viernes, 31 de mayo de 2013

EN LIHUÉ CALEL - Ramón Minieri *



la sierra
es una anciana
sabe cosas

en sus rincones
guarda
manojitos de hierbas magas

ciencia
de lo que llaman bien
de lo que llaman mal

murmura
ensalmos de agua virgen
que limpian la mirada

sana las llagas de la piel
con un toque rugoso de sus manos de liquen

la sierra es
una anciana
devota
del arcaico ritual del fuego

los cirios que ella enciende nunca se apagan
son las opuntias
cactos que velan las fotografías
con un  halo de espinas de carburo

como los dioses de los iconos
pero las opuntias dan fruto
y el fruto cura el corazón enfermo

la sierra
es baja y encorvada
es una anciana
sabe cosas

ha visto
cara a cara
a los antiguos

ellos
le confiaron sus mapas
de grecas
sus itinerarios

para viajar de mundo a mundo
a conversar con los muertos
y con quienes todavía no han nacido

la sierra
sabe
tanto

conoció cataclismos y comienzos
plesiosauros y estrellas derrocadas

sabe que los dioses se desvanecen
antes que las pinturas
que los linajes se extinguen
antes
que el aliento de sus canciones

la sierra
es una anciana
enseña cosas

con mirada entendida
sus alumnos
me contemplan

guanacos mesurados
zorros inquisitivos
buitres gozosos
extáticos lagartos

me disculpan
saben que yo no sé
que recién llego
recién
empiezo a preguntar

y antes de mucho
ya me estaré yendo

ahora
yo también
dejo mi guijarro
en este montoncito

en el regazo
de la sierra anciana


Del libro "De los molinos y otras lecciones", Río Colorado, 2013


* Ramón Minieri  nació en 1946; vivió su infancia en Tandil y su juventud en Bahía Blanca.  Ha escrito los ensayos que integran la serie “Historias de olvidos”, “Ángela Carranza, sin culpa y sin cargo” y “Ese Ajeno Sur”, publicado por el Fondo Editorial Rionegrino en 2006. En poesía, ha publicado “Libro del Otro Reino”, “Fábulas de Mutación”, “Libro de los Últimos Días”,  “País de la Sal”, “Las Piedras, el Agua”, “Libro de Ciudades”, “La Reina Loca, Libro de Vientos de los Sármatas” y “De los molinos y otras lecciones”.  Ramón Minieri vive en Río Colorado. Sigue haciendo poesía, e investigando temas relacionados con los símbolos, el poder, las historias y los olvidos. Contacto: ramonmminieri@gmail.com

Sobre el topónimo “Lihué Calel” (a veces Lihuel Calel). No hay acuerdo sobre su significado. “Carne viva” según Juan Manuel de Rosas y Manuel de Olascoaga; “Sierra de la Vida” o “Sierra de los cuerpos vivos” para Estanislao Zeballos y Eliseo Tello; “Sierra apropiada para avizorar” o “atalaya” de acuerdo a Enrique Steiben y “cuerpo -o bulto- reverberante” según Alberto Vúletin. Como fuere, diversos sitios arqueológicos indican la presencia de grupos humanos prehistóricos, relacionados con el aprovechamiento de las condiciones de "oasis" que ofrecen las sierras de Lihué Calel.

domingo, 26 de mayo de 2013

MIRADOR DE LIBROS: SE LLAMAN VALIJAS, de Luisa Peluffo (Gárgola Ediciones) por María Angélica Scotti *



Este curioso título reúne un total de 11 cuentos, la mayoría de ellos de excelente nivel. El primero, muy bien narrado (en tercera persona) desde el punto de vista de un pequeño niño, explica el nombre del libro que es también el de ese relato: el menudo protagonista va incorporando palabras a su reducido lenguaje, como cuando se expresa “Mamá le corta el pelo con eso que no le deja tocar. Se llama ‘tijera’.

Las sucesivas mudanzas del niño con sus padres (fundamentalmente desde Buenos Aires hacia el sur, que tienen carácter de huida pues la acción transcurre en la época de la última dictadura militar) convierten a las valijas en una especie de leitmotiv: “Ayer volvieron a aparecer esas cosas que se llaman ‘valijas’ “. Después de este cuento, interesante y tierno a la vez, se suceden unos pocos relatos amenos, bien trazados, pero que no llegan a deslumbrar como los que vienen a continuación. 

