jueves, 24 de marzo de 2011

Memoria, utopía y porvenir *

Hoy es el día de la Memoria. Hans Schulz fue invitado por la comunidad educativa del CEM 45 (Centro de Educación Media 45) de San Carlos de Bariloche, que intentó pensar las relaciones entre Iglesia y Dictadura. Para ello organizó como parte de la propuesta educativa la proyección de la película “4 de julio, la masacre de San Patricio” y el valioso intercambio testimonial con Roberto Killmeate, vecino de Dina Huapi, ex-cura palotino y miembro de la comunidad religiosa que sufrió la masacre más importante que vivió la iglesia comprometida de nuestro país.
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Bob Killmaete en diálogo con alumnos del CEM 45 luego de la proyección de la película “4 de julio: La masacre de San Patricio”

Los palotinos, la iglesia y la memoria
“Muchas gracias por invitarme. Somos colegas porque yo también estoy estudiando Antropología en la Universidad, es decir somos todos estudiantes. No es muy frecuente que me inviten a ver la película (“4 de Julio”) y a contar sobre ella porque es un caso olvidado. La película ha traído este recuerdo y lo ha actualizado para que no sea sólo algo de la historia, solo del pasado.

La congregación de los Palatinos tiene ahora una postura más de olvido que de analizar el por qué de lo que ha sucedido y la película ha rescatado la historia para que no nos olvidemos. Lo importante es esto de que los hechos históricos no son algo “que ya sucedió” sino una muestra de que seguimos andando y queriendo transformar un poco la sociedad que se nos plantea y ese es el tema que me gustaría conversar con ustedes.

Quisiera hacer una pequeña síntesis de lo que yo pienso ahora, después de una cantidad de años transcurridos y luego de los cuales nadie está acusado ni preso sobre esta situación. Recién ahora ha comenzado una investigación sobre el caso del padre Angelelli quién muere el mismo año y que forma parte del contexto de un pensamiento de la iglesia. Ahora se está investigando ya que hay una persona responsable de su muerte. Es increíble que todavía hoy no hay ningún responsable con respecto a estos cinco asesinatos, excepto Videla que ya sabemos que está condenado. Quién fue y por qué esto fue así son preguntas que todavía quedan sin responder.”

“Quiero ubicarlos un poco en el texto y en el contexto de la historia, en los “famosos” años setenta. Allí teníamos dos posibilidades y una de ellas era pertenecer a un grupo de la iglesia que cuestionaba profundamente el sistema de la desigualdad en la sociedad latinoamericana y formaba parte de una militancia política que también cuestionaba las injusticias que teníamos en ese tiempo. Estos son dos modelos de trabajo que se construyen en los años setenta y creo que se terminan prácticamente a mediados de la década del ochenta y los noventa cuando ya ese grupo de gente que pensamos en una transformación de la sociedad había muerto, desaparecido o vivía en el exilio. Si hacemos un análisis o un balance, aparentemente hemos perdido porque lo que creíamos que podíamos construir no lo pudimos hacer y lo que creíamos que podíamos cambiar tampoco lo cambiamos. Al contrario, retrocedimos.

Las preguntas son entonces ¿Por qué? ¿Qué pasó? ¿Por qué en los años setenta teníamos una esperanza grande de poder cambiar la sociedad?
Todos sabíamos que la sociedad tenía injusticias y cosas de desequilibrio y que en ese sentimiento de la búsqueda de querer cambiar las cosas conseguimos formar una conciencia colectiva. Nos sentíamos parte del nosotros. Sentíamos que nosotros también éramos bolivianos, peruanos, también éramos esa parte del pueblo explotado de América Latina. Y ese sentimiento colectivo nos daba una sensación de pertenencia a una sociedad que debíamos cambiar.”

