miércoles, 29 de junio de 2011

La tercera es la vencida

Foto de Chiwi Giambertone

Me llegó un mail de G. a quien no conozco y le pedí permiso para compartirlo:

la tercera es la vencida!!me voy avivir al sur!
hola, quería contarte mi historia, te encontré por casualidad en internet buscando noticias de Bariloche, porque nos vamos a vivir a fin de año pase lo q pase con volcan o sin volcan nos vamos!
vivimos, somos de Bs As y mi familia se compone de 3 niñas de 3, 5 y 10 años y mi marido q trabaja en terminaciones de obra (pintura, durlok, recic d madera,etc) y yo soy profe de gym y del metodo pilates especialmente
es la tercera vez q volveríamos a Bche, la primera fuimos en 1999, 1 mes por trabajo d mi marido, la segunda ya enamorada del sur nos fuimos a vivir en el 2005 sin trabajo, sin nada! pero allá conseguimos todo lo q necesitabamos, en ese entonces teniamos 1 sola niña, estuvimos 4 meses y por falta de experiencia y necesidad de aprendizaje volvimos a Bs As equivocadamente bueno ya aprendida la leccion, volvemos por tercera vez!! y esta, es a todo o nada, otra vez sin nada y encima en el peor momento de Bche, pero tengo fe!!
ahora estoy segura que nuestro destino es Bariloche, tendria bastante para entrar en detalles de todo lo q nos paso por ir y venir del sur, con mucha gente en contra y otra aparentemente a favor, bueno eso ya paso! lo gracioso es q ahora tenemos q enfrentar lo mismo y peor! pero nadie me lo va a impedir y mas q nunca quiero gritar ¡Me voy a vivir al suuuuuur!!!
un beso enorme y gracias por este contacto. G

Gracias a vos por contactarte.

De paso les cuento que ayer terminaron de quitar la ceniza del techo de mi casa. Masticamos arena y ceniza que vuela por todos lados porque fue un día de mucho viento. Anoche, por suerte, empezó a llover y hoy está nevando. Benditas sean el agua y la nieve.
Pensándolo bien, hace 34 años, cuando llegamos, en Bariloche no había cenizas, pero era un terragal. En el pueblo, salvo unas pocas calles del centro, no había asfalto, y alegremente nos íbamos de excursión a Traful, El Bolsón, Villa La Angostura, Chile, etc., envueltos en nubes de tierra y con autos mucho menos confortables que los de ahora…
Y nos lo bancábamos. Y disfrutábamos.
Y hacíamos caminatas de montaña y volvíamos con tierra hasta en las orejas y conocíamos lugares increíbles. Y en medio de esos lugares increíbles, una amiga decía: lo mejor de estos paseos es el baño que te pegás a la vuelta…
Así que habrá que apechugar nomás, porque no hay mal que dure cien años.

martes, 28 de junio de 2011

El lago con alfombra



Así, con esta alfombra de arena volcánica, se veía el Nahuel Huapi los primeros días después de la erupción del volcán Puyehue.