Efectivamente, a   partir del quinto cuento y hasta el final del libro se despliegan las narraciones más ricas y cautivantes: “Flechas”, sobre una joven y su compañero (en adelante el protagonismo lo tendrán las mujeres), quienes, en sus viajes, van descubriendo el sur y los rastros o despojos de indígenas mapuches, esos otros “desaparecidos” de nuestra historia; “Perros en Don Torcuato”, narrado en primera persona desde la perspectiva de la protagonista (la mujer de Marcelo y madre de Nahuel, como en el primer cuento), durante una estadía en una quinta donde el clima amenazante (es el año 1976) está representado por la irrupción de unos feroces dogos; “Materia viva”, que gira alrededor de las peripecias de la protagonista con respecto a la publicación de sus poemas; “Alimentos fríos”, sobre una fugaz relación adúltera de la protagonista en pleno embarazo; “Nosotros”, un cuento estupendo escrito como un monólogo sin ningún tipo de puntuación (una muestra de gran destreza narrativa, con un ritmo vertiginoso que impide interrumpir la lectura) y que va entreverando el relato con la letra de un bolero y apelando a distintos toques de humor e ingenio; “Captiva”, acerca de un viaje de la pareja (ella y Marcelo, ya en la madurez) a EE.UU., y con frecuentes alusiones literarias; y “Tunkelenikipaa..í”, relatado magníficamente desde el enfoque de una mujer de ascendencia indígena (“Rosalba”, al igual que la empleada doméstica del primer cuento), valiéndose de un lenguaje y un tono mapuches muy logrados (presentes en el mismo título del cuento). 

Como se ve, los diversos relatos guardan elementos comunes: la presencia recurrente de las valijas, el viaje hacia el sur (que es, a la vez, un ingrediente autobiográfico: la autora emigró con su familia en 1977 desde Buenos Aires a Bariloche, donde vive en la actualidad), los personajes y nombres que se repiten con variaciones, la inclinación literaria de la protagonista mujer, una suerte de álter ego de la autora. Es un juego de correspondencias que va esbozando una urdimbre sutil entre los diferentes cuentos. Los diálogos (sintéticos y, a la par, expresivos) y los personajes están muy bien elaborados, en particular los pertenecientes a sectores populares. 
Abundan los finales abiertos a la manera minimalista, como en el primer cuento, lo que subraya la incertidumbre y la alarma propias de los años 70. El estilo, ágil, despojado y a menudo coloquial, con predominio de oraciones breves, invita a la lectura, prescindiendo de pasos y elementos superfluos y creando un tono de espontaneidad, frescura y hasta encanto.

Fragmento:


     “Yo soy nacida en Paso de Indio. Rosalba, me llamo. Me supe criar allí hasta que falleció mi mamá. Más luego no, porque el papá se tiró a la pena y nos castigaba con el cinto. Éramos siete. La Gladys y yo fuimos donde Don Leiva y la señora que no tenían hijo. Mis otros hermano no sé dónde están. Vayan donde Leiva, dijo mi papá, que allí no les van a hacer faltar nada, porque esas tierras son buenas, no como aquí que la tierra es mala. Y él tampoco quería que hablemos la lengua porque decía que ahora se usa más el idioma de éste. La señora de Don Leiva, Doña Marta, ya estaba muy enferma, muy mala estaba, y falleció al poquito que llegamos nosotras. Yo la sabía cuidar y se me hacía rara la casa sin ella. ¿Sabe que cuando una piensa en los muertos ellos responden? Mire, días atrás yo la venía recordando a la finadita. Hacé que me pase algo lindo Martita, le pedí, no te hagas de rogar. Y al día siguiente gané el quini.”    

*Publicado en Revista El Vecino, Mayo 26, 2013.

