miércoles, 24 de agosto de 2011

"...galopo por esa pampa nevada y sin fin..." Francisco Coloane *




"... Mi trabajo literario lo he realizado casi siempre como el de un ladrón, pues he tenido que ganarme la vida y la de mi familia en labores muy ajenas a esta vocación. He tenido que esconder muy rápidamente mi robo, cada vez que se ha acercado el capataz o el jefe de oficina a ver lo que estaba haciendo. En Chile sólo se puede desarrollar plenamente el escritor que hereda fortuna, se casa con mujer rica o no tiene familia que alimentar; los demás vivimos a salto de mata la creación literaria.
..... "Cabo de Hornos", "La Tierra del Fuego Se Apaga" y mis otros libros los considero como el anuncio de un escritor, que posiblemente sea o que ya no es, por aquella ley de que "la función crea el órgano". A veces pienso que puedo ocultar detrás de esto mi falta de talento y que más que un escritor a medias soy un escritor mediocre; pero me he dado cuenta de que en muchos relatos pude haber creado mejor el carácter de mis personajes si hubiera tenido tiempo; no lo he tenido para detenerme a reflexionar o a gozar en mejor forma el ahondamiento de la creación. Los he lanzado también a medias, o mediocremente... Así, algunos de mis cuentos son novelas frustradas, porque cuando he tenido la atmósfera y el personaje creados, los he esquematizado cuando empezaban a tomar desarrollo.
..... Los permisos por enfermedad han sido los verdaderos mecenas que me han permitido escribir.
..... Desgraciadamente tengo buena salud, y por eso no he sido fecundo. Podría asegurar que en cada resfrío he escrito un cuento, para los cuales el médico autoriza generalmente tres días de cama. Tan cierto para mí es esto, que acabo de entregar a la Editorial del Pacífico un volumen titulado "Oro en el Páramo" y que pude completar gracias a un resfrío de este verano. Mi primer libro, "El Último Grumete de la Baquedano", lo escribí en quince días, estando en cama; lo corregí una vez, lo mandé a sacar a máquina y lo envié al Concurso "Zig-Zag", donde fue premiado. Hace veinte años escribí el cuento "Cabo de Hornos" en medio de una neumonía. Mi amigo José Bosch me fue a ver, y lo llevó a "El Mercurio"; como él era redactor de "Las Últimas Noticias", consiguió que me adelantaran los ciento cincuenta pesos que pagaba el Suplemento en aquella época y con esa plata pude enfrentarme a la enfermedad. Me parece que la fiebre le dio cierto vigor alucinante a la descripción de la caverna donde matan las focas.
..... Sobre mis métodos personales, puedo decir que salgo de mí mismo y vivo completamente en el mundo del cuento, escribiendo apresuradamente, como si de pronto fuera a terminar aquello. Al término respiro tan contento como un artesano que contempla la obra de sus manos, pero últimamente me he dado cuenta de lo que llaman "técnica", y puedo confeccionar un cuento tramándolo fríamente y regulando el efecto de su emoción, lo cual para mí ha sido una desgracia, pues escribir por escribir y hacer cuento por la habilidad de hacerlo, es una superficialidad si no lleva un pensamiento o un sentimiento profundo, un mensaje humano, una vivencia individual o social que determine unos instantes de vida vibrante donde se reconozca el hombre por su bien y por su mal.
..... No tengo un conocimiento muy claro del valor de los elementos que empleo en una elaboración literaria. Generalmente son de mi vida pasada en la Patagonia y la Tierra del Fuego; tampoco sé por qué esos dilatados paisajes esteparios me atraen tanto; tal vez porque era muy joven cuando medí en medio de esa naturaleza salvaje y espaciosa el valor de una mata de pasto, de un caballo, de un perro y de un hombre. A veces en medio de Santiago una brisa invernal me toca el rostro; monto a caballo, me agacho sobre el cuello de mis antiguas y queridas tropillas alazanas y galopo por esa pampa nevada y sin fin."

* Francisco Coloane (1910 – 2002) nació en la isla de Chiloé. Recibió su formación básica en Quemchi, pequeño puerto de la isla y su lugar natal. Siguió estudios en Ancud y Punta Arenas, hasta cuarto año de humanidades. A los diecisiete años debió interrumpir sus estudios para ganarse la vida. Se desempeñó como ovejero y capataz en las estancias de la costa oriental de Tierra del Fuego. Tiempo después intervino en las exploraciones petrolíferas realizadas en la provincia de Magallanes. Posteriormente, radicado en Santiago, desarrolla labores de periodista. En 1945 editó: "Los conquistadores de la Antartida", "Golfo de Penas" (cuentos) y "La Tierra del Fuego se apaga" (obra de teatro) llevada al cine en Argentina. En 1964 recibió el Premio Nacional de Literatura de Chile. Francisco Coloane surge en la literatura chilena como uno de sus mejores narradores. Su expresivo lenguaje muestra un mundo desconocido: el extremo más austral de la tierra, es decir, la provincia de Magallanes, especialmente Tierra del Fuego.

Publicado en El Mercurio, el 22 de marzo de 1956, dentro de un reportaje sobre el proceso creativo en los artistas.













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