminos seguidos por Dios; poco tiempo duró la impunidad del criminal sujeto y vea en qué forma curiosa fue descubierto.

El reverendo padre José María Beauvoir, abnegado misionero salesiano, hoy un venerable anciano octogenario, que acompañó al general Roca el año 1879 en la conquista del Desierto, pasó largos años en Tierra del Fuego desarrollando su acción evangelizadora entre los indios onas y alacalufes. Hombre inteligente y progresista como era, y, sobre todo, amante del estudio, no tardó en penetrar el folklore ona, llegando a dominar en tal forma el idioma de los indígenas, que escribió un diccionario 'ona-castellano ", que podrá usted encontrar en cualquier librería.

Pues bien, el año 1889 tocóle providencialmente al padre Beauvoir disfrutar de las vacaciones, que de tiempo en tiempo concede la orden salesiana a sus componentes y aprovechó tales vacaciones para regresar a Europa y visitar a su familia. Cumplidos los primordiales deberes afectivos y amante del estudio, como antes dije que era, pronto sintió la comezón de visitar la Exposición Universal de París y contemplar y admirar los progresos de la inteligencia humana en las ciencias, en las letras, en las artes, en las industrias, que allí se manifestaban en estupendo alarde.

Después de largas y continuadas correrías por el recinto de la Exposición, tropezó en su camino con una gran carpa, en cuyo frente había enormes letreros, en los que se leía: "Indios caníbales, antropófagos". Despertada su curiosidad, y más todavía por sus largos años de permanencia entre diversas tribus de indios, pagó la correspondiente cuota, penetró a la carpa, y... ¡cuál no sería su sorpresa al ver de primera intención quillangos (capas de hechas de piel de "chulengo", es decir cría de guanaco ) que constituían la única vestidura y abrigo de los supuestos "antropófagos"!

Trémulo de horror y pleno de indignación, acercóse sigilosamente el buen padre Beauvoir hasta los barrotes de la jaula y aprovechando la ausencia momentánea del celoso guardián que los custodiaba, quien, por otra parte, no podía en modo alguno sospechar lo que iba a ocurrir, entabló con los "enjaulados" el siguiente diálogo:

-¿Qué hacen aquí? ¿Cómo llegaron?
-Nos cazaron y nos trajeron.
-¿Quién?
-Unos cazadores de allí.
-¿Quieren volver?
-Sí, sí. (Con lágrimas de ternura y alegría).
-Disimulen entonces, estén tranquilos; yo los libertaré; yo los llevaré.
-Gracias.
-Adiós.
-Adiós.

Y con el alma palpitante de gozo por la buena obra que iba a realizar, compensando así los esfuerzos desarrollados para estudiar y comprender el idioma ona; allá fue el valiente y bravo misionero en busca de ayuda eficaz, de auxilio pronto, de socorro inmediato para salvar, para liberar, para rescatar a sus pobres indígenas vilipendiados. Y a fe que pronto encontró el auxilio buscado, y bien eficaz por cierto.

* Extraído de "La Patagonia trágica", de José María Borrero

"En 1928 apareció en Buenos Aires un libro que alcanzó gran notoriedad y ribetes de escándalo. Se llamaba "La Patagonia Trágica". Su autor era José María Borrero. El libro estaba escrito en un estilo agresivo y en cada página habla una denuncia. No tenía rigurosidad histórica pero podía servir de testimonio o de material polémico para un estudio serio de la realidad patagónica. En torno a La Patagonia Trágica se formó todo un halo de misterio: al poco tiempo desapareció de las librerías. Empezó a difundirse entonces la leyenda de que el libro había sido prohibido, o que los Braun Menéndez o los Menéndez Behety habían comprado toda la edición. Los pocos libros en circulación se pasaban de mano en mano, casi en secreto, por lo explosivo del tema. En su última página, el libro anunciaba la segunda parte, titulada: "Orgía de Sangre". Esta segunda parte jamás apareció. Trataba, según el anuncio, de las "horrorosas matanzas de 1921". Se formó una nueva leyenda sobre esta segunda parte. Se dijo que a Borrero le habían robado los originales, que se los habían quemado, que lo habían matado al propio Borrero, etc..., etcétera. " Osvaldo Bayer

lunes, 3 de octubre de 2011

Las Piedras, el Agua - Ramón Minieri *



Las pircas (fragmento)