María Angélica Scotti nació en Buenos Aires en 1945. Estudió Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, donde también ejerció la docencia. Desde 1976 reside en el interior del país, donde hizo periodismo y coordinó talleres de escritura. Ha publicado estudios críticos sobre literatura argentina y latinoamericana y las novelas Buenos augurios (Premio Fundación Konex-Fondo Nacional de las Artes 1985), Señales del cielo (1994; premio Alcides Greca, de Santa Fe), Diario de ilusiones y naufragios (Premio Emecé 1995/96, Primer Premio Municipal de Buenos Aires y Segundo Premio Regional de la Secretaría de Cultura de la Nación) y Las orillas del fuego (2006), además del libro de testimonios de vida de viejos pobladores Las voces de la memoria (1997). Ha concluido otra novela: El pasajero del sueño.


miércoles, 22 de mayo de 2013

EN VEZ DE DEFENDER LA CUENCA, LA AIC AMENAZA A QUIENES CUESTIONAN SU POLÍTICA


Genera tensión la contaminación de las fuentes de agua en la provincia. La Asamblea de Vecinos Autoconvocados contra la Megaminería de Bariloche rechazó las "expresiones intimidatorias" de un integrante de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) a quien señalan por haber amenazado con iniciar acciones legales contra un conocido vecino ecologista de la costa.

La Asamblea de Vecinos Autoconvocados contra la Megaminería de Bariloche rechaza las expresiones intimidatorias contra el vecino Elvio Mendioroz realizadas por el integrante de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC), Gustavo Romero.

Ante las intervenciones de Elvio Mendioroz en defensa del Agua y de los Bienes Comunes, Romero manifestó su intención de iniciar acciones legales en su contra.

Mendioroz es integrante de la Red Nacional de Acción Ecologista (RENACE), de la Unión de Asambleas por la Sanidad de Cuenca de los ríos Neuquén, Limay y Negro -SANIDARIOS- y de la Unión de Asambleas de la Patagonia (UAP). Ha representado en sus demandas el reclamo de todas las organizaciones que lo cuentan como miembro.

Estos reclamos son construcciones colectivas que los vecinos autoconvocados y organizaciones de la Patagonia venimos haciendo contra la Megaminería y el Fracking impulsados por los organismos oficiales desde que comenzó la entrega del Territorio y de los bienes Comunes, como el Agua.
Rechazamos la represión y la criminalización de la protesta social, entre ellos estas causas judiciales contra los luchadores del campo popular, como intento de los sectores del poder de acallar los legítimos reclamos ambientales y sociales.

Tocan a uno, tocan a todos.

El Agua vale más que el oro.

ASAMBLEA DE BARILOCHE CONTRA LA MEGAMINERIA

EN VEZ DE DEFENDER LA CUENCA, LA AIC AMENAZA A QUIENES CUESTIONAN SU POLÍTICA

El representante de la Provincia de Buenos Aires ante la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC), Gustavo Romero, superó nuestra capacidad de sorpresa al anunciar ayer (16/5/2013) que desea iniciar acciones legales contra un vecino ecologista de Carmen de Patagones, Elvio Mendioroz, quien expuso los problemas de la cuenca del Río Negro ante el Concejo Deliberante de esa ciudad.
En todo el mundo se hizo evidente, fuera de cualquier duda, que defender el agua como bien social es una obligación estratégica del Estado. ¿Y qué ocurre cuando no cumple con esa básica tarea? Las organizaciones sociales y políticas de la región advierten y denuncian que esto no solo no ocurre sino que, por el contrario, los gobiernos provinciales y el nacional prometen un ficticio "crecimiento" estadístico basado primordialmente en la devastación ambiental.

Para ello pretenden  garantizar el acceso privilegiado a cuencas superficiales y subterráneas a empresas dedicadas a la extracción de recursos (minería, hidrocarburos, agronegocios). Los beneficios materiales caen en la vorágine global, quedan las consecuencias materiales, ambientales y sociales. Lejos de reconocer que ese modelo de acumulación de riqueza en curso significa un insignificante y momentáneo consuelo financiero local y que ninguna economía basada en el extractivismo ha sido jamás buena para los pueblos, hay funcionarios que optan por el silencio, la descalificación de quienes se oponen a esa ideología y prácticas o desviar la atención pública con cualquier excusa.

En  el caso que nos ocupa y que rechazamos de plano.

