domingo, 23 de enero de 2011

La Ciudad Encantada de los Césares



El Nahuel Huapi, los jesuitas y la Ciudad Encantada de los Césares
El sacerdote jesuita Nicolás Mascardi, continuador de la obra de Diego de Rosales - otro jesuita, gestor de la política de “parlamentos” o convenios de paz entre españoles y mapuche - estableció la primera misión que se conoce sobre el lago Nahuel Huapi, en la península Huemul.
Mascardi terminó lanceado por los indios y su nombre identifica uno de los lagos más lindos del Sur.
También el lago Guillelmo, recuerda a otro jesuita, continuador de le obra de Mascardi, el padre Juan José Guillelmo, quien murió envenenado por los indios, en represalia por haber descubierto y utilizado uno de los pasos cordilleranos que comunicaban con Chile.
Pero Mascardi, como muchos aventureros de entonces (estamos hablando de una quimera que data del siglo XVII…), también buscaba en la Patagonia “La Ciudad Encantada de los Césares”, que probablemente imaginaría pavimentada de oro, plata y piedras preciosas.
La leyenda de los Césares - que también es tema del cuento “La Ciudad Encantada”, de Manuel Mujica Láinez - le ha dado nombre a bellísimos lugares, cerca de Bariloche: el arroyo Los Césares, La Cascada de los Césares y La Laguna de los Césares, en la zona del cerro Tronador.
La Cascada de los Césares queda a unos 90 km. de Bariloche, por la ruta nacional 258, pasando por los lagos Mascardi, Gutierrez y el puente del arroyo Los Césares. Se puede dejar el auto estacionado en las inmediaciones del Hotel Tronador y se llega a la cascada ( que tiene unos 70 metros de altura y 3 saltos sucesivos) caminando por un sendero bien señalizado y de pocos kilómetros.
La salida a Laguna de los Césares es de todo el día. Este espejo de agua está a 1200 m. de altura y sólo se puede acceder por picada. Este es uno de sus encantos ya que es poco concurrida. Rodeada de bosques de lenga y ñires, con orillas poco profundas y abundante vegetación acuática. Se encuentra poblada con truchas de arroyo y las modalidades de pesca permitidas son spinning y mosca.
El Hotel Tronador ofrece tres alternativas para quienes quieran ir a pescar allí:
1. Subir caminado y pescar desde la orilla. Son aproximadamente 6 Km. de sendero en buenas condiciones pero con bastante ascenso.
2. Tiempo estimado para llegar: dos horas.
3. Alquilar los caballos para la subida solamente (que es lo más exigido), pescar desde la orilla y regresar luego caminando.
4. Realizar la excursión completa, subida y regreso a caballo más pesca embarcado con guía.

martes, 11 de enero de 2011

ADIÓS, HASTA SIEMPRE María Elena

Un reinado que será perdurable por Ana María Shua
Y de pronto, sin pensarlo, nos encontramos tarareando "Como la cigarra" o "Serenata para la tierra de uno" o "El 45". Son más que nuestros: nos constituyen. Cuando un poema resulta admirable, la inteligencia no alcanza a explicarlo. Está allí, es perfecto como una manzana, como un árbol. Y hasta es posible olvidar que alguien lo escribió. Ese maravilloso anonimato es la máxima distinción a la que puede aspirar un escritor. Y María Elena la obtuvo.
Entre sus libros de poemas para adultos, me quedo con Otoño i mperdonable y Hecho a mano . Porque nunca fueron canciones y la gente los conoce un poco menos y entonces son más míos. En literatura infantil, hay un antes y un después de María Elena. Se impone la escritura en nuestro lenguaje, se le da jerarquía literaria a nues­tra peculiaridad dialectal. Y establece un reinado que durará muchos años: el reino del humor y de la paradoja. En sus poemas para chicos, muchos transformados en canciones, adapta al español la poesía nonsense anglosajona, en un trabajo comparable al de Garcilaso cuando intro­duce en el español el endeca­sílabo italiano de Petrar­ca. Que su popularidad no nos haga olvidar la altísima calidad literaria de su obra.

Publicado en LA NACION, Martes 11 de enero de 2011

¿Existe el monstruo del lago Nahuel Huapi?




Fotos: Delfina Campo
Diario Digital Bariloche 2000


Cuando en Bariloche sale el tema del monstruo del lago,
amigablemente bautizado “Nahuelito” (tal vez para que sus
míticos atributos no espanten a los turistas) inmediatamente
hacemos la conexión con el monstruo del lago Ness en Escocia
y, por supuesto, sospechamos que “Nahuelito” no es otra cosa
que una copia, mínimal, de este precursor.
Sin embargo, algo hay en el lago Nahuel Huapi, además
de truchas. Mi afirmación se basa en que mucha gente, digna
de confianza (no estaban ni borrachos ni drogados) ha
observado un fenómeno en el lago. Todos coinciden en la
descripción de una forma oscura emergiendo del agua (¿la
cabeza y parte del cuello de un animal...?) que avanza
rápidamente dejando una gran estela.
Otra coincidencia: por lo general esto sucede en días
calurosos en que el lago está muy calmo, “planchado” como
decimos aquí, como si el monstruo viviera en las profundidades
y aflorara a la superficie a causa del calor...
Lo interesante es que hace unos años se produjo el
enfrentamiento de la superstición con el pensamiento
racional, cuando unas veinte personas (la mayoría físicos) que
viajaban en un colectivo rumbo a su trabajo en el Instituto
Balseiro (comúnmente llamado “el Centro Atómico”) vieron,
sí: vieron, lo que siempre habían supuesto era sólo producto
del imaginario popular...
Lo cierto es que a partir de entonces hasta los incrédulos
suponen que el famoso monstruo del lago puede ser una
manada de huillines (especie de nutria o lobito de río) o de
ciervos, o El Cuero, terrorífico monstruo de la mitología chilota
con las características de una manta raya.


Sin embargo lamento defraudarlos, el martes pasado, navegando por la zona del brazo Blest, Delfina Campo creyó ver al Nahuelito. Pero a medida que se acercaba la cosa varió…

Publicado por Diario Digital Bariloche 2000, 10/01/11