José Altamirano es pirquero
como quien dice
afinador de piedras


él va templando hiladas
sobre la boca del tiempo

José Altamirano
es novenero

lleva a los caseríos
en un breviario antiguo
partituras de rezos
para todos los tránsitos

José Altamirano
es alumno de las estrellas

del cielo aprende
las historias primeras

el cielo
es un gran libro

el cielo
es todo
un diapasón

es todo
reloj y brújula
me dice –

él es
de los que se encuentran
no de los que se pierden
a la noche
en el campo


A José Altamirano
le enseñaron los viejos

no todo callar es silencio
no todo hablar es palabra

sus escoplos
escuchan y descubren

y sus martillos
tañen

pero la obra maestra
se compone
sólo
de piedras intactas


* Ramón Minieri es poeta y ensayista; vive en Río Colorado (provincia de Río Negro, Patagonia, Argentina). Ha publicado algunos libros de poesía: Fábulas de Mutación (1988), Libro del Otro Reino (1982), Libro de los Últimos Días (1991). País de la Sal (2010). Las Piedras, el Agua y Libro de Ciudades (2011). También ha editado ensayos sobre temas históricos: Angela Carranza, sin culpa y sin cargo (Todo es Historia, 2003); Ese Ajeno Sur (historia del dominio inglés en la Patagonia) Viedma, Fondo Editorial Rionegrino, 2006.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Elena Durón, entre los 10 Héroes CNN 2011 *



Elena Durón Miranda


De aquel día en que se paró frente al basural, en Bariloche, Elena Durón Miranda – psicóloga comunitaria de nacionalidad mexicana - se acuerda de la nube densa de gases, de los pájaros volando bajo, del olor, de las arcadas contenidas. Se acuerda de los chicos rescatando comida, del camión que volcó la carga encima de uno, de la mano asomando, de la desesperación por desenterrarlo.
Ahí, en lo más triste de la crisis de 2002, Elena decidió quedarse en Argentina e intentar sacar a los chicos de la situación de trabajo infantil, para lo cual creó PETISOS, fundación de la que es presidenta.
Ahora, una década después, acaba de ser votada como uno de los “10 Héroes de 2011” que cada año elige la cadena CNN.
Esto significa que su fundación recibirá más de 200 mil pesos. Lo que sigue es la elección del “héroe del año”. Si gana, habrá otro millón para que esos chicos dejen de entender el basural como un destino.

“Estábamos en plena crisis de 2002 y alguien me dijo que había gente trabajando en el basural. Cuando llegué me paralicé: eran cientos de chicos de 5, 6 años moviéndose como hormiguitas entre la basura, juntando vidrios y metales para vender.

Los bebés dormían al lado, en cajones de verdura.

Ahí había cualquier cosa: imaginate que a un chico que estaba revolviendo bolsas le explotó una granada en la mano”, describe Elena.
Aquello no fue una anécdota: por esa granada que un policía tiró “sin querer” , hoy Marcelo tiene certificado de discapacidad.

Lo primero que se le ocurrió fue crear un campamento de verano dentro del basural. Suena raro, lo sabe. Por eso dice que el fin era recibir a los que terminaban entre la basura porque, después de haber abandonado el colegio, no tenían nada que hacer. “Se atrasaban tanto que terminaban siendo nenes de 13 años con formación como para ir a segundo grado. Y como el resto se burlaba, abandonaban”, cuenta. Elena y su equipo fueron escuela por escuela a pedirles si por favor podían reinsertarlos. Y a la municipalidad para toparse con un “imposible señora que haya chicos trabajando ahí. Bariloche es ski, nieve, turismo”.

Costó tres años que el municipio asumiera que había trabajo infantil y pusiera guardias para no dejarlos entrar. Y fue ahí que, como se quedaron sin escuela y sin trabajo, empezó el desafío.

Los profesionales de PETISOS pensaron que necesitaban tres herramientas: apoyo escolar –para que recuperaran el tiempo perdido y no sintieran vergüenza de tener que ir a un grado inferior–; atención de la salud –para sanarles los cortes y curarles las enfermedades pulmonares que traían por los gases tóxicos y los 20 grados bajo cero–; y educación para el tiempo libre –para que, en vez de volver al basural o sentarse a tomar en una esquina, aprendieran a tocar el violín o a mirar películas–.