lunes, 27 de junio de 2011

¿Te acordás? por Albertina Rahm *



¿Te acordás del loco Díaz? Cuando éramos chicos lo mirábamos pasar por la ventana de nuestras casas. A veces nos animábamos a acercarnos a la calle, porque, aunque nos divertía, le teníamos miedo. El loco Díaz. Me acuerdo que tenía barba, siempre andaba rotoso y la ropa le quedaba grande. Caminaba con grandes trancos y de golpe se paraba, reculaba tres o cuatro pasos, daba unas vueltas, se acomodaba el sombrero gris y seguía su camino. Mamá nos decía que se daba cuenta cuando lo estábamos mirando y por eso se ponía nervioso.
¿Te acordás que no faltaba a misa de diez los domingos? Nosotros, con nuestro misal abierto y el rosario apretado en las manos, hacíamos como que rezábamos: padre nuestro que estás en el cielo... pero en realidad estábamos pendientes del loco, y a cada rato, disimuladamente - eso creíamos - nos dábamos vuelta para mirarlo. En medio de la ceremonia, cuando no volaba una mosca, porque el cura estaba dando la hostia o el sermón, daba un resoplido o pegaba un zapateo. Ahí no le teníamos miedo, al contrario, nos agarrábamos unas tentaciones... Con una mano en la boca y la cara tapada con el libro, tratábamos de reprimir la risa. Entonces mamá nos sacaba de un brazo, nos daba un buen reto y nos amenazaba con no llevarnos nunca más a misa.
¿Te acordás que una vez mi papá lo contrató para hachar unos troncos y después de terminar siguió volteando todos los arbolitos de alrededor? Si papá no hubiera aparecido a tiempo no quedaba árbol en pie. Mamá le dijo que aunque cobrara barato no lo trajera más para hacer trabajos porque podía ser peligroso. Era feroz con el hacha el loco. Por eso nadie le daba changas.
¿Te acordás de ese invierno que nevó tanto? Cuando se cortó el camino y muchos animales se murieron de hambre, un metro había delante de la casa y después vinieron las heladas. También... era pleno julio. La nieve tardó como un mes en irse. Nosotros chochos jugando con los trineos y nuestros padres meta secar la leña y cortar maitenes para los animales. Las estalactitas que colgaban del techo medían más de un metro. Una vez saqué una que era más alta que yo. Fue un invierno bravo. Ahí dejamos de ver al loco. Todos empezaron a extrañarlo. Se juntaron varios vecinos y fueron detrás del cerro, donde vivía. Nadie conocía de cerca su guarida, pero igual se contaban historias fantásticas del lugar. Tenés que acordarte. Recién cuando se fue la nieve - sería por setiembre – fueron a ver qué pasaba. Seguro que de esto sí te acordás porque nos impactó. Al loco lo encontraron tieso, desnudo, tapado con unas jergas viejas, rodeado de latas, botellas y su propio excremento reseco. El lugar donde vivía tenía tres paredes de chapa y según dijeron en el piso de tierra encontraron un crucifijo de madera, parece que labrado por él mismo. Eso es lo que contaron, y que tenía los ojos abiertos.
¿Te acordás que una vez le pasamos cerquita? Él se paraba atrás, al lado del confesionario y le vimos los ojos claros. ¡Qué raro que tuviera los ojos claros! ¿no?

* Albertina Rahm es docente de lengua y literatura y coordinadora de talleres de escritura para niños. Su producción literaria, cuentos y relatos costumbristas, es el resultado de sus experiencias de vida en esta zona. Participó en las antologías "Casi nada en el viento" y "Amor sin fin". Recibió mención en el concurso de Metrovías "Cuentos para leer en el subte". El relato “¿Te acordás?” pertenece al libro "Cuando el agua se vuelve vidrio".

Convivir con las cenizas



Es un bajón. Tratar de bloquear en mi casa todas las aberturas por donde se pueda filtrar la ceniza es imposible. Es como tener una obra en construcción permanente al lado, el polvillo insidioso se filtra y se deposita sobre todo.
Sentís la ceniza en la piel, en el pelo, en los ojos, la nariz y la boca. Y ni te cuento cuando se levanta viento.
Encima, en pleno centro de Bariloche, los autos siguen circulando a mil y levantando nubes de ceniza a su paso. De todas maneras se ven menos autos y también menos gente por la calle.
Trato de no ponerme obsesiva barriendo y limpiando todo el tiempo, porque es inútil y además me recuerda una asfixiante película japonesa de los ’60: “La mujer de la arena”, de Hiroshi Teshigahara, basada en una novela del escritor Kōbō Abe.
Cuenta la historia de un entomólogo, Jumpei, que, buscando un nuevo espécimen de insecto, queda varado en una aldea perdida en las dunas de una playa y es retenido contra su voluntad en la casa de una viuda, en donde es forzado a palear fuera la arena que constantemente se filtra por el techo y las paredes.
Hoy me puse a investigar acerca de la erupción del Chaitén, en 2008, y me enteré que ese volcán siguió en actividad durante más de un año…