En vez de responder al legítimo planteo de dudas y denuncias presentadas ante el Concejo Deliberante de la ciudad maragata por Mendioroz, el Sr. Romero publicita una patética amenaza que le surge del desconocimiento de la Ley General del Ambiente nº 25 675 , de la Constitución Nacional (especialmente Art. 41) , de los derechos individuales y sociales en general y, en particular, respecto al principio precautorio (ver Cafferatta, N. "Los principios y reglas del Derecho ambiental",  http://es.scribd.com/doc/92508685/7-Cafferata-Principios-y-Reglas-Del-Der-Amb).

El funcionario prefiere concentrarse en un proyecto, cuya simbología no alcanza a comprender, de colocar "flores y plantas en el puente ferrocarretero” y la subjetiva sospecha de que “Cada vez que comienza la campaña política aparecen estos temas” [, sostuvo Romero], tras lo que agregó que “lo mismo sucede en Viedma, Cipolletti y Neuquén y tras las elecciones se olvidan” http://www.diariolapalabra.com.ar/noticia/57146/La-AIC-iniciara-acciones-legales-al-ambientalista-Elvio-Mendioroz#.UZU3LeU7Xcc.facebook

Las organizaciones que suscriben:


-          Rechazamos el intento de intimidación por parte del mencionado funcionario,
-          Exigimos se respeten los derechos políticos, sociales y ambientales respecto al presente y futuro del agua,
-          Rechazamos la política neocolonial de entrega que adoptan los gobiernos nacional y provinciales-
-          Nos solidarizamos con el compañero Elvio Mendioroz, quien desde hace más de una década es integrante y actúa en los marcos de la Red Nacional de Acción Ecologista (RENACE), en la Unión de Asambleas por la Sanidad de Ccuenca de los ríos Neuquén, Limay y Negro –SANIDARIOS-, y de la Unión de Asambleas de la Patagonia (UAP), no actúa solo con estas organizaciones comparte  principios y argumentos.

Sociedad Ecológica Regional Alto Valle
Red Nacional de Acción Ecologista RENACE
APCA
Asociación Civil Arbol de Pie-Bariloche
Vecinos en Defensa de Bahía Serena y Costas Libres-Bariloche
Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Viedma y Patagones
Ong ALERTA ANGOSTURA-Villa La Angostura , Nqn. Equipo de Pastoral Aborigen-Diocesis de Comodoro Rivadavia.
ASAMBLEA ALTO VALLE
Unón de Asambleas Patagónicas
Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Bariloche
Piuke-Bariloche
MACH Movimiento Antinuclear del Chubut
Asamblea Comarcal contra el Saqueo.Comarca Andina P°42.
FOPERMA (Foro Permanente del Ambiente de Neuquén
F. ECOSUR. Ecología, Cultura y Educación desde los Puelos del Sur,
F. Ecosur -Filial Patagonia Norte
OPSur (Obsrevatorio Petrolero Sur)
Foro Ambiental y Social de la Patagonia -Puerto Madryn
Foro Ambiental y Social de la patagonia -Trelew
PARLAMENTO POR EL AGUA
Asamblea por el Agua. Río Colorado, R.N. 
Asamblea permanente del Comahue por el Agua, NQN y ALLEN
 Hermanos de la Tierra,
Diputada provincial Beatríz Kreitman
Diputada Nacional (mc) Fernanda Reyes
Darío Rodríguez Duch
Legisladora provincial Magdalena Odarda
Colaso Andres- Tecnico en Recursos Hidricos-Comallo
Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Esquel
ASAMBLEA EN DEFENSA DEL AGUA Y LA TIERRA
Proyecto Sur Río Negro
Carlos Falaschi
Unidad Popular de Río Negro.