Durante esta década, a Elena la vinieron a buscar de Colombia, de Perú y hasta de la India. Y en el último encuentro por la erradicación del trabajo infantil, la OIT (Organización Internacional del Trabajo) quiso que PETISOS fuera una de las 10 asociaciones de todo el mundo que participaron. La razón es dura: el trabajo en basurales está catalogado entre las peores formas de trabajo infantil junto con la utilización de chicos para la guerra o para la prostitución.

Por todo esto, Elena fue elegida por los espectadores que vieron su historia en la CNN. Ahora cualquiera puede votarla (http://heroes.cnn.com/vote_en.aspx) para que PETISOS reciba otro subsidio de más de un millón de pesos. Pero cuando le hablan de heroínas y de rescates, ella sonríe: “A veces me escriben por Facebook ‘señora, ¿se acuerda de mí? Yo soy el que usted rescató’. Y yo, en vez de reparar en las cosas lindas que me dicen, me quedo pensando en que esos chicos que juntaban basura hoy tienen una computadora. Es increíble lo que puede generar una mirada de confianza, ¿no?”.

* Información extraída de la nota publicada en Clarín el 25/ 9/ 11


Basurales: como si no existieran
Luisa Peluffo



Al salir de Bariloche por la ruta 40, camino a lugares bellísimos, un poco antes de llegar al lago Gutierrez - a un costado de la ruta, en el faldeo sur del cerro Otto - se alza el basural. “Se alza” no es una metáfora, el basural de Bariloche está colapsado y la montaña de basura se puede ver desde lejos.
Desde lejos, como la ven nuestros gobernantes y políticos. Como si no existieran los chicos y la gente que trabaja allí, ni los que viven al lado, enfrente o simplemente cerca.
En Bariloche, sí. Y tienen que verla porque pasan al lado cuando van a los lagos Gutierrez y Mascardi, o a El Bolsón. Pero no les molesta, ya se han acostumbrado.
Como siempre, abundan las discusiones estériles, teñidas de intereses mezquinos, sobre qué solución dar a este tema. Y finalmente nadie hace nada. Y el tiempo pasa y la montaña de basura crece.
Al viajar desde Bariloche a Madryn y pasar por Rawson y Trelew, también se ven desde la ruta los enormes basurales a cielo abierto de esas ciudades.
También allí los gobernantes y los políticos los ven, pero hacen como si no existieran. Como en Bariloche, pasan rápido para poder decir: “¡qué lindo paisaje, qué maravilla!” mientras cientos de bolsas de plástico los sobrevuelan como pájaros agonizantes.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Lig Lab andino







LIG LAB es un grupo de experimentación visual que investiga el desarrollo de la pintura lumínica en el espacio.

La fotografía y la performance (foto-performance) se combinan para crear una dimensión renovada de la luz en la oscuridad, los espacios urbanos y la naturaleza.

Todas las fotografías son tomas directas sin retoques digitales de ningún tipo.

Idea: Miguel Masllorens (Bariloche).
Fotografía: Eliana Moscovich (Bariloche).
Dirección: Miguel Masllorens, Diego Altabás, Alberto Brescia, Eliana Moscovich.

viernes, 16 de septiembre de 2011

La Patagonia maldita



…mi madre nació en Carmen de Patagones. A mí siempre, desde chico, me atrajo la Patagonia y quería instalarme ahí. Cuando viajé, pensé que tenía que usar un nombre del lugar. Veía la posibilidad de escribir cuentos colosales. El "lobodón" era uno de esos animales prehistóricos de la Patagonia. Tomé ese nombre y le agregué la "garra", el lobodón con garra (…) escribí un cuento, y gané. Pero no quería saber nada de ser literato. Presenté el cuento con ese seudónimo. Y seguí escribiendo cuentos sobre la Patagonia, con los elementos del sur, usando el seudónimo "Lobodón Garra"… (Liborio Justo* entrevistado por Andrew Graham-Yooll en 1999)