“Y por eso en este camino, en esta búsqueda del cambio aparece un documento que no se si ustedes lo conocen y si no tendrían que buscarlo que se llama el Documento de Medellín. En él los obispos de América Latina en el año 1968 se reúnen y producen ese documento que causó bastante dolor de cabeza al gobierno militar porque allí la iglesia como conjunto denunciaba la explotación y la injusticia que había en el continente Latinoamericano. En él se introduce un concepto que es el de que la gente no es pobre sino que está empobrecida por el sistema de injusticia. A nadie se le ocurre que quiere ser pobre, la pobreza es una consecuencia de la injusticia de las estructuras que se habían armado. A nosotros no se nos ocurre ser pobres sino que la estructura no nos permite vivir mejor y algunos son excluidos de este sistema.

Aquí es donde nosotros comenzamos a estudiar esta problemática y a trabajar dentro de la iglesia para la transformación en lo que en ese momento se llamó “la teología de la liberación”. El grupo que profesaba esos ideales comenzó a pensar esos elementos desde la fe para ver de qué manera se podía conformar la transformación de la sociedad latinoamericana. Uno de los elementos fue la “teoría de la dependencia”, otro, el análisis de la incorporación de elementos marxistas dentro de la fe cristiana. Obviamente que esto no fue aceptado por la cúpula de la iglesia y la gente que pensábamos en esa dirección fue la que fallece el 4 de julio.

Gente joven y mayor dentro de una comunidad que había gestado una forma de pensar y dar testimonio de que queríamos cambiar la sociedad. En ese cambio de la sociedad entramos en un momento político muy complicado que va del año 1973 a 1976, una época que tiene poca investigación histórica.”

“Y entonces ese grupo de gente que pensábamos en un cambio desde la fe y desde la iglesia éramos un grupo reducido. Hubo también un sector que militó en la política y pensó que por ese camino no se podía ir y optó por el uso de las armas, es decir pensó que el cambio lo íbamos a hacer cuando tuviéramos el poder. Y así se constituyó la línea de Montoneros que comienza a accionar para adquirir el poder.

Ambos coincidíamos en algo, esto era: teníamos que cambiar la sociedad. Claro que ellos fueron los más castigados porque fue un enfrentamiento, una lucha. El sector nuestro, la gente que buscaba la confrontación pacífica y de las ideas cuando mis compañeros quedan muertos en la sala de arriba de la comunidad les ponen: “Por envenenar la mente de los jóvenes”.

Es decir que teníamos la categoría de ser pensadores que influíamos en la sociedad para que esa conciencia colectiva de sentirnos “nosotros” cada vez se profundice más. Porque a medida que la sociedad nos hace ir solamente por el camino individual y creamos que así podemos cambiar la sociedad, en realidad perdemos. Sólo si tenemos conciencia colectiva de que somos un grupo y que somos muchos y que nos sentimos parte de ese todo, recién allí se realiza esa transformación y ese cambio. Individualmente no podemos hacer nada. Y la sociedad quiere que seamos nada más que individuos, nos fragmenta para que seamos jóvenes, viejos, ancianos, etc. para que no sentamos un nosotros que es colectivo y eso es lo que me parece que hay que construir de vuelta.”

“En esa idea de la película ­-4 de julio– Zubizarreta, que era un chico de once años en esa época, termina de estudiar cine y su compromiso era hacer una película de lo ocurrido ese día. Él vivía dentro de la parroquia de San Patricio en Belgrano y vio todas las idas y venidas de lo que sucedió y logró plasmar esta idea.
¿Y qué es lo que quería hacer él con la película? Fundamentalmente no contar un hecho histórico, es decir mostrar como sucedió o cómo los mataron sino mostrar cómo todavía se sigue buscando este cambio en la sociedad. Que la muerte signifique una transmisión, una valorización de ese colectivo para que la gente se entusiasme en buscar este cambio que tanto necesitamos, para que todos seamos realmente iguales y participemos todos de un “buen vivir”.

Porque solamente algunos puede vivir bien y los otros tienen que someterse a la esclavitud de un trabajo indigno y no poder aspirar a más. Y este es el testimonio del 4 de julio, seguir creyendo en esa sociedad de esa gente a la que mataron violentamente y que pensaba esas cosas. Yo sigo pensando lo mismo y aquí estoy en Dina Huapi trabajando en el Mercado de la Estepa construyendo con la gente, que son todas mujeres de la línea sur, un mejor vivir y esa construcción hacerla con alegría.”