martes, 21 de junio de 2011

Cómo vimos hoy, desde Bariloche, la columna de cenizas del Puyehue

Bariloche, mi casa






Mi sobrina Rosario, me reenvía el mensaje y las imágenes que tomó su amigo Jorge y quiero compartirlo, además hoy: VOLVIÓ A SALIR EL SOL!!!:
Hoy es un día que no olvidare nunca jamás!!...... todos, pero decir todos, incluye a todos!!! estuvimos en las calles, techos, veredas y plazas de Bariloche, los que no, haciendo café, chocolate, choripanes, pizzas y demás!!, ofreciendo a la gente lo que podían, como puedes ver en algunas fotos, San Carlos de Bariloche, una vez mas demostró el amor que siente por su ciudad. El animo, alegría, y esfuerzo que había en el ambiente era algo inolvidable!! la verdad que me siento orgulloso de pertenecer a este espacio desde hace mas de 35 años, hoy es un día que no olvidare nunca jamás... Jorge

lunes, 20 de junio de 2011

Volver al país del humo *




Del humo, de las fumarolas, de las cenizas, de los volcanes.
Así se formó la cordillera hace miles de años...
Salí de la terminal de Retiro ayer, domingo, a las 15. El colectivo iba completo. ¡Qué suerte! Pensé, se animan a pesar de las cenizas. Pero en Cipolleti y Neuquén se bajaron casi todos, quedamos cinco...
A las 9.30 de la mañana de hoy, lunes, costeamos el Limay. Su maravillosa y única transparencia verde azul está cubierta en muchas partes por un lodo gris de ceniza y en toda la zona hay una suerte de niebla muy espesa, que debe ser ceniza suspendida en el aire.
Tengo la boca seca y los ojos me arden, como cuando hace 15 días pasé por este lugar rumbo a Buenos Aires, el día después de la erupción del Puyehue.
Al llegar a Bariloche: alivio. Salió el sol. No hay mal que dure cien años, pienso. El lago parece limpio. A lo lejos, en la superficie se ve una especie de islote de cenizas, probablemente las que estaban en la orilla hace unos días, cuando vimos las impresionantes fotos del buzo. Ahora una corriente las debe haber arrastrado al centro.
La ciudad también se ve más limpia gracias al trabajo de los voluntarios de la Red Solidaria y de los vecinos, que seguirá el próximo domingo.
Quitar la ceniza llevará meses, los de Esquel saben de esto, lo padecieron el 2008, con la erupción del Chaitén.
En Bariloche – con todo el perjuicio que esto trae - fue mucho menos que en otros lados. Pienso en Villa La Angostura y también en el pueblo de Jacobacci, en la Línea Sur, que lo están pasando muy mal.


* “El país del humo” es el título de un notable libro de cuentos y textos breves, de Sara Gallardo.

Miles de vecinos limpian el centro de Bariloche






Miles de vecinos limpiaron voluntariamente el centro de Bariloche, por Soledad Maradona*
La jornada solidaria para limpiar Bariloche motivó a más de 2200 vecinos que de manera espontánea se acercaron esta mañana al Centro Cívico con palas, escobas, carretillas y rastrillos para formar los grupos de trabajo para mejorar el aspecto de la ciudad en respuesta a la convocatoria "Bariloche, mi casa".

La propuesta de limpiar la zona céntrica de Bariloche y despejarla de cenizas volcánicas que arrastró el volcán Puyehue- cordón Caulle luego de su erupción el 4 de junio pasado se originó en las redes sociales a través de una convocatoria de la Red Solidaria Bariloche.

La convocatoria fue sumando adeptos durante la semana anterior y ayer ya 1000 personas estaban distribuidas en grupos de a 20 voluntarios cada uno para limpiar un sector de la ciudad, a los que hoy se sumaron cientos de vecinos que de manera espontánea se presentaron para contribuir con las tareas que comenzaron minutos después de las 9:30.

"Es emocionante en Bariloche vernos a todos juntos en una movida espontánea con el espíritu de que venimos a limpiar nuestra casa", dijo a lanacion.com Vanesa Vicente, referente de la Red Solidaria local.

