jueves, 16 de octubre de 2014

LUISA PELUFFO SACA FOTOS CON PALABRAS por Adrián Moyano

  La escritora charló con “El Cordillerano” sobre “foto grafías” su libro más reciente. Hacía 13 años que no publicaba en el género. Presentará el trabajo en la inminente Fiesta de la Palabra, junto con Laura Calvo, Cristina Flores y Bárbara Drausal.

“Foto grafías” llama la atención desde el vamos, por la serena elegancia de su portada. Su denominación entraña un significado detrás del cual hay no poca reflexión. Con su publicación, Luisa Peluffo retoma la senda de la poesía después de 13 años de incursionar en la narrativa a través de diversos subgéneros. La escritora, de intensa actividad, aprovechará la inminente Fiesta de la Palabra para concretar su presentación.

La relación con la imagen es una constante en la nueva obra. “Este libro surge porque cuando empecé a escribir y trabajar en estos poemas, los vi como fotos tomadas con palabras, como muy visuales. A partir de ahí surgió el título, en un primer momento pensé que iba a ser provisorio pero después quedó, porque me empezó a hacer ruido la terminación de la palabra, eso de grafías…Entonces, lo separé al título: foto – grafías”.

Pero el asunto no se limita a las palabras. O al menos, en su presentación tradicional. “A partir de eso, que me dio qué pensar, se me ocurrió que las grafías, es decir, las anotaciones de estos poemas, las primeras anotaciones que siempre hago a mano en distintos papeles y demás como para no olvidarme, podían también integrar el libro… Como si fueran otro código, como una partitura o un ideograma. Incluso con esa cosa que tiene a veces un primer borrador, porque cuando pasás a la letra de imprenta con las facilidades de hoy y la computadora, el poema a lo mejor se modifica y esa primera anotación va cambiando. Eso es lo que están en este libro, esa cocina de la poesía y también esa visión instantánea, esas pequeñas epifanías o revelaciones que uno tiene a través de una imagen o un pensamiento”, detalló Peluffo.

No es que la escritora buscó adrede dar con un puñado de poemas visuales, aunque sí se concentró en varias búsquedas. “Los últimos libros míos son bastante más descriptivos en cuanto imágenes si querés, que los dos primeros: Materia viva o Materias de revelaciones. Creo que a partir de De la otra orilla y de Un color inexistente, la imagen empieza a tomar preponderancia. Y bueno, cuando estaba reuniendo los de este último libro, empecé a tomar más conciencia de esta característica. No es que me propuse trabajar, surgieron así los poemas. Algunos más netamente como imágenes y otros un poquito más conceptuales, pero se fue dando y lo capitalicé o lo resumí en el título”, apuntó.

Términos fotográficos

Pero el laboratorio continuó su trabajo porque “también me interesó, al haber pensado en esa idea de fotos tomadas con palabras, dividir el libro en distintas secciones, con términos fotográficos. Incluso, algunos poemas tienen títulos que tiene que ver con la técnica de la fotografía. Me interesó trabajarlos desde ese punto de vista, tal vez porque estamos viviendo un momento en que la imagen tiene una gravitación muy grande y uno no puede sustraerse a eso. No te digo todos pero también hay poemas muy, muy breves que también tienen que ver con esa cosa de lo muy instantáneo, que también gravita en estos momentos a través de los distintos medios de comunicación o las redes. Me interesó ver qué pasa con eso”.

La autora ya vio cuáles son los resultados, al menos en ella misma. “A mí me gustó, realmente estuve un par de años muy concentrada dándole a esto. Es un libro muy personal, muy íntimo. También tiene un poquito de diario porque hay una serie que se llama Autorretratos, otra que se llama Retratos, también está Postales… En fin, es un libro que quiero mucho. También pasa que lo último que uno está haciendo, es siempre a lo que más se aferra o más le interesa. Después, va quedando. Pero en este momento, lo siento muy próximo a mí y muy personal”, confió Peluffo.

La imagen de la escritora que “borronea cuartillas” tiene más que ver con aquellos que ponen la inspiración delante del trabajo. O al menos a la par. “Sí. Yo siempre tengo una libretita o un papel en la mesa de luz, porque además hay unos momentos que están en el entresueño, a la madrugada o antes de dormirte, tal vez porque uno está muy relajado y no tiene todas esas defensas que durante el día… Entonces, aparecen cosas muy interesantes que tienen que ver con la esencia de uno y bueno, hay que anotarlas porque son como los sueños, después te olvidás”.

La última obra poética de Luisa databa de 2001, año no muy glorioso para los argentinos…
“Ese libro se llama Un color inexistente, se editó en España gracias a un premio que obtuvo, el Premio Carmen Conde… Lo editó Torremozas en Madrid y también es un libro al que quiero mucho. Siempre mis libros tienen alguna referencia al sur o a la Patagonia, pero ese sucede todo en una zona del Litoral. Es como un viaje que hace el protagonista en un largo poema narrativo. Ahí recupero cosas que tienen que ver con mi familia, con mi abuelo que era correntino y bueno… Pero entre 2001 y ahora, uno siempre va anotando cosas, va registrando”.

De hecho, “otra de las secciones de foto grafías se llama Registro, referida al volcán Puyehue. Entonces, uno va anotando y después tiene que armar ese rompecabezas, entrar a corregir, a pulir, a darle forma… A que todo ese material tenga una unidad, eso me parece importante. Y a descartar una cantidad de cosas que en su momento a uno le parecieron geniales y después te das cuenta de que no. Ese es el trabajo del escritor, uno oscila entre creerse maravilloso y entre sentir que es el último desastre, que no sirve para nada lo que hace. En el justo medio estaría el equilibrio”, apuntó la escritora. Que del tema entiende bastante.

Minimalista

Luisa Peluffo dará a conocer “foto grafías” en unos días más, en la Librería Cultura. “La presentación va a ser muy minimalista, como el libro. Lo voy a presentar en la Librería Cultura en la calle San Martín, el próximo 18 de octubre, en el marco de la Feria del Libro y Fiesta de la Palabra. Van a hablar sobre el libro Laura Calvo, que es poeta y otra amiga poeta que es Cristina Flores. También vamos a tener la opinión de Bárbara Drausal, una amiga que es artista plástica. Me interesa por el tema de la imagen y además yo estoy ligada a la plástica. De hecho, mis estudios terciarios fueron en la Academia de Bellas Artes. Así que hay toda una conexión entre lo que yo escribo y ese enfoque de la realidad”, estableció la autora.

De manera muy visible, hay un planteo plástico en su libro más reciente. “Totalmente. Creo que tiene que ver con ese recorrido mío… Fijate que hay algunos que no se entienden nada, que ni yo me entiendo. Pero está bien, los textos manuscritos son como garabatos, como dibujos si querés…Lo que importa es la impronta, el trazo”, explicó. Las imágenes de esas primeras notas, forman parte de “foto grafías”.

Diario El Cordillerano 08/ 10/14