La Batalla por Lobodón Garra

Serían las diez de la mañana, de uno de los últimos días de octubre, cuando una goleta soltó amarras del muelle fiscal de Punta Arenas, alejándose bien pronto entre el balanceo de las olas. Fácilmente podía distinguirse la silueta de cuatro hombres que se movían sobre la cubierta. Los dos que habían ido a despedirlos, regresaron sin volver la cabeza hasta desaparecer entre las primeras casas de las calles bajas. Sobre el horizonte del Estrecho la goleta se perdió, al rato, en el fondo montañoso y obscuro. Eran loberos que salían a dar una "paliza" en las roquerías del Sur, sobre el Pacífico, cerca del Cabo de Hornos, último refugio, casi inaccesible, de los lobos de dos pelos.
Toda la tarde; acompañada del monótono golpeteo de las explosiones del motor, la goleta fue surcando las aguas obscuras, frías y, ese día, relativamente tranquilas del Estrecho. A lo lejos se divisaban las costas que cerraban el círculo del horizonte. Al frente el Monte Sarmiento vigilaba la marcha tras una corona de nubes negras. Sobre cubierta los cuatro hombres permanecían mudos y hoscos como el ambiente. Casi todos eran marinos desertados de los buques que hacían la travesía para el Pacífico. Se habían conocido en un cafetín de Punta Arenas, cerca del puerto, y, entre copa y copa, habían resuelto salir a lobear en cuanto el tiempo lo permitiera. Reunieron una bolsa común para costear los gastos y comprar los víveres, como hacían todos, y se lanzaron. Más que el deseo de ganancias, los impulsaba la misma e irresistible ansia de aventuras, que había hecho y haría de ellos eternos vagabundos. Sabían todo el riesgo que significaba una "paliza" en las roquerías del Cabo, de donde tantos no habían vuelto, pero para ellos ese era, tal vez, el mayor acicate que los impulsaba a partir en busca del peligro. Y allí iban todos juntos, compañeros momentáneos, que mañana se separarían con la misma indiferencia con que el destino los había reunido.
Al atardecer dejaron el Estrecho, penetrando en el Magdalena Sound, que separa las grandes islas Dawson y Clarence. Iban internándose en la impresionante soledad de los canales. Hacía mucho frío y empezaba a soplar el viento del Oeste. Las costas montañosas se estrechaban mostrando los tupidos montes de hayas y robles en sus flancos que caían a plomo sobre el agua. Todo se iba llenando de sombras. De tanto en tanto, como bocas abiertas a lo desconocido, cruzaban frente a la entrada de caletas profundas y obscuras. En el fondo de una ensenada alcanzaron a divisar la escotadura del canal Gabriel, que conduce al Seno del Almirantazgo. Todo estaba impregnado de silencio y tristeza. Ya era tarde cuando fondearon en un resguardo de la costa para pasar la noche.
Al día siguiente, bien temprano, siguieron la marcha. Estaba nublado y soplaba fuerte viento del Oeste que los sacudió, mojándolos con la espuma de las olas, apenas dejaron su refugio nocturno. Siguieron hacia el Sur cruzando frente a los grandes ventisqueros que se deslizan por las faldas del Monte Sarmiento. Las costas inhospitalarias, revestidas por la selva verde obscura, iban cada vez más estrechándolos en su abrazo. Petreles y albatros surcaban el espacio dominando las rachas con la majestuosa serenidad de su vuelo. Algunas toninas seguían saltando sobre el agua a ambos costados y a proa.
Doblaron el cabo Turn entrando en el canal de Cockburn. A medida que avanzaban, los montes de hayas eran más escasos y achaparrados sobre las costas acantiladas que ya mostraban, de trecho en trecho, la negra superficie de las rocas peladas y musgosas que destilaban la humedad de las brumas y las lluvias permanentes.
A medio día una espesa neblina invadió los canales impidiéndoles ver a corta distancia. Una nieve fina, en ligeros copos que se derretían al caer, empezó su silencioso e interminable descenso. Tiritando y a tientas tuvieron que refugiarse en la costa.
Volvieron a partir al día siguiente en que amaneció nublado, aunque con visibilidad clara. Avanzaban recostándose sobre la orilla donde el cachiyuyo afloraba en grandes manchas verdosas, señalándoles los malos pasos y las rocas ocultas. Las olas hacíanse cada vez más grandes y más profundas anunciando la proximidad del océano. Rachas de viento del Oeste, que ya soplaba casi sin obstáculos, los azotaban violentamente. Las costas abruptas y desoladas apenas mostraban una vegetación raquítica, que sólo podía crecer en las grietas y hendiduras resguardadas del viento.
