lunes, 8 de septiembre de 2014

ALDEA INFANTIL BARILOCHE por Fabián Piqué *

 Una Aldea que ayuda a los niños a vivir mejor. 
La fundó Nelly Panizza en el barrio El Vivero de Bariloche.

Energía que contagia y emociona, que moviliza por el sólo hecho de ver en acción a esta increíble mujer de "apenas" 81 años, que habla y ríe como una jovencita, pero que transmite con sus ojos una profundidad y experiencia que obliga a centrase y estar atento.
Nada resulta indiferente ante la sola cercanía de Nelly.

La Aldea Infantil pasó a ser un lugar conocido y querido desde que su relato me llevó a conocer cómo fue su gestación, hace más de 15 años. Con el tiempo, las anécdotas sobre su larga y prolífica vida fueron relatadas mientras compartíamos largas tardes y varias tazas de té.

Costurera, peluquera, comerciante, oficios varios que le permitieron viajar, criar a sus hijas y finalmente establecerse en un pequeño Bariloche allá por 1970…
–¿El nombre de la mercería "Al divino botón" se te ocurrió a vos?
–No, ya estaba. Una vecina me vendió el fondo de comercio y se lo dejé, me llamaba la atención y me caía bien. Fue mi primer negocio en Bariloche, estuvimos como 20 años allí, arreglando ropa, vendiendo artículos de mercería y usando el local como lugar de reuniones cuando hacia falta.
–Tu relación con la escuela y la educación viene de lejos y además es un tema familiar, siendo que tus hijas son maestras.
–Sí, una de ellas, Pilar, es maestra de plástica y profesora de inglés. Y la otra, Gabriela, ya tiene tantos títulos que me sorprende, fue maestra en Ñirihuau, directora del Colegio del Sol y trabaja ahora en el Instituto de Formación Docente.
–Te mueve una profunda espiritualidad. ¿Siempre sentiste cercanía con Jesús? ¿Rezás mucho?
–Rezar no, yo hablo con Jesús. Desde que tomé la primera comunión, sentí que me enamoraba de Él, y ese sentimiento me dura hasta hoy. Yo le hablo, ¡Y Él me contesta! Está siempre presente.
–Te referís a Él como "La Voz".

–Es así, es la voz que me habla ¡incluso a veces me reta! Me guía y me sacó de muchas situaciones muy bravas. Pero hay que saberle escuchar y estar convencido de que está ahí, tenerle fe.
–¿Qué son para vos los chicos de Aldea Infantil?
–Los chicos de la escuela, los de todo el barrio, son como mis hijos. De joven quise siempre tener como seis hijos, pero nos quedamos en dos con mi marido. Y ahora sólo en la escuela tengo 106, los disfruto un montón.














–¿Es cierto que el proyecto creció de la nada? ¿Qué fue deseado e imaginado cuando no existía edificio alguno y luego con el tiempo gestaron lo que vemos hoy?
–Nació de un trauma, algo muy feo, cuando nos enteramos con un grupo de mujeres de una situación que había en el barrio El Vivero. Ello nos movilizó para acercarnos personalmente y allí nos comentan entre otras cosas de la necesidad de contar con una escuela (que no tenían) para que los chicos no tuvieran que viajar tanto para ir a la primaria. Ese fue el comienzo, gestionamos una tierra con el municipio y luego empezamos el largo camino de conseguir elementos y donaciones para tener el edificio y habilitarlo con el Ministerio.
–Donaciones que vinieron de mucha gente, de aquí y del extranjero, según veo.
–Sí, la gente de Bariloche apoyó muchísimo, algunas empresas comenzaron a aportar cosas que hacían falta. Y del extranjero, cuando podíamos, hacíamos gestiones, algunas medio "locas". Pero fueron buenas ¡incluso Paul Newman colaboró enviando un cheque!
–¿Cómo se puede colaborar con la Aldea Infantil como voluntario?
–Sí, tenemos incluso algunos voluntarios que llegan del extranjero. Llegan para contarles cuentos a los chicos, enseñarles idioma inglés, juegan con ellos y las maestras tienen así un apoyo adicional muy lindo. Se puede ayudar de muchas formas, siempre que haya ganas.
–¿Tenés algo entre manos ahora?
–Trabajar con los padres y madres de los chicos que van a la escuela. Acercarles ideas que los ayuden a valorar lo que tienen y que mejoren sus condiciones de vida, así de paso los chicos reciben más calidad de vida.
 –La clave está en la entrega, que dando se recibe.
–Sí, el servicio, la entrega, es lo que te alimenta. Pienso todo el tiempo en cómo hacer para ayudar, y siempre creo que hago poco. Escuchando a la gente y entregando amor es como aparecen las cosas.

Escuela Kailen Barrio “El Vivero”
Casilla de correo Nº 539 (8400) San Carlos de Bariloche - Río Negro
Tel.: 02944 443421 Cel.: 15536965

*Publicado en Diario Río Negro 12/07/10