* Publicado por Diario Digital Bariloche 2000, 24/ 3/ 2011

La leyenda de Tenten - Vilu y Coicoi - Vilu



La leyenda cuenta que hace milenios, Chiloé era parte de un sólo cuerpo terrestre unido al continente. Pero que un día apareció el espíritu de las aguas, en forma de culebra: Coicoi – Vilu (Co = agua y vilu = culebra). Este ordenó el ascenso de las aguas ocasionando con ello la inundación de las tierras bajas, valles y cerros, sepultando con ello a sus habitantes.

Cuando las aguas cubrían gran parte del continente, se presentó el espíritu protector de la tierra: Tenten – Vilu (Ten = tierra y vilu = culebra) originando el inicio de una batalla.

Las culebras golpeaban sus colas con fuerza, sus alientos se transformaban en vientos poderosos. Mientras una elevaba el nivel de las aguas la otra elevaba el nivel de las tierras, tratando ambas de proteger todo lo existente en sus respectivos dominios.

Después de años de lucha, la culebra Tenten logró vencer a su enemiga sumergiéndola en las profundidades. Coicoi - Vilu se retorcía, pero antes de hundirse en el mar levantó con furia su cola golpeando la tierra y haciendo que ésta se quebrara conformando así los antiguos valles en golfos y los cerros y cordilleras en islas.

Aunque es inevitable comparar la semejanza de esta leyenda con el mito cristiano del diluvio universal, la tragedia de Japón le otorga una vigencia impresionante (porque también podría referirse a algún antiquísimo maremoto o tsunami) y advierte sobre la violencia impredecible de la naturaleza en cualquier parte del mundo; violencia que tal vez responde a la que ejercemos sobre ella.


El investigador y divulgador Bernardo Quintana Mansilla, nacido en Achao,pueblo de Chiloé, comenta en su libro “Chiloé Mitológico” que “…geológicamente hablando, el acontecimiento que cuenta este mito, se refiere a un cataclismo, y ello lo prueban, en cierto modo, las características actuales del territorio. Basta mirar el mapa , para apreciar a primera vista, como el valle central de Chile, al llegar al extremo de la provincia de Llanquihue, se pierde o mejor continúa su trayectoria en el mar (Llanquihue = lugar hundido o donde se hunde)…”.

jueves, 17 de marzo de 2011

LUNES 21 DE MARZO DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA



Cada año, el 21 de marzo, la UNESCO celebra el Día Mundial de la Poesía.

La decisión de proclamar el 21 de marzo como Día Mundial de la Poesía fue adoptada durante la 30ª reunión de la UNESCO celebrada en París en 1999.

En san Carlos de Bariloche, la Escuela Municipal de Arte "La Llave" junto a la Biblioteca Municipal "Raúl Alfonsín", dependientes de la SubSecretaría de Cultura, impulsan el movimiento "LIBRO LIBRE" invitando a la comunidad a sumarse a la LIBERACIÓN MASIVA DE LIBROS EL DÍA 21 DE CADA MES, COMENZANDO EL LUNES 21 DE MARZO DE 2011.

La idea es sencilla: "liberar" (dejar) un libro en un espacio público.Proponemos las plazas San Ceferino y belgrano, el Centro cívico, el Monolito del km 1 y la escuela Municipal de arte "La Llave". El libro debe tener una dedicatoria que indique que pertenece al Movimiento LibroLibre y que es de quien lo encuentre durante el tiempo que tarde en leerlo. Luego debe liberarlo del mismo modo en que fue encontrado.

Por su parte me llega una gacetilla del Corredor Literario Patagónico coordinación Santa Cruz, adhiriendo a los festejos que a lo largo del mundo se realizarán este 21 de marzo, con una actividad libre y gratuita en las escuelas de Puerto San Julián que quieran sumarse a la actividad.