Estaban realmente en medio de las salvajes soledades de Tierra del Fuego, las más desoladas y agrestes de la tierra. por allí entraron, viniendo desde el Pacífico, los navegantes que las han pintado con tan tétricos colores; y por ahí también pasó Darwin, a bordo de la "Beagle", y les dio el nombre que se extendió luego a toda la Patagonia: "Tierra maldita". ¡La tierra maldita!
A medio día alcanzaron a divisar el horizonte del océano por un abra entre dos acantilados. Las rocas negras de las costas escarpadas chorreaban agua sobre su superficie lustrosa. Nubes obscuras y bajas, que cubrían a cien metros sobre el mar la cúspide de las cadenas de montañas, parecían querer aplastarlos, bajo su peso. El viento soplaba cada vez con más fuerza.
Así entraron en el paso del Breaknock siguiendo el balanceo de las inmensas olas del Pacífico. Afuera, sobre el horizonte del mar, los islotes Furias les daban el espectáculo de sus salvajes rompientes, donde llegan a deshacerse las olas que han marchado desde Australia sin encontrar ningún obstáculo en su camino.
Después de varias horas de navegación entre las aguas amenazantes, la goleta entró al resguardo de la isla Camden siguiendo por el canal Darwin, apenas alcanzado nuevamente en Bahía Desolación por el oleaje del océano. Un verdadero semillero de islotes abruptos y sin vegetación los rodeaba. Todo parecía indicarles que iban entrando en los umbrales sombríos de un fantástico mundo destrozado y en ruinas.
Enfilaron al canal de Beagle; unos tras otros iban dejando los hermosos ventisqueros de reflejos celestes que desde las altas cimas extendían su blancura hasta el agua profunda y negra.
Recién dos días después, dando vuelta a la isla Pasteur, en medio de fuertes chubascos, divisaron otra vez las aguas del Pacífico. Allí se arrimaron a la costa y, al abrigo del viento, fondearon a la espera de buen tiempo. Una continua nevada, que emblanqueció los montes de hayas raquíticas y retorcidas por los vendavales, los detuvo varios días.
Un domingo de madrugada resolvieron continuar. Alistaron sus míseros elementos y zarparon. Había mar de fondo y las inmensas olas levantaban la goleta sobre sus crestas para dejarla caer en seguida entre verdaderas paredes de agua. Soplaba viento del Sudoeste con cielo siempre nublado.
Fueron alejándose de la costa hacia el horizonte del mar abierto. A lo lejos surgía el perfil, apenas perceptible de los peñascos sombríos donde el océano se estrellaba con fragor salvaje. Eran las roquerías de los lobos de dos pelos.
Serían las diez de la mañana cuando avistaron una meseta, casi plana, de rocas peladas, negras y musgosas que el mar cubría en la alta marea, la gigantesca marea patagónica, que allí alcanzaba a más de quince metros. En medio de la desolación del océano, su aspecto era realmente fúnebre e impresionante.
Se acercaron a sotavento esquivando las rompientes. En una estrecha hendidura pudieron desembarcar, no sin dificultad. A la distancia, entre el ruido del agua, empezaron a oir el bramido de los lobos, que semejaba un trueno lejano. El viento traía el penetrante olor de los animales, que llega a veces a grandes distancias. Amarraron la goleta, cargaron los elementos y, siguiendo por la orilla, marcharon rápidamente para tener tiempo de terminar antes que volviera a subir la marea.
El mugido era cada vez más cercano. Seguían avanzando con precaución. Al rato avistaron una enorme manada como de mil cabezas, que destacaba su color pardo obscuro sobre las rocas negras. Sería una espléndida cacería. Marcharon agazapándose para evitar que los lobos notaran su presencia.
Cuando estuvieron cerca examinaron el terreno cuidadosamente. Después de demorar un rato en observaciones, los hombres se reunieron para combinar el plan de ataque. El ruido del agua y el silbido del viento en las aristas de las piedras los obligaban a hablar casi a los gritos. Había dos despeñaderos, por donde los lobos habían subido, separados por algunos peñascos a bastante distancia. Se dividieron en dos bandas para cubrirlos.
Un último trago de aguardiente y sin decir una palabra, dos de ellos cargaron los palos y se alejaron.
