viernes, 1 de abril de 2011

Arrayanes





Los arrayanes no tardan tanto en crecer, como se dice. Lo comprobé plantando uno en el patio de casa. Y que necesitan vivir cerca del agua para desarrollarse de manera óptima, también es relativo.
Uno de los lugares en los que este árbol de color canela, cuyas flores son parecidas a las de azahar, ha formado un bosque de más de 250 años de antigüedad, es la Península de Quetrihué (“donde hay arrayán”) en San Carlos de Bariloche.
Pero también hay bosquecitos de arrayanes, menos imponentes, en Llao Llao y en otros lugares de Bariloche.
La corteza de los arrayanes es sedosa y fría al tacto y se descascara con facilidad.
Al desprenderse deja manchas blancas, pero por suerte la naturaleza se encarga de “vestirlos” nuevamente y en forma continua.

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