Las escuelas y/o docentes a quienes les interese participar, pueden contactarse con Claudia Elisabet Sastre al correo macadamia66@hotmail.com para combinar horarios de la actividad (no es necesario que sean docentes de lengua o literatura).

domingo, 13 de marzo de 2011

Carlos Chingolo Casalla: 70 años sacándole punta al lápiz




Chingolo Casalla acaba de inaugurar una muestra retrospectiva de historietas, dibujos y pinturas en el Hotel Inacayal (Juan Manuel de Rosas 625).

Egresado de la Academia Nacional de Bellas Artes, Carlos Chingolo Casalla, participó en el equipo de Lino Eneas Spilimbergo que pintó una parte de la cúpula de las Galerías Pacífico.
Luego de recibir de José Luis Salinas las primeras enseñanzas sobre cómo se hacía una historieta, adaptó la película Beau Geste mientras trabajaba en publicidad.
Casalla dibujó, también para Columba, Álamo Jim que, como El cabo Savino *, El Cosaco, Perdido Joe, Memorias de un Porteño Viejo y Chaco, en las revistas D'Artagnan, El Tony, Nippur Magnum. También colaboró con la revista Misterix de Editorial Frontera.
En 1994 editó El Gran Lago, historia ilustrada del Nahuel Huapi y en el 2000 editó su versión ilustrada del Martín Fierro.
Viene publicando desde hace años distintas tiras diarias en el diario Río Negro, basadas en temas históricos de la Patagonia. Reside desde hace años en San Carlos de Bariloche donde se lo puede ver a menudo caminando por la calle Mitre, charlando con amigos o conocidos.
Pero además del dibujante, los noctámbulos se van a encontrar en algún pub de Bariloche con otro Casalla, tocando los timbales o el bongó, porque desde muy joven descubrió los tamboriles en el porteño Barrio del Abasto y se quedó para siempre con ellos. Fue uno de los fundadores de la banda de jazz del Bop Club Argentino y toda su vida improvisó ritmos de jazz y música rioplatense, en grupos formales e informales.

*El cabo Savino
El 1 de abril de 1954 comenzó a publicar su personaje El Cabo Savino en la contratapa del diario La Razón, en forma de tira diaria. Luego de cinco meses, Savino pasó a publicarse en el diario Democracia y las revistas Puño Fuerte y Puño Fuerte Extra de Editorial Láinez. En 1957 Savino se trasladó a las publicaciones de la Editorial Columba: El Tony, D'artagnan y Fantasía y aparecería allí hasta 1994.

martes, 8 de marzo de 2011

LAS GRUTAS Y SU BALNEARIO Por Graciela Cutuli *



Patagonia cálida

Las Grutas es la playa más concurrida de la Patagonia gracias a sus aguas cálidas y un paisaje excepcional a orillas del Golfo San Matías. Guía para conocer un balneario distante pero único, donde las mareas ponen el ritmo de cada día y los alrededores invitan a las expediciones de aventura, la exploración arqueológica y los deportes de playa.

La costanera blanca que se extiende a lo largo de los balnearios céntricos de Las Grutas, a orillas del azulísimo Golfo San Matías, pone en la costa rionegrina un inconfundible aire mediterráneo. El resto lo hace el mar, gran protagonista del verano, que aquí es el gran convocante de la temporada. Lo demás es una postal que ya dejó de ser un secreto para hacerse bien conocida: cientos de sombrillas, de todos los colores, que dibujan un patchwork multicolor sobre la arena.

Curiosamente, la postal es bien movediza, ya que el marcado ritmo de las mareas –que “arrincona” a los bañistas contra las grutas cavadas en la roca del balneario por la erosión marina– obliga de tanto en tanto a desplazarse hacia atrás para permitir el avance del agua. Es casi como si fueran dos playas, con un desnivel, que se aprovechan a fondo cuando la marea baja y la gran plataforma rocosa habitualmente bañada por el mar queda al descubierto. Ahí está además el secreto de uno de los dones de Las Grutas: la temperatura del agua, que a pesar de las latitudes donde se levanta el pueblo es igual y hasta un poco más cálida que en la provincia de Buenos Aires, gracias a la influencia de corrientes marinas. No sólo eso: cuando la marea sube sobre la plataforma rocosa, llega casi caliente y así se mantiene hasta que cubre prácticamente hasta las rodillas. Un buen regalo de la naturaleza que hizo de este balneario rionegrino uno de los más concurridos, sobre todo por veraneantes de la Patagonia y del sur bonaerense, que lo prefieren por su cercanía, ambiente familiar y animación constante durante los meses estivales.

