jueves, 2 de enero de 2014

Ley anticianuro*



Se cumplieron dos años de la sorpresiva derogación de la Ley 3981 que prohibía el uso de cianuro en la actividad minera. Vecinos se manifestaron en Bariloche para recordar la "traición" de los legisladores. "La ley anticianuro era una conquista popular", definieron.

Vecinos de la Asamblea de Bariloche contra la Megaminería se manifestaron el domingo 29 de diciembre, en el Centro Cívico, para recordar los dos años de la derogación de la "ley anticianuro" y para exigir su restitución inmediata.

Alrededor de las 19 horas, leyeron un  texto en el que expresan su descontento con el rumbo tomado por la provincia desde la decisión de la Legislatura de Río Negro de habilitar el uso de cianuro en la minería y de "apostar por el extractivismo y poner en riesgo el agua para la producción y para el consumo".

El documento, al mismo tiempo, enumera una serie de propuestas que implican el desarrollo humano en un ambiente saludable. Como parte de la manfiestación, los vecinos depositaron un paquete bajo el árbol de Navidad de la plaza, a modo de regalo, con la foto de los legisladores que votaron la derogación de la ley a quienes definen como "traidores" a la voluntad popular.

"Ellos nos dejaron el regalo de la ley, nosotros les dejamos el mote de traidores para siempre", manifestó con enojo uno de los referentes y concluyó: "queremos la ley de nuevo, ya que era una conquista popular".

Carta Pública Nº 3

CARTA PÚBLICA AL PUEBLO RIONEGRINO, A LAS AUTORIDADES MUNICIPALES, A LA LEGISLATURA PROVINCIAL, AL GOBERNADOR DE LA PROVINCIA.
A DOS AÑOS DE LA TRAICIÓN.

Dos años atrás hacíamos pública la PRIMERA CARTA. (5/12/2011) que incluía una demanda a las autoridades, en ese momento electas, en el sentido de respetar la voluntad popular expresada en las urnas: se necesitaba pagar la enorme deuda histórica que condenaba a la marginalidad al 60 % del territorio provincial. Se iniciaba un nuevo ciclo político que alimentaba algunas esperanzas, buscando una sociedad más justa, en una provincia más equilibrada.

Poco durarían esas esperanzas: el 29 de diciembre de 2011 se consumaba la primera traición: la legislatura, a instancias del ejecutivo, derogaba la ley que prohibía el uso del cianuro, abriendo así un escenario proclive a las grandes inversiones en megaminería a cielo abierto.

Los actuales gobernantes dicen que nunca prometieron mantener la prohibición del uso de cianuro y/o mercurio en la minería metalífera, con lo cual estarían a salvo del mote de traidores. Pues mienten, porque más allá de que jugaron con un "ni" cambiante según el pulso de la movilización popular, su verdadera y profunda traición consiste en entregar el patrimonio nacional al saqueo de las transnacionales, que en el proceso arruinarán además el agua y la tierra imprescindibles para la vida. 
Más que a la campaña electoral, la traición es a la Patria de todos.

Lo anterior amerita incluso otra mirada: el intento de crear una empresa provincial, nacional o mixta que en algún momento se anunció, tampoco nos parece salida, si se mantiene la lógica extractivista, contaminante y cortoplacista que caracteriza a la megaminería a cielo abierto.

La lucha ganaría las calles, cumpliendo hoy 43 marchas bulliciosas, peleonas, imaginativas, alegres, buscando convocar, concientizar, denunciar, y también proponer alternativas. Y eso no fue lo único: hubo difusión, capacitaciones, vínculo con escuelas, escraches reiterados a los traidores que pagaron caro su accionar.

Algún resultado debió tener tanta movilización porque Calcatreu sigue sin ponerse en marcha. Pero mientras tanto los cateos mineros se multiplican a la espera de la oportunidad política que haga posible la concreción del extractivismo a ultranza.

Entretanto, Neuquén desarrolla de la mano de UPF y Chevrón el fracking, su propuesta extractiva de masiva utilización de agua, sin que nadie en las esferas oficiales Neuquinas y Rionegrinas considere los riesgos, siendo que el agua que se utiliza es común a ambas provincias, y los riesgos ambientales no reconocen fronteras, menos aun si ésta es un río.

Una vez más la Patagonia deberá proveer energía al resto del país, sin que sus habitantes tengan voz ni voto en estas decisiones que involucran e hipotecan nuestro futuro. Mientras recordamos, y denunciamos, que cada emprendimiento megaminero consume energía equivalente a una ciudad de 300.000 habitantes, subsidiado y libre de impuestos. Quizá allí esté, en parte al menos, las razones de la crisis energética que hoy sufrimos. En este sentido cabe vincular estrechamente estos emprendimientos: para hacer megaminería hace falta energía, para producir energía hace falta el fracking, para ambas cosas se necesita utilizar desaprensivamente los bienes comunes.

