domingo, 14 de abril de 2013

LAS CARTAS DE GUADALUPE *



Siempre recuerdo con nostalgia mi primera etapa en Bariloche, sin conexión satelital, sin computadoras, sin mails, sin celulares, sin facebook, sin etc. etc. 
Ir al correo y abrir la puertita de madera de la casilla de correo - que me comunicaba con el mundo - era algo mágico, y guardo una pila de cartas que son una suerte de diario de aquellos primeros tiempos aquí. 
Tal vez por eso mi primera novela, "Todo eso oyes" fue espistolar. Todo un homenaje al género. Y también por eso, este proyecto  de Guadalupe Muro, que incita a cambiar el ritmo (bajar un cambio) y  a encarar proyectos grupales, me encanta y quiero compartirlo y además invitarlos a que se sumen:


 Desde Bariloche y difundiéndose por otras partes del mundo, la escritora Guadalupe Muro inaugura una obra literaria colaborativa de intercambio de cartas como una forma de compartir procesos creativos. 



 “¿Hace cuánto que no recibís una carta por correo? ¿Hace cuánto que no abrís un sobre que no sea la cuenta de luz? ¿Te acordás qué lindo que es recibir cartas?”

Con estas preguntas nostálgicas que pueden leerse también como un desafío, la escritora Guadalupe Muro tira las primeras coordenadas para los participantes de su nueva obra literaria colaborativa Las Cartas de Guadalupe, una propuesta que implica enviar y recibir correspondencia entre personas de distintas partes del mundo a cambio de una suma de dinero que le permite juntar lo necesario para viajar a Canadá y finalizar allí una novela comenzada hace varios años en un programa de residencia creativa.

Una idea que aviva la alegría postal y que teje una red que le escapa a la virtualidad para volver a centrarse en los cuerpos, las personas, los papeles.

La génesis del proyecto se remonta al 2007, cuando esta autora nacida en San Carlos de Bariloche en 1985 publicó su primer libro de poesía ¿Con quién dormías? (Huesos de Jibia) y organizó, para cubrir los costos, una preventa de ejemplares: “Ahí tuve la primera noción de comunidad (y vale aclarar que Facebook todavía no existía). Me di cuenta de que 380 personas habían confiado en una autora inédita y estaban contentas por mí, por el libro y por el logro: era algo que habíamos conseguido todos”, apunta.

Para ese entonces, agobiada por la vida que llevaba en Buenos Aires, se fue de viaje y empezó a escribir una novela en inglés (elección que le permitió encontrarse con una voz nueva, en el límite entre dos realidades idiomáticas, como extranjera de su propio relato). Entusiasmada con el proceso, aplicó para un programa de escritura en Canadá. Si bien la aceptaron, el escollo económico volvió a aparecer y se las ingenió para conseguir el dinero de los pasajes rifando una obra de arte.

Con el aporte de cien involucrados, juntó lo necesario para pagarse el viaje. Así nació su novela To live in Communist Russia, que está inconclusa todavía pero se diversifica con la producción de una banda sonora con músicos de Buenos Aires y de Bariloche, y que actualmente se encuentra también en proceso de autotraducción (proceso que ella comparte con todos los que hicieron su aporte).

“Yo no tenía experiencia en proyectos colaborativos; siempre lo que apremiaba era la necesidad. De chica me enseñaron que cuando el dinero no alcanzaba había que pensar esas instancias como desafíos a la creatividad”, expresa Guadalupe, quien ideó este intercambio de correspondencia minuciosamente: cada participante debe abonar un bono de $ 55 y enviar su dirección postal.

Ella le escribirá una carta personal e íntima a cada uno y la enviará por correo. Los destinatarios deben contestar la esquela, y con las que reciba se publicará un libro artesanal del que todos serán autores.

Para los participantes que no estén familiarizados con la escritura, Guadalupe propone leer unas líneas disparadoras de la genial Muriel Spark: “Escriba de forma privada, no pública, sin miedo ni timidez, hasta el final de la carta, como si no fuera a ser publicada nunca”.

“Creo que las conversaciones que entablamos por las redes sociales están viciadas de ansiedad, hablamos uno encima del otro, sin pensar en lo que decimos, hay poca escucha. A algunas personas la idea de recibir una carta les provoca fascinación: ahí se puede leer el apuro, la duda, el tachón: las cartas son únicas.

Me interesa hacer un cruce entre cartas y redes, ambas son interesantes en términos de cercanía y lejanía entre las personas. Hasta el momento, ya recibí varias participaciones de gente dispuesta a que les proponga un juego y jugar. Tengo ganas de que el proyecto abarque la mayor variedad de voces. Incluso participan tres nenes que nunca recibieron una carta en su vida y esta será la primera vez”, cuenta entusiasmada.

Para participar del proyecto: www.lascartasdeguadalupe.com



* Publicado por Malena Rey en Suplemento Las 12 (Página/12) bajo el título "Papeles insumisos"


1 comentario:

heidi dijo...

Gracias Luisa! que hermoso el texto introductorio!
Un abrazo!
Guadalupe