domingo, 24 de marzo de 2013

RAYUELA a 50 años de su 1º edición - Luisa Peluffo

Publicado en Diario Río Negro, 24/3/2013

LEGENDARIA

¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua.

Julio Cortázar,“Rayuela", 1963

Ya no tengo el ejemplar de la legendaria edición de "Rayuela" , una de las obras centrales de Julio Cortázar y del boom latinoamericano, cuya aparición en 1963 motivó polémicas y deslumbró a la vanguardia cultural de Buenos Aires. Liderada por el Instituto Di Tella, esa vanguardia tenía su epicentro efervescente en una zona llena de librerías y galerías de arte que se extendía desde la plaza San Martín hasta la calle Viamonte, donde funcionaba la facultad de Filosofía y Letras.

 Y "Rayuela", con su propuesta de "libro para armar" y su voluntad de juego - ya desde el título – fue un verdadero soplo de aire fresco. Creo que no exagero si digo que muchos de sus lectores pensamos (como García Márquez cuando leyó la primera frase de "La Metamorfosis") : "Ah, carajo, yo no sabía que se podía hacer eso…".

Porque "Rayuela" fue sobre todo una obra de provocación que exigía la participación activa del lector y en su momento propuso una renovación del lenguaje literario, tanto en el uso de neologismos, como en su estructura.

Desafiando eso de que "nada extravagante puede perdurar" (Samuel Johnson dixit) la novela se puede leer de cabo a rabo, como cualquier libro, o siguiendo el orden propuesto por Cortázar en el "Tablero de dirección":

 "A su manera este libro es muchos libros, pero sobre todo es dos libros. El primero se deja leer en forma corriente y termina en el capítulo 56, al pie del cual hay tres vistosas estrellitas que equivalen a la palabra Fin. Por consiguiente, el lector prescindirá sin remordimientos de lo que sigue. El segundo se deja leer empezando por el capítulo 73 y siguiendo luego en el orden que se indica al pie de cada capítulo. En caso de confusión u olvido bastará con consultar la lista siguiente…" .

 De esta manera la novela incita al lector a cierta actividad y protagonismo, en contraposición con las novelas clásicas en las que es conducido por la linealidad de la historia.

Cortázar tenía pensado titular al libro "Mándala", en referencia a la búsqueda de la unidad del ser. Pero le sonaba pretencioso y decidió llamarlo "Rayuela", aludiendo al objetivo de alcanzar "el Cielo" que propone el juego y a la quimera de su protagonista Oliveira en perpetua búsqueda de algo que no puede definir.

En "Rayuela" el argumento no importa, o sólo importa en tanto es el escenario del deambular errático de un grupo de personajes en dos ámbitos: Buenos Aires y París. Estos pasajes entre distintos espacios, mundos y tiempos son un motivo constante en la obra de Cortázar y en este caso puede dividirse sumariamente en tres partes:

"Del lado de allá" cuenta la vida de Horacio Oliveira, un argentino en París y su relación con la Maga y su grupo de amigos del Club de la Serpiente, con los que entabla memorables conversaciones y discusiones.

"Del lado de acá", cuenta el regreso de Oliveira a Buenos Aires y el reencuentro con sus amigos Traveller y Talita.

"De otros lados", agrupa material heterogéneo: complementos de la historia anterior, recortes, citas de libros y textos atribuidos a Morelli, un viejo escritor (álter ego del autor).

Por otra parte, además de este corte abrupto con la novela "convencional", Cortázar estaba convencido de que "una de las razones que más se oponen a la gran literatura argentina de ficción es el falso lenguaje literario (sea realista o neorrealista o alambicadamente estetizante). Quiero decir que si bien no se trata de escribir como se habla en Argentina, es necesario encontrar un lenguaje literario que llegue por fin a tener la misma espontaneidad, el mismo derecho que nuestro hermoso, inteligente, rico y hasta deslumbrante estilo oral..." y menciona la admirable libertad de los escritores franceses e ingleses de... "escribir como quien respira y sin caer por eso en una parodia del lenguaje de la calle o de la casa...”.

"…Gracias a "Rayuela" – comenta Vargas Llosa - aprendimos que escribir era una manera genial de divertirse, que era posible explorar los secretos del mundo y del lenguaje pasándola muy bien, y, que jugando, se podía sondear misteriosos estratos de la vida vedados al conocimiento racional, a la inteligencia lógica, simas de la experiencia a las que nadie puede asomarse sin riesgos graves, como la muerte y la locura…"

Cortázar, que reconocía en su obra la influencia de dos autores tan opuestos como Borges y Arlt, también tiene sus referentes en Leopoldo Marechal, en Alfred Jarry, precursor del teatro del absurdo , en los delirios de Laurence Sterne y por supuesto en su admirado Raymond Roussel inventor de la inefable teoría "patafísica".

Pero es su propio cuento, "El Perseguidor" (publicado en "Las armas secretas") el que marca un cambio en su obra: "… "Bestiario" es el libro de un hombre que no problematiza más allá de la literatura y los cuentos de "Final de Juego" pertenecen todavía al mismo ciclo. Pero cuando escribí "El Perseguidor" había llegado a un momento en que sentía que debía ocuparme de algo que estaba mucho más cerca de mí mismo. En ese cuento dejé de sentirme seguro. Abordé un problema de tipo existencial, de tipo humano que luego se amplificó en "Los Premios" y, sobre todo en "Rayuela"… "

Más que en cualquier otro de sus libros, Cortázar cuestiona aquí la dialéctica de la civilización occidental y su tradición racionalista. Dice el crítico Luis Harss:"´Rayuela es básicamente una obra que intenta transmitir la percepción de otra realidad. La idea de que las cosas no son tal como las vemos subyace en todo el texto".

En sus páginas lo lúdico recupera su carácter de ceremonia y de ritual y se transforma en una actividad de adultos, que jugando seriamente huyen de lo absurdo del mundo. Aunque serán juegos inquietantes los de sus personajes, juegos de revelación, de locura, tal vez de muerte.

Así "Rayuela" propone un cuestionamiento filosófico, una rebelión contra el "falso lenguaje literario" y la crónica de una aventura espiritual.

PERSONAJES INOLVIDABLES:

"Rayuela" nos dejó grabada la imagen de la Maga con medias negras y zapatos colorados, despeinada, fumando Gitanes. Edith Aron, mujer de extraña belleza, de ojos brillantes y pelo color azabache , a quien Cortázar conoció en su primer viaje en barco a Francia - y después reencontró en una calle de París (como les sucede a los protagonistas de su novela) - inspiró el personaje.

"En 1963, todas las muchachas de la Facultad querían ser la Maga –recuerda Julio Ortega, editor de la edición crítica francesa de "Rayuela" –; y todos los hombres querían buscar su Maga, la fantasía masculina de la mujer enigmática que se relaciona con las fuerzas más intuitivas con una sabiduría inocente".

 Otro personaje inolvidable: la pianista freak Berthe Trépat y el capítulo dedicado a la experiencia de su concierto.

Referencias:
Luis Harss "Los Nuestros", Editorial Sudamericana (l973).
Omar Prego "La fascinación de las palabras", Alfaguara (l997).
P. Varón "Acerca de Julio Cortázar y su obra", Norma (l994).
Mario Vargas Llosa "La trompeta de Deya", Alfaguara (1992).