viernes, 11 de enero de 2013

UNA NAVIDAD DIFERENTE por Hans Schulz*







El Bariloche de antes

Nací en el año 1955. Cuando era adolescente vivía con mi familia en la Calle Emilio B. Morales –todavía de tierra- un poco más arriba del “Capraro”. La Gallardo era una avenida también de “tierra” con una larga fila de faroles en el medio hasta el Ayecán Rucá. La ciudad toda, pueblo aún, tenía para ese entonces menos de veinte mil habitantes. En una nota de Claudio Andrade publicada en el diario regional Río Negro el viernes 21 de diciembre de este año titulada “El caldo social ignorado: pobreza, exclusión, drogas” el autor dice que “el Alto de nuestra ciudad contiene cerca de 35.000 habitantes o más”. En ese entonces el “Alto” casi no existía y terminaba en la calle Brown o incluso más abajo y la ciudad que nos albergaba tenía solamente la mitad de los habitantes actuales de esos barrios. La pampa de “Huenuleu” era sólo eso: una desolada pampa alta llena de coirones y senderos para gente de a caballo con algunos habitantes rurales dispersos. Hoy es otra cosa, como lo han demostrado los incidentes de los últimos días, preludio a una Navidad diferente.

Yo recuerdo que en aquellos tiempos y en los días de niebla otoñal, muy temprano a la mañana, solía caminar hasta el colegio Ángel Gallardo por una ciudad espectral en la que la solitaria Catedral neogótica parecía un resabio de otro mundo. Ya en ese entonces me fascinaban sus vitrales y la extraña atmósfera mística que se respiraba en su interior. Junto al Museo de la Patagonia con su ordenada parafernalia de la conquista y el Centro Cívico con su general formaban parte del patrimonio inmutable que nadie osaba cuestionar. Con la vista puesta en el turismo todo parecía estar en su lugar. Los acontecimientos históricos significativos siempre ocurrían en otro lado. La mayoría vivíamos en una isla. Claro que ocurrían cosas, el secuestro y la desaparición de Juan  Herman por ejemplo. La trama oculta se movía como en todos lados pero era sólo eso, una trama oculta de la que poco se hablaba.  En la superficie y bajo el marco de paisajes imponentes siempre parecía brillar la luz. Y en ella transcurría la vida cotidiana de la mayoría. En general parecía que existía un cierto equilibrio. Era otra ciudad, otro país. Después llegó la dictadura, el neoliberalismo de los 90 y todo lo demás. Poco a poco el otro país de la irremediable desigualdad estructural, económica, cultural y política, nos fue alcanzando.

La visita a la Catedral


Y así veníamos caminando con mi hijo el jueves 20 de diciembre a la mañana cuando me propuso entrar a la Catedral para ver los vitrales de Thomas y el Vía Crucis de Santana.   Ese día el diario local “El Cordillerano” hablaba de “Interesantes inversiones” y no de “Triste jornada” como lo haría el día después junto a otros diarios que hablarían del “Infierno en Bariloche” y del “Estallido social con saqueos y violencia y presencia de Gendarmería en las calles”.  Al escribir estas líneas  los titulares ya se han volcado al nuevo volcán y sólo en su interior los editorialistas hablan en tono grave de “los hijos de la desintegración social”, de los “nuevos desheredados globales”,  del  “debut de los hijos de la pobreza estructural” y de una ciudad “con una geometría fragmentaria armada por espacios inconexos de comunidades que no se ven el rostro ni en el supermercado.”

Digamos que el 20 de diciembre a la mañana en la ciudad de abajo todo parecía estar en tensa calma. Y allí anduvimos con mi hijo en el interior de la Catedral mirando, comentando e interpretando. En la secretaría compré el calendario al que precede una imagen del cuadro de Chingolo Casalla: “Lo que no fue”, a la que acompaña la sugestiva cita de M. Ferrer: “los pueblos que pierden su memoria no están libres, están perdidos”. El epígrafe reza: “En la Patagonia 1881, Villegas, Inacayal, Sayhueque sentados alrededor de una luz en una mesa igualitaria.”

¡Memoria y libertad!, ¡Mesa igualitaria! La Catedral de nuestra ciudad, en imágenes y textos, acumula relecturas y reedita viejas aspiraciones de la humanidad toda. Con mi hijo saqué fotos y nos detuvimos a observar y leer con atención los paneles explicativos que se encuentran detrás del Altar. Son fragmentos de la historia de nuestra región, una historia de siglos que adquiere nuevos significados a medida que pasan los años y cambian los contextos.