La jornada comenzó con una concentración en el Centro Cívico donde se conmemoró el Día de la Bandera con la entonación del himno nacional interpretado por la banda de música de la Escuela Militar de Montaña y luego se distribuyeron los grupos que comenzaron a trabajar en un radio de 25 cuadras de la zona céntrica desde la Costanera del lago Nahuel Huapi.

Se prevé que la jornada de limpieza concluya a las 16 donde nuevamente los voluntarios se congregarán en el Centro Cívico y se repetirán las tareas el próximo domingo en los barrios.

"Vine con ganas de ayudar, de darle ánimo a la gente que está tan triste con esto que nos está pasando y aportar mi granito de arena aunque suene paradójico en este momento", dijo Mirta una vecina del barrio Nueva Esperanza.

También Paula, en la zona de la Costanera y con escobillón en mano, relató a lanacion.com su deseo de "volver a tener los colores de siempre", lo que la motivó a sumarse a la convocatoria solidaria.

Mientras los grupos se distribuían con las tareas en las escalinatas de la Municipalidad se transmitían mensajes de apoyo de artistas internacionales y nacionales como Ricardo Montaner, Ricardo Arjona, Liliana Herrero, Juan Carlos Baglieto, Luciano Pereyra, entre otros.

* Publicado en La Nación 20/ 06/ 11

domingo, 12 de junio de 2011

Colecta solidaria por Jacobacci



La nube de cenizas volcánicas afecta sobre todo algunas ciudades de Neuquén y Río Negro, pero el pueblo rionegrino de Jacobacci es uno de los más golpeados: está tapado por 10 centímetros de polvo volcánico y hace cinco días está paralizado.
Con el apoyo de Red Solidaria, arrancó hoy en el edificio de la editorial PERFIL la colecta solidaria para la localidad rionegrina de Jacobacci, una de las más castigadas por las cenizas del volcán chileno Puyehue.
Jóvenes de Jacobacci que están estudiando en Buenos Aires, y Juan Carr, director de Red Solidaria, recibieron mercadería y elementos que están necesitando en el pueblo rionegrino, donde la ceniza provocó estragos, mientras se esperaba hoy que la nube continuara afectando la región.
Mañana, desde las 10:30 de la mañana, continuará la colecta en la puerta de Editorial PERFIL, en la calle Chacabuco 271, Buenos Aires. Se necesita ropa, antiparras, barbijos, solución fisiológica, guantes, manoplas, agua y alimentos no perecedos. La iniciativa se extenderá a lo largo de esta semana, hasta las 18 horas.

jueves, 9 de junio de 2011

Erupción del Puyehue




Imagen de la erupción del Volcán Puyehue capturada por el instrumento MODIS de la Nasa, 6 de junio de 2011

Se puede percibir la cordillera de los Andes a la izquierda y a la derecha la costa atlántica con la reconocible Península de Valdés. En el centro del lado izquierdo de la foto se ve el volcán en erupción y la columna de humo blanco que sube hacia el norte de la Argentina y se desvía hacía el este y llega hasta el Atlántico.
Algo a remarcar en esta foto es la densidad de la nube de cenizas que proyecta su sombra negra sobre la tierra, produciendo el efecto de la noche en pleno día en algunas zonas como Bariloche y Villa La Angostura.

martes, 7 de junio de 2011

Vuelvo al sur



Llegué ayer Lunes a Buenos Aires, en colectivo. No fue una decisión por la erupción del volcán (había comprado hace tiempo el pasaje para viajar el domingo 5) pero fue providencial, porque mi condición de asmática no es la ideal para quedarme en este
momento...

Después no salieron más aviones, ni colectivos.

El domingo, entonces, me largué temprano a la calle arrastrando mi valija de rueditas, porque ningúna agencia de remises estaba funcionando (por lo menos no respondían los llamados) y decidí ir como fuera a la terminal.

Lo que vi al abrir la puerta de mi casa y salir a la calle fue como salir a un paisaje de “el día después”, todo gris, ni un alma, ni un sonido.