EL MAR O LA PILETA Para llegar a Las Grutas hay que recorrer unos 1150 kilómetros desde Buenos Aires, los últimos por una ruta donde el tránsito disminuye notablemente. Y de pronto allí, después de varias decenas de kilómetros de nada, aparece el prometedor cartel que indica el desvío y lleva hacia las orillas del mar. Quien quiera seguir hacia el sur otros 280 kilómetros llegará a Puerto Madryn, ya en la provincia de Chubut: pero son muchos quienes privilegian la playa, se quedan en Las Grutas y emprenden la visita a la vecina chubutense sólo por el día. También se puede, a mitad de camino (unos 150 kilómetros al sur de Las Grutas) visitar otro balneario rionegrino en ascenso: Playas Doradas, en Sierra Grande, que cautiva con su aire agreste y arenas interminables.

Lo cierto es que Las Grutas parece haber resuelto un viejo dilema de los veraneantes sobre las ventajas del mar o la pileta. Y lo hizo de una forma original, excavando piletones en la superficie rocosa que periódicamente el mar cubre y descubre, de modo que al retirarse la marea, estos huecos artificiales quedan llenos de agua de mar (y con ella la sutil vida que la acompaña). Hay piletas de diferentes tamaños y profundidades: las más bajitas son las que logran calidez en el agua; las más profundas son las favoritas de los más grandes para jugar. La única precaución, imprescindible, es caminar con cuidado de una a otra o hacia la rompiente, ya que cuando el mar se va la superficie rocosa queda bien resbaladiza. Nada que un buen calzado antideslizante no pueda solucionar.

DESPUES DE LAS BAJADAS Las Grutas propiamente dicha tiene diez bajadas al mar, formando una suerte de arco frente a la parte céntrica de la ciudad. Aquí se concentran los servicios –balnearios, excursiones náuticas, caminatas, pesca deportiva desde la costa– y también la gente. Quien quiera entonces sentir el mayor aislamiento que puede ofrecer una playa patagónica debe dirigirse hacia el sur y recalar primero en Piedras Coloradas, a sólo cinco kilómetros del centro. El nombre se debe a un afloramiento granítico a orillas del mar, que forma masas rocosas de color rojizo ideales para jugar o sentarse a tomar sol en la propia isla desierta. También aquí manda el ritmo de las mareas, de modo que algunas horas del día las “piedras coloradas” quedan cubiertas por el agua. Es un buen momento para retroceder hasta los médanos y probar suerte en las tablas de sandboard, deslizándose con mayor o menor gracia ladera abajo. De todos modos, conviene recordar que el sol pega, y con intensidad: entonces hay que contar con protección, o lanzarse a la aventura más bien hacia el atardecer.

Algo más al sur se encuentra el sitio conocido como El Buque, otra formación rocosa que se ve durante la bajamar. Es el lugar perfecto para los cazadores de mejillones y pulpitos, que quedan atrapados en las grutas y lagunitas que se forman junto a la costa. Y avanzando un poco más, a 13 kilómetros de Las Grutas se llega a El Sótano, cuyos acantilados son los favoritos de muchos pescadores, mientras los chicos y grandes que buscan sentirse como Indiana Jones pueden descubrir las ostras fosilizadas del cercano Cañadón de las Ostras.