Publicado por Diario Digital Bariloche 2000, 19/ 5/ 2013



lunes, 20 de mayo de 2013

EL MUERTO - Leila Guerriero*



Me entero en tiempo real —abro el diario en la web y brota el título, subido en ese minuto: “Murió Jorge Rafael Videla, símbolo de la dictadura militar”— y lo primero que siento es una lejana taquicardia. Después, una procesión de recuerdos que, comparados con los que recuerdan otros —hijos de desaparecidos, sobrevivientes, exiliados, militantes profundos— son de una inocuidad y una inocencia vergonzosas. Nada demasiado puntual, más bien un perfume de época: Videla como el rostro que tiñó de horror gris la infancia y la primera adolescencia de los que por 1976, cuando empezó la dictadura militar que él encabezaba, teníamos nueve años. Nuestros padres enterrando libros en el patio de la casa; los nombres de ciertos amigos de la familia circulando con una cautela de cristal; los adultos viajando a Uruguay para ver las películas que el régimen prohibía. La cara sin pintar en el colegio, el pelo recogido, la obligatoria falda: una pubertad acorralada, un cotillón del mal, si se lo compara con la bestialidad de los recuerdos que guardan otros. Pero lo primero es eso: una lejana taquicardia, una gris procesión.

Después pienso que, ahora que Videla ha muerto, muchos van a decir lo que debe decirse: que la muerte, ni siquiera esta, alivia. Que la muerte nunca puede ser una buena noticia. Y yo —yo— creo que la muy mala noticia de esta muerte es, en realidad, la información que retacea: todo lo que Videla —que nunca se arrepintió de nada, que siempre reivindicó la metodología de esa maquinaria de estado que tragaba gente y escupía sus huesos— se lleva con él. Datos, nombres, fechas, sitios. Todo lo que no dijo que ya no dirá. (Porque, condenado primero, indultado después, vuelto a condenar más tarde, nadie hizo, con él, lo que él hizo que se hiciera con otros: obligar a decir).

Después pienso lo que he pensado siempre: que Jorge Rafael Videla, cabeza de la dictadura militar que empezó en la Argentina en 1976 y que estableció el secuestro y la desaparición de mujeres y hombres, y la tortura de la carne como método y política de estado, era argentino: hijo de argentinos, vecino de argentinos, educado en colegios argentinos, amigo (amigo) de argentinos, colega de militares argentinos, cliente de comercios y bancos y kioscos argentinos, usuario de medios de transporte público argentinos. Jorge Rafael Videla no llegó a este país con convicciones, ideas o comentarios escuchados o aprendidos en el Polo Norte o en los anillos de Saturno. Nació en un pueblo del interior de la provincia de Buenos Aires, tercero de cinco hijos, fruto de la unión entre un coronel y su mujer. Quiero decir que Videla se hizo acá: que acá fue donde, en algún momento, todo lo que vino después —el golpe de estado, el secuestro, la desaparición, la tortura, la aniquilación de cuerpos y de pensamientos, el robo de niños— empezó a parecer —a parecerle— lógico y posible: un plan coherente. Un plan.

Y pienso, finalmente, esto: a la hora en que escribo esta columna, el viernes 17 de mayo de 2013, los más contundentes diarios de la Argentina tienen la noticia central, que anuncia la muerte de Jorge Rafael Videla, cerrada a los comentarios de los lectores. Y yo me pregunto qué es lo que, todavía, no podemos decir. Qué es lo que, todavía, no somos capaces de escuchar. Cómo es que, aún, no hemos encontrado la manera.

*Leila Guerriero (Junín, 1967) es periodista argentina, autora de Frutos Extraños (Alfaguara) y Plano Americano (Universidad Diego Portales)
Publicado en EL PAÍS,  17/ 5/ 2013

jueves, 16 de mayo de 2013

NEUQUÉN, UNA CULTURA CIMARRONA por Gerardo Burton*

 
Puestos a buscar en la historia argentina modelos de intelectuales que expresen la vida cultural de Neuquén, es posible recurrir, sin temor a equivocarse, por lo menos a tres: Sarmiento, Arlt y Walsh. Por una cuestión de sexo, de género –literario- y por su efectivo influjo en éstas que alguna vez fueron playas, habría que añadir a Pizarnik. Los cuatro coinciden en pertenecer a las orillas en sus respectivos tiempo y espacio. Cada uno construyó, a su manera, la periferia. Y en eso son modelo para los residentes –nacidos o no- en Neuquén.

