martes, 25 de marzo de 2014

FALSA CALMA (fragmento) María Sonia Cristoff


Yo de chica, como tantos exploradores europeos en la Patagonia, veía muy bien ese aislamiento: para ellos había significado la posibilidad de extender sus dominios, para mí la de estar en un lugar donde la rutina se subvertía: los horarios, las comidas, los olores eran distintos a los de mi rutina cotidiana en una ciudad próxima, y nadie me preguntaba cómo me estaba yendo en la escuela. Fue después, en la adolescencia, que el aislamiento empezó a parecerme, como a los exploradores del siglo diecinueve, algo negativo. Para ellos había sido la amenaza de lo no dominable, del territorio que se rebelaba a formar parte de una nación incipiente; para mí había empezado a ser lo que me alejaba del país donde ocurrían las cosas, de la gente que quería conocer, de los libros que quería leer. Se trataba de una cualidad que hacía de la Patagonia un espacio trastocado por alguna lógica pesadillesca en el que yo caminaría y caminaría sin dejar de estar siempre en el mismo lugar...

 De  FALSA CALMA Un recorrido por pueblos fantasma de la Patagonia


La Patagonia, afirma el mito, fue y sigue siendo codiciada por muchos. Exploradores españoles y holandeses, naturalistas ingleses y franceses, religiosos italianos, colonos galeses, estrategas argentinos y millonarios norteamericanos parecen haber coincidido, a lo largo de casi cinco siglos, en que allí está lo que buscan. Un lugar estratégico, la clave para responder un acertijo científico, un recurso natural que se va extinguiendo en el resto del planeta, una Ciudad Encantada en la que el oro abunda y la idea de la vida eterna no espanta a nadie. ¿Por qué, entonces, gran parte de la gente que vive en Patagonia piensa que está aislada. Olvidada por la mano de Dios, excluida de políticas estatales? En "Falsa calma", María Sonia Cristoff vuelve a la Patagonia en la que nació para indagar en esa aparente contradicción, en esa otra faceta del mito. Su crónica -en la que se entrelazan el ensayo, la autobiografía y la narración literaria- se detiene en lugares y en personajes que son una puerta de entrada a esa pregunta. 


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