martes, 3 de septiembre de 2013

ENCUENTRO SOBRE LITERATURA GALESA BAJO EL SIGNO DE BRUCE CHATWIN


 BAJO EL SIGNO DE BRUCE CHATWIN

"...Un niño, un trozo de piel de brontosaurio, una tierra remota. Con estos elementos se inicia En la Patagonia, el libro con el que Bruce Chatwin debutó a los 37 años y con el que alcanzaría la fama como escritor. Con él, y con los que le siguieron, contribuyó a crear un nuevo estilo en la literatura de viajes, una forma de escribir que sería imitada hasta la saciedad.

Su vida fue intensa y fugaz. Cuando murió en 1989, con apenas 48 años, dejaba tras de sí una estela compuesta de seis libros, un puñado de artículos y una leyenda que él mismo contribuyó a fomentar. Viajero, fabulador, sibarita, excéntrico, caminante incansable, refinado, desgarbado e histriónico, Chatwin fascinaba tanto por su conversación -que encontraría una prolongación natural en su prosa- como por su aspecto. Poseía una enorme capacidadde seducción que ejercía sin pudor tanto en mujeres como en hombres. El marchante John Kasmin dijo de él que era "hermoso hasta lo imposible". Fue comparado con Lawrence y también con Rimbaud.

En 1966, con sólo 25 años, el jovencísimo experto en arte impresionista y antigüedades es uno de los directores estrella de Sotheby's.  Durante esa época, Chatwin se manifiesta como un esteta con un gusto que se inclina tanto por lo austero como por lo suntuoso.  Se siente como pez en el agua en el ambiente de lujo y boato de la jet set británica, pero ama la austeridad y la vida espartana.  Le atrae la belleza sencilla de los objetos utilitarios en las culturas primitivas: un pareo hawaiano que parece un matisse, una bandeja turca utilizada para acarrear pescado, los dibujos en corteza de los aborígenes australianos...

Ese gusto por las formas simples se manifiesta en la colección de fotografías publicada después de su muerte, junto con los extractos de sus cuadernos de viaje: las fachadas de chapa ondulada de una tienda en Nouakchott, en Mauritania; las manos blancas impresas en la pared de una cueva prehistórica; la chimenea de una casa que se yergue solitaria en un desolado paraje de la Patagonia.


Posteriores episodios contribuyen a alimentar la leyenda. En su libro Los trazos de la canción cuenta cómo un mañana se despertó casi ciego. "Ha estado mirando cuadros demasiado cerca. ¿Por qué no los cambia por horizontes más amplios?", le dice el especialista que le examina.  Chatwin sigue el consejo al pie de la letra. En la cima de su carrera abandona la galería y se marcha al Sudán. Allí entre víboras y guerreros con escudos de piel de elefante, aprende a leer las huellas de la arena. Se muestra fascinado por los nómadas, "esas vidas invisibles a la pala del arqueólogo, que pasan por la historia sin dejar tras ellas ningún estrato quemado".


Corren los primeros años setenta. Bruce abandona los estudios de arqueología que había comenzado en Edimburgo y empieza a colaborar con el suplemento semanal del Sunday Times. Son los tiempos gloriosos de la revista, cuando David Bailey, que inspiró el protagonista de la película Blow-up, fotografía el glamour de la sociedad londinense mientras su colega Don McCullin cubre Vietnam y la guerra de Biafra. Durante varios años publica, con gran éxito, ensayos, relatos, semblanzas y crónicas de viaje. En sus textos periodísticos (en los que a menudo coquetea con la ficción) traza con gran vivacidad los perfiles de los personajes que entrevista; sus descripciones tienen la frescura y transparencia de una acuarela.

En 1974, cuando se encuentra de nuevo en la cúspide, se despide del periódico. Dicen que envió un telegrama al director, Magnus Linklater, con un lacónico: "Me marcho a Patagonia". Así da comienzo su breve y fructífera etapa de novelista. Lo demás ya pertenece a la leyenda..."


Ruta de Esquel a Trelew
 
EL ENCUENTRO EN LLAO LLAO

Desde hace varios meses, Richard Gwyn –narrador, poeta, ensayista y promotor cultural- recorre la Patagonia con las poetas inglesas Tiffany Atkinson, Mererid Hopwood y Karen Owen para conocer y hacer conocer una parte importante de la Argentina, jalonada por ciudades y pueblos fundados por los antepasados galeses, con una historia que  remonta a 150 años.

El viaje comenzó el 25 de Agosto, con una estadía de cuatro días en Buenos Aires (con el apoyo del Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires y el Centro Cultural de España), cuatro días en Puerto Madryn y alrededores (con lecturas y conferencias en Madryn, Trelew y Gaiman, tanto en la Universidad como en centros culturales, y el apoyo de la Secretaría de Cultura de la Provincia de Chubut), un cruce patagónico al estilo de "aventura literaria", lecturas y conferencias en el Hotel Llao Llao en Bariloche, y finalmente en Valdivia (allí, con el apoyo de la Alcaldía de Valdivia, la Secretaría Cultural de la Región de los Rìos y la Universidad Austral de Chile), para luego emprender la vuelta a Buenos Aires y a Gales, el 8 de Septiembre.

El énfasis está puesto en la cultura anglo-galesa y especialmente como un antecedente a los eventos que se están organizando para el año 2015 en que se celebran los 150 años de la llegada de los primeros colonos galeses a la Patagonia.
Llegan a Bariloche, después de haber recorrido la provincia de Chubut y se detienen en el Hotel Llao Llao  con motivo de su 75 aniversario, acompañados por los poetas argentinos Jorge Aulicino , y Jorge Fondebrider, el periodista Hans Schulz, y la poeta chilena Verónica Zondek.

El encuentro se realizará el Miércoles 4 de Septiembre a las 16, en el Espacio de Arte Llao Llao y se propone un debate abierto sobre la Literatura en Gales, compartiendo una lectura y dialogando con el público presente.


La entrada es libre y gratuita y requiere inscripción previa al tel. 0294  4448530.
  



1 comentario:

Luisa Peluffo dijo...

Interesante reunión, muy buenos poetas (muy rico el té) pero me llamó la atención la escasa difusión (por no decir nula) siendo Hans Schulz, uno de sus organizadores, colaborador del Diario Digital Bariloche 2000. También me llamó la atención que al presentar la charla otro de los organizadores comentara que el encuentro, además de seguir la ruta de Bruce Chatwin, promovía el intercambio y que en cada lugar de la Patagonia en que se detenían invitaban a leer a poetas locales junto a sus pares galeses. Y me sorprendió porque en Bariloche - donde no se puede decir que no haya poetas - no convocaron a nadie. La poeta Graciela Cros estaba de viaje el día del encuentro, pero ni siquiera mencionaron que en el famoso Festival Galés de Arte Eisteddfod del Chubut (al cual se refirieron) ella obtuvo el Primer Premio de Poesía en 1998…