EL SABOR DE LA SAL Uno de los grandes atractivos de Las Grutas es que tiene mucho más que playa. Los amantes del avistaje de aves, por ejemplo, pueden emprender el camino hacia la zona de San Antonio Este –el puerto por donde se exporta la fruta del Alto Valle de Río Negro– y conocer sus desérticas pero imponentes playas de conchilla, que forman parte de una reserva natural destinada a proteger a las aves migratorias que cada año recorren miles de kilómetros entre Tierra del Fuego y el Polo Norte. Estas playas, totalmente agrestes y solitarias, son de una belleza increíble y sus aguas turquesas y cálidas las hacen dignas de un pequeño y desconocido Caribe rionegrino.

Otro sitio para descubrir sí o sí es la Salina del Gualicho, a 60 kilómetros de Las Grutas. Este desierto de sal se encuentra en el Bajo del Gualicho, a 72 metros bajo el nivel del mar, la segunda mayor depresión de nuestro país (la primera es el Bajo San Julián, en Santa Cruz, que con 107 metros bajo el nivel del mar es la mayor depresión del hemisferio occidental). Desert Tracks es la prestadora que organiza la visita: mucho más que una excursión, lo que se propone es una experiencia que resultará imposible de olvidar. Se sale al atardecer, en viejos camiones militares reacondicionados para el turismo, y se llega al oasis de sal alrededor de una hora después, para ingresar en los playones de trabajo rodeados de bloques blancos y gigantescos. Los guías se encargan de dar todos los detalles técnicos, empezando por el origen del salar, que se formó cuando se elevó la Cordillera de los Andes y esta zona sufrió una depresión que permitió el ingreso del mar. Pasaron los años y el mar se retiró, pero quedó una capa madre de sal de 23 metros de espesor: hoy, esta capa de sal es explotada con fines industriales pero se regenera todos los años, convirtiéndose en un recurso prácticamente inagotable. No queda sino agradecerlo, sobre todo cuando se llega hasta el corazón de la salina para ver la puesta del sol, que lentamente se hunde en el horizonte tiñéndolo de rosa y regala un toque romántico al brindis que se propone a los participantes. Más tarde se volverá a la zona donde quedó estacionado el camión para comer un pollo al disco recién preparado a la luz de las estrellas, y finalmente recostarse boca arriba para explorar con catalejos la magnificencia de la bóveda celeste del hemisferio austral.

DE PIEDRA Y PINGÜINOS La región de Las Grutas es el punto de partida para conocer otros lugares poco conocidos y de extraordinario valor natural. Desert Tracks propone un auténtico viaje de descubrimiento hacia Valcheta, donde se encuentra el bosque petrificado más importante del norte de la Patagonia, que empezó a formarse cuando las araucarias de la región –entonces fértil y floreciente– quedaron cubiertas por las cenizas de una erupción volcánica. Conocerlo y hacerlo conocer tal vez ayude a darle la relevancia que el sitio merece, sobre todo para lograr una mejor protección. Además, en Valcheta se visita un pequeño pero valioso museo levantado en la antigua usina local con objetos que recuerdan la ocupación indígena de la meseta patagónica, fósiles y huevos de dinosaurio petrificados. Durante la visita también se almuerza en una estancia y se visita la antigua estación de tren de Valcheta, inaugurada en 1910 por el presidente Figueroa Alcorta.

Otra opción imperdible es visitar la pingüinera de la Reserva Provincial Islote Lobos, 70 kilómetros al sur de Las Grutas (así no es necesario llegar hasta Punta Tombo, que requiere mucho más tiempo de viaje). Hace unos dos años se encontró aquí una colonia de 10.000 pingüinos, a la que se arriba transitando por la RN3 pasando previamente por Sierra Grande. Desde allí habrá que llegar al campo lindante con la reserva y acceder por una huella, con marea baja, hasta el islote La Pastosa, que alberga la colonia de pingüinos de Magallanes, acompañados por medio millar de lobos marinos. El lugar es único, y la ocasión ideal para terminar el día con un fogón para contar historias gauchescas de la Patagonia.

