lunes, 25 de noviembre de 2013

“Crónicas de la resistencia mapuche” por Adrián Moyano * (fragmento)


“Atilio Curiñanco nació en Leleque**, correteó de pibe por esos campos, creció y cazó en ellos. Al igual que muchos, muchísimos mapuche, que cabalgaron por allí cuando todavía ninguna bandera argentina había pasado ni siquiera cerca. El grupo de tehuelches con el que viajó de sur a norte el inglés Musters entre 1869 y 1870, se había encontrado con los primeros mapuche en las inmediaciones del actual emplazamiento de Esquel. Desde ese punto, las parcialidades de ambos pueblos marcharon juntas en dirección a la ruka de Saywkeke.
Sobre sus actividades del 12 de febrero de 1870, anotó el marino: “Sucedió que, como durante esa jornada nos encontramos con los araucanos en la misma parte del círculo (de caza), cocinamos juntos nuestras comidas y volvimos juntos a los toldos. Por el camino, el hijo mayor de Kintuwal, con quien siempre había mantenido yo buenas relaciones, dijo que deseaba reconocerme como hermano suyo. En consecuencia, nos dimos la mano y cabalgando juntos declaramos formalmente que éramos como hermanos y que siempre recordaríamos los deberes de nuestro parentesco y nos ayudaríamos mutuamente, en caso necesario, en cualquier parte del mundo en que estuviésemos.”

Según estableció el geógrafo Rey Balmaceda, esos momentos de convivencia entre los mapuche del lonko Kintuwal y los tehuelches de Casimiro, se desarrollaron en el mismo sitio donde más tarde se emplazó el caserío de Leleque (…) el hijo de Kintuwal era mapuche como su padre. Los tehuelches habían dado con él donde el arroyo Caquel se junta con el Tecka. Según le había relatado el tehuelche Orkeke a su amigo británico, allí comenzaba  “el país de los araucanos”. Resulta insólito entonces, que todavía se siga afirmando que recién hubo mapuche al sur del río Limay en forma posterior a la Conquista del desierto.

Luego de encontrarse con el werken, la columna tehuelche continuó en dirección al oeste para luego torcer hacia el norte. “Entramos en un llano a nivel, en cuyo extremo opuesto notamos con gran contento las humaredas de respuesta de los toldos araucanos”,  anotó el viajero. La descripción es notable porque una de las corrientes que se interesó en construir la historia de la región se encargó de imponer una idea errónea: que los pueblos mapuche y tehuelche fueron enemigos a muerte y que los mapuche se erigieron en usurpadores de sus vecinos de más al sur. Parece muy curioso entonces, no solo que los tehuelches que Musters acompañaba marcharan hacia el norte a su encuentro, sino también que experimentaran “gran contento” al percibir sus humaredas. Es verdad que las relaciones entre las parcialidades  de ambos pueblos no siempre fueron armoniosas pero como contrapartida, tampoco se caracterizaron indefinidamente por la presencia de enfrentamientos bélicos.”



*Adrián Moyano nació en Buenos Aires en 1964, reside en Bariloche desde 1991. Es licenciado en Ciencias Políticas y periodista. Acompaña con su trabajo las reivindicaciones del pueblo mapuche desde hace 15 años. Fue integrante del Centro Mapuche Bariloche y colabora con la Organización Mapuche Tehuelche 11 de Octubre (Esquel). En 1997 obtuvo una mención por "El conflicto de Pulmarí", trabajo que integró el volumen "Periodismo", de las Ediciones del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos. Desde 2004 es corresponsal en su ciudad del periódico mapuche Azkintuwe y dirige el suplemento Patagonia Literaria del Diario El Cordillerano.


** Leleque es una localidad del noroeste de la provincia del Chubut, Argentina, en el Departamento Cushamen. A la altura del km 1.440, de la RN 40. A 40 km de "El Maitén", 90 de Esquel y 180 km de Bariloche. Su nombre proviene de la lengua mapudungún: lelej = serranía.


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