El interior de la Catedral no ha permanecido inmutable. Algo está en movimiento y siempre descubro algo nuevo. Sobre una de sus paredes un nuevo panel en ciprés lleva una inscripción que dice: “Los vitrales en las catedrales, siempre han tenido valor pedagógico para la Fe. La Historia y la Memoria son cauces inseparables de la Fe Cristiana. En nuestra Catedral los vitrales representan temas y personajes de la Historia local. La inclusión de algunos personajes en los vitrales es una referencia histórica, no significa necesariamente idealizarlos. En 1946, los que construyeron la Catedral y nos la dejaron como magnífico legado también tenían su propia cosmovisión que reflejaron, por ejemplo, en la selección de los temas y los personajes para los vitrales. Respetar esos vitrales (cuatro o cinco entre cincuenta y dos) no quiere decir estar de acuerdo. Significa adultez cristiana y ciudadana que acepta y convive con el que piensa distinto.”

Un largo rato me quedé leyendo y pensando. Lo escrito en la madera es susceptible de muchas interpretaciones. Es verdad, debemos convivir con el que piensa distinto, mientras que la convivencia suceda en contextos democráticos. De todas formas, pensé, lo verdaderamente difícil, al revisitar la historia y revivir la fe en el hombre  y en su capacidad de aprender de  su propia experiencia, es practicar el cristianismo en lo más profundo de sus mensajes: la igualdad de los hombres y las mujeres ante los ojos de Dios y la posibilidad de vernos semejantes para construir los sentidos comunes.

No es ésta la primera señal que al respecto ha dado la iglesia en la Catedral de nuestra ciudad. Lo fue en su momento la inauguración de la serie de cerámicos que conforman el Vía Crucis del artista Alejandro Santana y que oficia de contrapunto crítico a algunas imágenes de los vitrales. En algunas de las Estaciones de la Cruz hay víctimas del terrorismo de Estado, Madres de Plaza de Mayo y Habitantes Originarios junto a algunas figuras valiosas del humanismo universal como las de la Madre Teresa de Calcuta, el obispo Martin Luther King y el Mahatma Ghandi. Los cerámicos también encierran algunas declaraciones implícitas de los derechos esenciales e inalienables de los pueblos: el derecho a la educación, a la salud, al pan y al trabajo. 

El Bariloche de ahora


En la plaza un artista está construyendo un puente sobre la estatua del general mientras los diarios nos informan que el padre de un joven ha denunciado que un integrante de la policía le ha disparado a su hijo a quemarropa exclamando a plena luz del día: “Ustedes andan robando, ahora se van a acordar del cabo Colombil.” (1) Mientras tanto el Ministro de Desarrollo Social de Río Negro, Ernesto Paillalef, ha señalado que el gobierno no desconoce la desigualdad en la distribución de la riqueza que existe en Bariloche y que ha venido a colaborar en el restablecimiento de la paz y el diálogo en la ciudad. Sin embargo, resulta dificultoso poder dilucidar fehacientemente lo sucedido,  restituir la tranquilidad y la necesaria comprensión, si por otro lado la Justicia, junto a las autoridades locales y provinciales, se ha dedicado a pedir a los vecinos que denuncien a los otros vecinos sobre su participación en los saqueos de los últimos días. ¿Es ésta una práctica ciudadana que apacigua ánimos e invita al diálogo? (2)

Nadie en esta ciudad puede negar que en términos económicos, sociales y culturales hay una franja de la población que a pesar del crecimiento económico todavía no ha recuperado la posibilidad de un trabajo estable en condiciones dignas. ¿Acaso una publicidad que permanentemente alimenta la insaciable necesidad de obtener bienes de consumo a los que difícilmente pueden acceder a ellos en nuestra ciudad no es motivo suficiente de constante irritación y potencial violencia? ¿Nos hemos olvidado que Bariloche tiene su propia historia de marginalidad, droga y crimen a las sombras de las complicidades de algunos políticos y juristas? Junio del 2010 y diciembre del 2012 son sólo recordatorios a toda la ciudadanía de las asignaturas pendientes que nos esperan al final del camino. Hay causas que avanzan con celeridad y otras que aguardan estancadas el día de su anunciada prescripción. Mientras tanto en una importante franja de la población el consumo vive su mejor momento.

Debajo de las noticias de los medios de comunicación digitales se acumulan los comentarios interactivos. Con referencia al joven herido de bala un mensaje de Facebook con nombre y apellido dice: “qué lástima que no fue a la cabeza el tiro”.

No hay dudas de que se trata de una ciudad, un país y una  navidad diferentes.

(1) http://www.bariloche2000.com/la-ciudad/informacion-general/73112-denuncia-que-se-bajo-a-buscar-una-bolsa-de-carne-y-recibio-un-disparo-de-la-policia-en-el-pecho.html

(2) http://www.bariloche2000.com/policiales/judiciales/73094-comenzaron-a-identificar-a-saqueadores-reciben-material.html

* Hans Schulz, descendiente de alemanes, nació en Bariloche hace 52 años y es antropólogo. Escribe libros, es guía de turistas extranjeros y organiza viajes culturales por la Patagonia. Ha publicado el libro autobiográfico "Mandato paterno. El frágil hilo del recuerdo" en el que evoca la historia de su familia, que se remonta a 146 años atrás, cuando sus abuelos llegaron a la Argentina.


Crónicas para Bariloche 2000, 24 de Diciembre de 2012.