Una vez más podríamos repetir la pregunta de la carta número uno: el oro y el petróleo, ¿para qué? ¿Para quienes? ¿Para cuántos? Y ¿de qué modo?

Tal vez lo peor es la falta de respuestas a la situación de los pobladores de la Región Sur. 

Alertábamos el 5/12/11, en el sentido de la dramática realidad planteada por la irrupción de las cenizas y la sequía. Decíamos que de no hacer nada se desencadenaría una situación social insostenible, de la mano de una migración masiva de los productores y de las comunidades indígenas hacia los centros urbanos.

No se hizo nada, o lo que se hizo fue mal hecho. Y hoy tenemos cumplida, lamentablemente, aquella previsión. Hicimos propuestas, textualmente:

"...Consideramos indispensable revisar el sistema productivo, pero sabemos que la ganadería diversificada puede seguir siendo la base productiva de una región, en la medida en que se integre fuertemente al resto de la provincia. Esto requiere desde luego inversiones del estado, las que no se han hecho en estos largos años. Inversiones que equiparen la región a cualquier otra del país, en infraestructura, caminos, comunicaciones. Mejoramiento de viviendas, hospitales públicos funcionando en condiciones, escuelas que den respuesta a las necesidades educacionales. Se conoce por otra parte la tecnología, y es simple y disponible, para hacer menos vulnerable los sistemas productivos ganaderos.

La generación de trabajo en origen, tales como la utilización de la lana en amplios sistemas de producción artesanal e “industriosa”, la producción de carne de alto valor en el mercado interno, el procesamiento de cueros, son actividades que se realizan hoy y que pueden llevarse rápidamente a otra escala. Derivará trabajo a las ciudades cercanas: Bariloche tiene, por ejemplo, cientos de artesanos cuya producción se destina casi únicamente al turismo, sufriendo los vaivenes de la actividad. Muchos de ellos pueden entrar en una cadena de incorporación de valor.

El vínculo entre productores organizados y consumidores es otra alternativa, ya probada que puede alcanzar mayor escala. Los valles pueden ser puestos en producción diversificando la región, y complementando la ganadería. La minería no metalífera tiene enormes posibilidades en la medida en que sea objeto de políticas de estado, se diversifique y amplíe sus usos generando trabajo.

Por otra parte la indispensable obra pública deparará también empleo. Si se utilizan los ya conocidos sistemas de construcción natural, el viejo problema de la vivienda rural puede ser resuelto con costos bajos, y generando también trabajo, ya que harán falta carpinteros, herreros, albañiles.

Socialmente estos cambios modificarán el ánimo regional, poniendo también en valor las valiosas experiencias organizativas existentes, con muchos años de trabajo y conocimiento del lugar.
Un fuerte impulso al cooperativismo debería complementar estas miradas, produciendo mejores integraciones económicas y humanas y posibilitando valores solidarios en los vínculos socio/ productivos.

Se frenaría de este modo el fuerte proceso migratorio, y es incluso posible pensar una migración inversa. Desde luego esto redundará en beneficios urbanos. Las ciudades crecen hoy a ritmo desmesurado, con desequilibrios evidentes en el acceso a la tierra, el agua, la vivienda. Retener en condiciones dignas en el campo y en los pueblos rurales, es un verdadero cambio de paradigma…"

Estas propuestas fueron ratificadas y mejoradas por las organizaciones de productores en una histórica reunión en Sierra Colorada.

Sin embargo nada de eso fue tenido en cuenta. En cambio el accionar del estado Provincial y Nacional fue inconsulto, lleno de errores, pleno de miserias humanas, lamentable desde todo punto de vista. El resultado está a la vista. Ni siquiera pudieron hacer coherentemente el asistencialismo, lo desvirtuaron de manera partidaria, poniendo por delante de la gente sus intereses y sus internas. Mucho menos fueron capaces de plantear una política de estado que pudiera iniciar un proceso que revirtiera las tendencias.

No esperamos ya nada de esta dirigencia política. Esperamos en cambio de la gente, que ejerza de manera cotidiana la memoria, que se sume activamente a la lucha, que confíe en sus propias fuerzas, que haga sentir la decisión política de las mayorías de avanzar a una democracia mejor, en la que el uso de los recursos de todos pueda discutirse entre todos.

Convocamos una vez más a los barilochenses a sumarse para proteger el agua, sin la cual no hay vida.


*Publicado por Bariloche 2000, 30/12/13

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