lunes, 20 de junio de 2011

Volver al país del humo *




Del humo, de las fumarolas, de las cenizas, de los volcanes.
Así se formó la cordillera hace miles de años...
Salí de la terminal de Retiro ayer, domingo, a las 15. El colectivo iba completo. ¡Qué suerte! Pensé, se animan a pesar de las cenizas. Pero en Cipolleti y Neuquén se bajaron casi todos, quedamos cinco...
A las 9.30 de la mañana de hoy, lunes, costeamos el Limay. Su maravillosa y única transparencia verde azul está cubierta en muchas partes por un lodo gris de ceniza y en toda la zona hay una suerte de niebla muy espesa, que debe ser ceniza suspendida en el aire.
Tengo la boca seca y los ojos me arden, como cuando hace 15 días pasé por este lugar rumbo a Buenos Aires, el día después de la erupción del Puyehue.
Al llegar a Bariloche: alivio. Salió el sol. No hay mal que dure cien años, pienso. El lago parece limpio. A lo lejos, en la superficie se ve una especie de islote de cenizas, probablemente las que estaban en la orilla hace unos días, cuando vimos las impresionantes fotos del buzo. Ahora una corriente las debe haber arrastrado al centro.
La ciudad también se ve más limpia gracias al trabajo de los voluntarios de la Red Solidaria y de los vecinos, que seguirá el próximo domingo.
Quitar la ceniza llevará meses, los de Esquel saben de esto, lo padecieron el 2008, con la erupción del Chaitén.
En Bariloche – con todo el perjuicio que esto trae - fue mucho menos que en otros lados. Pienso en Villa La Angostura y también en el pueblo de Jacobacci, en la Línea Sur, que lo están pasando muy mal.


* “El país del humo” es el título de un notable libro de cuentos y textos breves, de Sara Gallardo.