martes, 7 de octubre de 2014

"foto grafías" Realidad, ficción e imaginación


La última publicación de Luisa Peluffo recupera el valor de la escritura, ante el asedio constante y vertiginoso de las nuevas pantallas. Los recuerdos afloran pertinaces y capturan el presente en alianza con el futuro, en estado de alerta abierto y secreto. Una crítica de Nora Blok de Pecchia, especial para B2000.

"foto grafías" de Luisa Peluffo
Por Nora Blok de Pecchia

Los derechos de la subjetividad se ejercen de un modo original y diáfano en esta última publicación de Luisa Peluffo. “Foto grafías” es un recorrido con doble intención: recuperar el valor de la escritura, ante el asedio constante y vertiginoso de las nuevas pantallas que, en ritmo acelerado y en lo poco que va del siglo XXI nos cercan, nos obligan a entrar en ese mundo o quedar fuera de él.

La segunda finalidad es la presentación de momentos en los que los recuerdos afloran pertinaces y capturan el presente en alianza con el futuro, en estado de alerta abierto y secreto. Oposición no vulnerable.

En cuanto a la escritura -manuscrita o no- muy rara vez somos conscientes de la estrecha interrelación entre la escritura, el pensar, el saber y el ser. Como tampoco lo somos de su ligazón con el yo y con el nosotros.

La escritura con papel y lápiz, que la autora intenta revalorizar o recuperar, en los tiempos que corren, ancla su ejercicio en las escuelas y en amplios sectores, que arraigan en ella por múltiples razones.

No deja, sin embargo, de ser un propósito entendible la añoranza de aquello que fue y va dejando de ser. Sobrevuela la certeza de  que es recuperable, posible y no audaz. Siempre hay testimonios de su existencia. Y aquí encontramos uno más.

 Se trata –sin dudas- de visitas al pasado, en una estructura sólida. Enuncia, desde sus títulos, el contenido irrefrenable de aquello que perdura. Algunas de esas partes articuladas desde un lugar, el yo, los gatos importantes de dueños conocidos y renombrados, las cenizas, los recuerdos, las postales y las veladas arrastran epígrafes.

Epígrafes que –como citas verdaderas-tienen un destino: ligar el discurso nuevo a un conjunto de enunciados anteriores. En términos de Maingueneau, resultan marcas, señales definidas.

Tampoco falta el cántico chilota navideño o la letra de una canción; pero tampoco el acompasado rezo y los “signos” que remiten a otros signos. Cada uno de ellos conlleva un sentido claro de descubrir y permite que uno esboce el sentimiento que le provoca.

Pero no es lo único recurso. En la mayoría, el ritmo lo marca quien lee. No hay signos de puntuación. A lo que se suma el uso cuidadoso de la palabra. Hay antecedentes de este modo ausente de puntuar: Mario Benedetti, por ejemplo y entre otros autores.

Tampoco falta el escueto prólogo y el índice. Ambos con intenciones distintas. El primero con una función informativa e interpretativa que conlleva, a su vez, el propósito de capturar al lector. El segundo –como una tabla- despliega y orienta el contenido.

En la totalidad del texto,  emerge la textura de ideas y experiencias con la potencia de la narración, la descripción o los interrogantes, sin aplacar la operación tenaz del pasado en el presente.

Al ceñirse a recuerdos y seleccionarlos, la memoria se nos transparenta como –según Halbawachs-  “un revelador del presente”. Presente que despliega un ayer que se vivió y que se vio  “con sus propios ojos”.

Al recorrer cada una de las líneas que la subjetividad propone, el lector –seguramente- apreciará que no es un hilo vertebrador aquello de “todo tiempo pasado fue mejor”, sino “no olvidemos que” o singularmente “no olvido que” y necesito compartirlo.

Por último, a lo largo de todas estas visitas de la mano de la memoria y el recuerdo, como una “cazadora furtiva” sostiene el principio de rebeldía y -con él- los principios de conservación de la identidad. Ambos principios se anudan en las referencias y la originalidad para potenciar aún más la evocación.

Luisa Peluffo, oriunda de Buenos Aires; pero barilochense por elección. Cuenta con una trayectoria literaria diversa e importante y con premios en su haber. Una vez más, asombra al lector con sus decisiones y elecciones, que invitan a ir mucho más allá de la línea que se escribe.

 Bariloche 2000
7 de Octubre de 2014 08:57