Agarré por la calle Elflein. A lo lejos se acercó un colectivo. Paró. No iba a la terminal, pero me dijo que esperara ahí, a que pasaran los que sí iban.
Le hice caso y me dispuse a esperar. Milagrosamente, en la lejanía apareció un taxi. Paró y me llevó.

Mi colectivo salió a las 3 de la tarde, con gente que escapaba de Villa La Angostura y turistas peruanos, brasileños y gringos, que no podían volver en avión.
El trayecto, al salir de Dina Huapi (en las afueras de Bariloche) y entrar en la zona del Limay fue casi indescriptible. Pero voy a tratar.

A medida que avanzábamos, íbamos entrando - a las 3 y media de la tarde - en una noche densa. Noche y cenizas en pleno día, porque es la zona que está a la altura de Angostura, mucho más damnificada por la erupción del volcán Puyehue que Bariloche, por su ubicación.

No se veía a dos metros y volaba la ceniza que cubría totalmente la ruta. Lo único que distinguíamos eran las luces titilantes de la caravana de vehículos que nos precedía, avanzando muy lentamente como cuando hay hielo o nieve (es un tramo de ruta muy sinuoso, con subidas y bajadas pronunciadas).

Recién al dejar la represa de Alicura, salimos de la noche volcánica y creo que – literalmente – todos respiramos aliviados.

Y pensar que hace diez días estuve en Puyehue, sin nada que presagiara esta catástrofe (allí fotografié las nalcas que ilustran la entrada sobre el curanto). Se lo comento a un amigo y también que dentro de diez días me vuelvo a Bariloche.

- Quedate en Buenos Aires, me dice. No vuelvas.
- No quiero, le contesto. Además no puedo, escribí un libro que se llama “Me voy a vivir al sur”.
- Escribí la segunda parte y que se llame “No sabía que me esperaba un volcán…”
- No. Yo vuelvo pase lo que pase. Allá está mi casa.

sábado, 4 de junio de 2011

El Puyehue en erupción



Increíble. Hace una semana cruzamos la cordillera, con mucha nieve, y llegamos a Puyehue, en Chile, que era un paraíso de helechos verdes y nalcas que me incitaron a escribir sobre el curanto mapuche.
Hoy, estamos preocupados. El volcán Puyehue, que parecía totalmente inofensivo (en los 34 años que llevo aquí no dijo ni mu, ahora ha dicho más que mu y se puede ver en you tube) se ha encabritado.
Qué ingenua, porque eso es lo que suele suceder con los volcanes, pasó con el Chaitén, en 2008...
Hoy a la tarde, estaba concentrada terminando un trabajo en la compu y de repente veo que está oscurísimo. Deben ser las siete, pensé, cómo se pasó la tarde, pero miré el reloj y eran las cuatro y media...
A partir de ahí empecé a recibir llamados de amigos que viven en los kilómetros, también asombrados por la repentina oscuridad. Está lloviendo, decían algunos. Y lo que llovía era ceniza.
Otros vieron explosiones a lo lejos, del lado de Chile.
Mi calle y mi casa- vivo en un barrio céntrico de Bariloche - empezaron a cubrirse de ceniza.
En realidad la impresión es que estamos adentro de una nube de ceniza, que no es como la ceniza del hogar o la chimenea, esta ceniza está hecha de partículas, de bolitas minúsculas de vidrio.
Después empezaron los truenos. Cada tanto se oye un tronar impresionante. Impresionante porque en los lugares de montaña, como Bariloche nunca truena, eso es común en la provincia de Buenos Aires, no aquí.
Dicen que es por el choque entre el aire caliente del volcán en erupción y el aire frío de la cordillera, pero, la verdad, asusta un poco.
El panorama es desolador, Bariloche bajo las cenizas parece una ciudad fantasma, todo el mundo está guardado en sus casas, nadie quiere salir, ni sacar su auto y todos estamos deseando que llueva, para que aplaque un poco esta ceniza que puede ser muy dañina.