OLIVAS AUSTRALES El clima seco y el suelo pedregoso inspiraron a los promotores de la firma Olivos Patagónicos para establecer en Las Grutas las primeras plantaciones de aceitunas destinadas a la producción de aceite en la Patagonia. Las aceitunas de la finca La Sofía son, entonces, las más australes y también las más cercanas al mar en el país: en total hay unos 11.000 olivos plantados sobre unas 30 hectáreas, dedicados a la producción de aceite extra virgen en una fábrica inaugurada con tecnología italiana. Desde la plantación hasta la comercialización, todo se realiza en las afueras del balneario siguiendo normas orgánicas para lograr un aceite de alta calidad, elaborado en promedio menos de seis horas después de la recolección de los frutos, totalmente a mano. La mayoría de las aceitunas son de variedad Arbequina, y un pequeño porcentaje son Frantoio y Empeltre: el resultado se puede probar en las mesas de Las Grutas, acompañando los platos típicos del lugar, naturalmente a base de pescado y frutos de mar del Golfo San Matías.

* Publicado en Página 12 el 23/ 1 /de 2011

viernes, 4 de marzo de 2011

Me escribe una amiga que tiene familiares en El Hoyo:

…ayer estuvimos en el Hoyo: realmente dantesco. 1800 hectáreas quemadas... ráfagas de fuego de 80 km por hora. Pero... ellos enteros, divinos... vida en los ojos... decisión para seguir adelante... un canto a la vida... realmente íbamos con el corazón partido y volvimos con el corazón entero. Yo no sé si podría superar dos incendios... perdieron todo todo... pero ya tienen planes... Mónica, la mamá andaba en camioneta de un lugar a otro consiguiendo combustible para los camiones hidrantes... todavía había focos en el lugar... Julián comió manzanas asadas de los árboles durante los dos días que trabajó. Casi pierde la vida entre las llamas ... en fin... historias que no se pueden creer…

miércoles, 2 de marzo de 2011

Se aplaca en parte el incendio en El Hoyo y Lago Puelo



Por suerte, anoche la lluvia trajo algo de alivio a El Hoyo y Lago Puelo, en el Noroeste de Chubut, afectadas por un incendio que empezó el lunes ocasionando pérdidas materiales y ambientales: más de 150 hectáreas de bosque nativo e implantado en el cerro Currumahuida, una montaña que tiene a las localidades de El Hoyo y Lago Puelo a un lado y otro de sus laderas, y las rutas 40 y la provincial 16 ubicadas de manera paralelas.


Desde Bomberos informaron que si bien no puede decirse que el fuego esté controlado, la situación mejoró notablemente por la lluvia y se continúa trabajando en focos estratégicos aislados y trabajando en un relevamiento para tener información precisa de las construcciones y pobladores afectados.

La ruta nacional 40, que conduce a Esquel hacia el Sur, permaneció cortada y las clases fueron suspendidas en toda la región.

El incendio se desató el lunes por la tarde, cerca de las 15, en la base del cerro Currumahuida y esto obligó a evacuar el turno tarde de la escuela 108, ubicada en ese lugar. Presumen que el fuego habría sido intencional. Desde defensa civil informaron que habría dos menores y un mayor demorados por la policía.

Pese al trabajo de dos aviones hidrantes de Trevelin y El Bolsón, un helicóptero perteneciente al Ejercito Argentino y más de veinte unidades de combate de incendios- (autobombas-camiones hidrantes-camionetas-ambulancias), el incendio puso en evidencia la precariedad de elementos con que cuenta la región para combatir un incendio de estas proporciones, en el que muchas familias han perdido sus viviendas y el trabajo de toda una vida.

Actualmente, más de ochenta brigadistas trabajan para sofocar las llamas y dependen del Parque Nacional Lago Puelo, Bomberos Voluntarios Lago Puelo, Defensa Civil de la Provincia de Chubut, Defensa Civil de la Municipalidad de Lago Puelo, Plan Nacional de Manejo del Fuego, Dirección de Bosques de la Provincia de Chubut, SPLIF- Servicio de Protección y Lucha contra Incendios Forestales- Las Golondrinas y El Bolsón, Bomberos Voluntarios de El Bolsón, Bomberos Voluntarios de El Hoyo y Gendarmería Nacional. Anoche también se esperaba el arribo de combatientes de incendio de Los Antiguos y Río Gallegos.