Cuando los que quedaron calcularon que los otros habían llegado a su destino, empezaron a avanzar hacia los lobos que se hacían oir ruidosamente, cubriendo una inmensa extensión de las rocas. A medida que se acercaban, levantando en alto sus cabezas, los animales los observaban con desconfianza. Los gruñidos se acentuaron en un momento de indecisión. Hasta que, por fin, comenzaron a lanzarse hacia el agua por los despeñaderos donde los cuatro hombres los esperaban cortándoles la retirada.
Estaba nublado, pero fácilmente podía notarse que aun no era mediodía. Hacía frío y las nubes, acumulándose en el Sur, amenazaban tormenta. A centenares de kilómetros de todo punto habitado, sobre unos peñascos abruptos perdidos en el océano en un extremo del mundo, sin testigos ni posible socorro, cuatro hombres, cuatro puntos en el salvaje paisaje de la Tierra del
Fuego., iban a luchar con centenares de animales ariscos, embravecidos, que tratarían de ganar su elemento, atropellando ciega y brutalmente contra todo. La gran batalla comenzaba.
Fue una lucha furiosa, sangrienta, entre el gruñir de las bestias y el jadear de los hombres. Los loberos, sin mirarse, repartían golpes, sobre los animales que se apretujaban deslizándose hacia abajo, como un torrente, sobre la superficie lisa de las rocas musgosas. La sangre corría por las resquebrajaduras en hilos que se engrosaban hacia el mar, que rompía atrás entre penachos de espuma. Los golpes sonaban secamente sobre las cabezas erguidas y amenazantes. Apoyándose torpemente en sus aletas, los lobos se empujaban como una tropa de vacas perseguidas. Los hombres se destacaban entre ellos como islotes, tratando de contener la avalancha. Cuando algún lobo caía, los otros le pasaban por encima aplastándolo y, muchas veces, lo arrastraban hasta las rompientes.
En el despeñadero más cercano sonó un grito, un salvaje grito de angustia. El hombre que lo oyó comprendió sin darse vuelta. Siguió su tarea mientras la manada continuaba pasando. Pero más libre ya el camino, los lobos pudieron avanzar con mayor rapidez. Hasta el último momento el hombre no pudo abandonar la lucha a riesgo de su propia vida.
Todo apenas había durado menos de un cuarto de hora. Sobre la negra superficie de las rocas quedaba un tendal de animales caídos, muchos de los cuales se agitaban en la agonía. Jadeante aún, el hombre observó a su alrededor sin dejar de echar una mirada a las rompientes que de cuando en cuando lo salpicaban. Luego, sin contar los cadáveres, marchó en busca de los compañeros que habían ido a cortar el paso en el despeñadero más lejano.
En seguida llegó. Había algunos animales muertos y , aunque al principio no vio a nadie, pronto descubrió a uno caído en una grieta inmóvil y cubierto de sangre. Se veía que la manada le había pasado por encima. Se acercó y comprobó que aún respiraba.
En busca del otro se encaminó hacia el lugar donde había dejado la goleta. Aceleró su marcha todo lo que le fue posible. Tampoco estaba allí. Vio, sin embargo, que la barca había roto las amarras y alcanzó a distinguirla más lejos, destrozada entre las rocas, dejando en descubierto solo una parte de la proa entre el balanceo del mar.
Volvió sobre sus pasos. Llegó otra vez al despeñadero donde quedaba el tendal de lobos muertos, que miró indiferente. Siguió su camino entre las piedras. Llamó. Gritó. Se acercó nuevamente al caído. Había cesado de respirar. Dejó caer su cabeza que hizo un ruido seco contra el suelo. Hincado aún junto al cadáver se quedó absorto con la mirada clavada en el horizonte. Comprendió que estaba solo.
Se puso de pie nuevamente y contempló los animales inánimes cuyos cueros representaban una fortuna. Después trepó trabajosamente a lo alto de un peñasco prominente.
Desde allí tendió la vista al círculo del horizonte que era su mundo. Al Norte, cubierto de nubes bajas y plomizas, aparecía el perfil espantable de la costa montañosa, que terminaba al Este en una punta acantilada, casi perdida entre la bruma. Al sur se extendía la inmensidad del mar, el salvaje mar tempestuoso que rodea el cabo de Hornos. En medio de la grandiosidad del paisaje sombrío el hombre se sintió impregnado de su soledad.
Se dejó caer exhausto sobre la roca húmeda.
Y se quedó mirando cómo, a cada embate de las olas, el océano iba avanzando, lenta pero continuamente, sobre la negra superficie de la roquería....

