

Desde Villa La Angostura organizan excursiones a la zona del volcán.
“Una experiencia única que ocurre una vez cada sesenta años.” De esta manera, los pobladores de Villa La Angostura, la localidad situada al sur de Neuquén que se vio fuertemente azotada por la erupción del volcán chileno Cordón del Caulle, buscan una alternativa para hacer de la adversidad un escenario favorable.
A siete meses de la erupción del Cordón del Caulle, un grupo de guías de alta montaña, avalados por Parques Nacionales, ideó circuitos turísticos a la zona del volcán. Para acceder a la “postal lunar”, el turista puede realizar caminatas de fácil acceso, que van de 500 hasta los 2.000 metros. O bien, optar por una excursión de trekking de todo el día.
“La idea fue unirnos al volcán porque entendimos que no es sólo una montaña emanando ceniza. Tenemos al alcance de la mano este fenómeno natural. Un hecho histórico”, señala Pablo Bruni, coordinador técnico de Turismo y Promoción de Villa La Angostura.
Diego Meier, guía de montaña y biólogo, agrega: “Lejos de ser una situación peligrosa, esto nos da la oportunidad única de ver un volcán en actividad y conocer las huellas que dejó en el paisaje”.
Quienes ya lo han recorrido aseguran que el escenario es inusual, sorprendente. Un lago que solía ser azul y hoy está cubierto de piedra pómez y un bosque seco, quemado por el calor, captan la atención del visitante. Más adelante, el volcán que desprende, aún hoy, una impresionante columna de humo.
El trayecto es sencillo. Desde Villa La Angostura se toma la ruta 231 en dirección del Paso Cardenal Samoré. Ya en el límite con Chile, el camino comienza a subir por entre las montañas. A 200 metros de la frontera, un cartel con el logo de un caminante indica el sendero al Cerro Mirador. Se trata de una caminata por alta montaña desde donde se alcanza a ver el Puyehue, el Cordón del Caulle, el volcán Casa Blanca, y las “dunas” de arena volcánica.
Desde la costa del lago Puyehue se tiene una de las más imponentes postales del volcán. Del verde intenso de la selva valdiviana chilena se pasa a un gris intenso, sin vegetación ya que los arbustos quedaron cubiertos de ceniza y arena volcánica.
Para el trekking de día completo es necesario contratar a un guía de montaña avalado por Parques Nacionales ya que aún se considera zona en emergencia y además las señales del camino están tapadas por ceniza.
Información extraída del Diario Perfil, 14/01/12.

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