Sarmiento, Arlt y Walsh fueron hacedores: desde la construcción de la Nación, desde el descubrimiento de la angustia del hombre actual y desde la revolución   y sus urgencias respectivamente. Pero en los tres existió la voluntad de crear un mundo desde las cenizas del anterior. Con Pizarnik irrumpe la mirada consciente sobre la palabra, sobre el objeto artístico y sobre el lugar incómodo que ocupa, en su caso la poesía, como cualquier arte.

La incomodidad es el andarivel que permite la expresión cultural en una provincia signada por la explotación petrolera y su riqueza traducidas en una ficción de bonanza de estilo texano.
La ascendencia intelectual invocada sirve para proyectar una mirada sobre Neuquén, una ciudad nunca fundada que, de caserío en torno de una estación ferroviaria, se convirtió por decreto en capital.

Aquí existe una sociedad plural que no respeta las aristocracias de cuna, de fortuna ni de historia, ni las tolera. Es una sociedad plebeya como no pueden serlo las comunidades del Norte argentino, irrespetuosa con las ciudades cosmopolitas consolidadas en el siglo XIX y cimarrona como ninguna otra sociedad sudamericana.

En ellas el protagonismo cultural se debe a factores externos: la función que se desempeña en la sociedad por familia o por patrimonio, o la relación con los sectores del poder oficial –medios de comunicación, instituciones académicas, sociedades de artistas, biografías y familias fundacionales.
Neuquén carece de un cuerpo de requisitos, no hay un canon consagratorio y eso devuelve a la voluntad la posibilidad de generar y definir qué es el talento, de instalarlo y de mantenerlo. Así los fragmentos son casi individualidades y los resultados dependen más que de la respuesta del público, de los lectores o de las audiencias, del trabajo y del rumbo que cada uno se trace.

Eso atenta contra la formación de grupos o movimientos perdurables, salvo en el caso de algunos elencos de teatro históricos -la compañía Lope de Vega y el grupo Río Vivo en Neuquén capital y el grupo Hueney en Zapala. En poesía, pueden citarse la editorial Limón y el grupo Celebriedades.
El resto responde a la voluntad de reunirse con un fin determinado, en acciones prácticamente modulares que nunca constituyen un programa.

Entonces, los fragmentos. Todo comienza con los primeros pobladores, esos habitantes arquetípicos invocados en cada acto protocolar y creados por la hagiografía oficial, que constituyen la base criolla y paisana de la provincia y generan, en literatura, una obra dispersa en narrativa, poesía, canciones y artes plásticas vinculada estrechamente con la estética regionalista.

Las comunidades mapuches produjeron un proceso inverso y antagónico a la globalización durante la década de 1990. Mientras todo se universalizaba y la provincia adhería sin reservas a un menemismo que aún cultiva, ellos afirmaban y consolidaban su identidad particular mediante la reivindicación de sus derechos sin arredrarse por el contrincante que se les enfrentara en cada conflicto. Así surgió un nuevo espacio de discusión cultural.

Desde la década de 1960, con los proyectos de las grandes obras hidroeléctricas llegaron sucesivas oleadas migratorias de argentinos de otras latitudes en una especie de exilio cultural, social, laboral o político. Los equipajes fueron diversos en cada caso, y se expresan en las diversas hablas de la recién nacida cosmópolis.

Mapuches y criollos recibieron también un doble influjo desde el lado occidental de la Cordillera de los Andes: en fuga de las dictaduras y del desempleo, la provincia absorbió su mano de obra y sus costumbres y deseos. Desde hace unos años, cinco quizás aunque puede ser más, se afianza un sector muy movilizado nacido al calor de las luchas en defensa de los derechos humanos que en Neuquén se dieron en forma ininterrumpida desde mediados de la década de 1970. Se trata de las mujeres, que constituyeron grupos, asociaciones y entidades de afirmación, discusión, desarrollo y difusión de teorías, arte y cultura femeninos. 

Lo curioso es que, como los mapuches, las mujeres establecieron una tendencia de pensamiento y son una presencia en la vida social y cultural de la provincia. Cierto, son minorías cuya suma no expresa el total. Tampoco son contenidas por los organismos oficiales de cultura, excepto de modo parcial y donde el concepto de espectáculo se inmiscuye de manera peligrosa

En 1990, cuando Irma Cuña decidió retornar a Neuquén, inventó un término para amputar su obra del anaquel de lo “regional” donde el centro y las academias colocan la producción cultural de las provincias. Lo suyo, dijo entonces, era “literatura querencial”, porque habla de la querencia, de ese lugar al que uno pertenece no sólo por nacimiento sino también por elección y por construcción de relaciones, historias, raíces y ramas.