*Liborio Justo (1902-2003), conocido también por sus seudónimos literarios Lobodón Garra y Quebracho, fue un destacado militante trotskista argentino, hijo del general Agustín P. Justo, presidente del país en 1932. En la recepción de su padre al presidente Roosevelt, levantó su voz de protesta al grito de "Abajo el imperialismo yanqui". Fue autor de “La tierra maldita, relatos bravíos de la Patagonia salvaje y de los mares australes”.

martes, 6 de septiembre de 2011

CUATRO DE LAS 33 MUJERES DE CALLVUCURA - Sara Gallardo



Cuatro de las 33 mujeres de Callvucura, el Jefe de la Piedra Azul 

Sara Gallardo

23

Esperé diez años. Y me vio.
Llegaba de la guerra. Sangre negra le chorreaba el pecho. Vi sus hijos, sus nietos. Las plumas de sus lanzas también negras, locas de victoria. Mujeres, viejos, perros, chicos eran un solo aullido. Y las cautivas color muerte.
Yo le sostuve la mirada. Mi abuela me pegó.
Celebraron durante muchos días. Los guerreros dormían, vomitaban. Esperé. El rey caminó entre las tiendas. Vi abrir el cuero de mi casa.
Nunca lo nombré. Nunca me nombró. Yo fui rey, él muchacha. Aprendí a gobernar, él a reír.
Suelen hablar. Poco saben de amor.

30

Soñé: perdí un diente.
¿Qué haré sin él, que hará sin mí?
Se ha levantado viento sobre el río.
¿Qué hará sin mí, qué haré sin él?

31

Llovía. Y llovía mi llanto. Es triste ser mujer del viejo rey. Era de noche, debajo de la manta. En otoño las cosas son así.
Entró en la oscuridad el hijo de mi esposo. Había bebido.
Tal vez se equivocó.
Aquello fue salir al resplandor en un caballo de batalla.
Fue correr. Fue vencer

32

Su padre le dijo el día del primer combate:
-Que ninguna mujer te importe más que la guerra.
Su padre le dijo el día del primer banquete:
-Ninguna mujer lleva más lejos que el alcohol.
Su padre le dijo el día del primer sacrificio:
-Atarse a una mujer es apartarse del misterio.
Conoció el combate, el alcohol, el misterio. Me dice: son tres sombras junto a tu falda roja.


De “El País del humo”
Páginas de Sara Gallardo- seleccionadas por la autora - Editorial Celtia, 1987.

Juan Calfucurá o Callvucurá (del mapudungun Kallfükura, kallfü, "azul" y kura "piedra", "piedra azul"). Nacido en Llaima (Araucanía), aunque no hay acuerdo en la fecha. Murió el 4 de junio de 1873, Salinas Grandes. Fue un cacique o lonco mapuche del siglo XIX. Dominó un extenso territorio con la mayor parte de la Provincia de Buenos Aires y las de Neuquén, Río Negro, La Pampa, San Luis y el sur de Mendoza, recibiendo el apodo de Emperador de las Pampas.

Sara Gallardo (1931-1988) nació y murió en Buenos Aires. Su primera novela, Enero (1958), situada ya en la “América salvaje, imposible de catequizar” que sería el escenario de todos sus relatos, le valió un inmediato reconocimiento de la crítica. Fue traducida al checo y al alemán. Siguieron las novelas Pantalones Azules (1963), y Los galgos, los galgos (1968), Eisejuaz (1971), alucinado monólogo de un indio mataco en busca de la santidad, y los relatos de El país del humo (1977) son habitualmente considerados sus obras maestras, ubicadas sobre el camino de Juan Rulfo o Mario de Andrade. La rosa en el viento (1979), su último libro, fue escrito en España, primero de una serie de países por los que erró, junto a sus hijos, hasta el fin de su vida.