Fue ella la primera que se despegó de la estética al modo tradicional que caracteriza a los artistas, grupos y tendencias de  Tucumán, Salta, Mendoza, Córdoba, Santiago del Estero y otras provincias. Inclusive en su obra la poesía se despojó de lo escrito en la Patagonia hasta la década de 1970: avanzó en el sesgo cosmopolita –por universal-, le quitó el equipaje telúrico que la adensaba sin remedio y le otorgó un nivel equiparable por su calidad y originalidad con el de cualquier otra región del país.

La literatura había salido de la dictadura con un grupo nucleado en torno de la revista Coirón, nombre de un arbusto autóctono batido por el viento. Su antecedente inmediato fue el Centro de Escritores Patagónicos y derivó luego en Poesía en Trámite, acaso la primera expresión de cosmopolitismo en la provincia. Algunos nombres: Ricardo Fonseca, Raúl Mansilla, Macky Corbalán, Aldo Novelli, Mariela Lupi, Héctor Ordóñez, Eduardo Palma Moreno, Oscar Cares, Ricardo Costa. Con escasos recursos se organizaron lecturas, presentaciones de libros, recitales y un encuentro binacional que demuestra cómo en esta ciudad y en esta provincia los hacedores culturales –o al menos los poetas- miran más a Chile y al sur patagónico que a, por ejemplo, al resto del Alto Valle, aunque en muchos casos se busque la aceptación de los círculos porteños, cordobeses o de las metrópolis de otros países americanos –por caso México.

En Neuquén también se reproduce el centralismo nacional: faltan los poetas y escritores del interior: Ricardo Ortiz, Carlos Blasco entre otros.

Y vale para la poesía lo mismo que para las otras artes: la práctica domina, el hacer marca los rumbos, la intuición se ejercita en la senda, no en el gabinete. En un mismo escenario coexisten la única delegación del Museo de Bellas Artes en provincias, este verano con grabados de Picasso, con los conciertos de rock en la fábrica Zanon gestionada desde hace tres años por sus obreros. En ese mismo tablado figuran artistas plásticos, dramaturgos, actores, directores de coros y de orquesta, músicos populares con los poetas herméticos, los neobarrocos y los concretos.

Esa contemporaneidad de estéticas no implica mixtura. El único dato común es la falta de respeto por las aristocracias y por el talento adjudicado por la cultura oficial. Las élites no despiertan ni imponen unción; las academias los tienen sin cuidado; si la universidad no los cobija, no sirve. Los neuquinos se niegan a aceptar jerarquías, son cerriles y bizarros. Los organismos oficiales de cultura hacen su tarea, pero es raro que puedan imponer el quehacer cultural. Ni la cultura como espectáculo ni la cultura en la torre de marfil.

Nadie se olvida que Neuquén es la provincia donde se escuchó por primera vez, en 1995, la palabra piquetero. Es la orilla de un país que está en la periferia. Es el mundo de los bizarros que se imponen por su voluntad, por su ruido, por su perseverancia y por su insolencia.


*Gerardo Burton nació en Buenos Aires, Argentina,  en 1951. Publicó hasta la fecha: Poemas iniciales (Botella al mar, 1979); 18 poemas azules para María y Con la esperanza delante (de la Unidad, 1981); Los juegos ocultos (La lámpara errante, 1985); Infierno sin umbral, Aire de penumbras  y radiofotos  (Último Reino, 1988, 1995 y 2004, respectivamente). Previamente, en 2001 realizó una edición limitada a 50 ejemplares de “voces cerca del cristo verde”, que fue realizada de manera artesanal. En 1993 editó una plaqueta denominada 4 sonetos y participó en ediciones colectivas, antologías, muestras de poesía, etc. En 2003 publicó un poema-afiche con el título “corazón perdido”, y en 2004, “radiofotos”.

Publicado en http://escritorespatagonicos.8m.com/patag2.html